Lautaro Carmona: “El PC en el Senado es Bueno para Chile”

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por Daniela Pizarro Amaya.

Lautaro Carmona Soto es hijo de profesores normalistas. Titulado en administración pública de la Universidad de Chile, en plena dictadura, siguió su militancia iniciada en 1968, en las Juventudes Comunistas, de la cual fue secretario general.
En medio de la lucha clandestina asumió responsabilidades en el Partido Comunista del cual llegaría a ser su secretario general. Lleva dos periodos como diputado por esa colectividad, y ahora asumió el desafío de ganar un puesto en el Senado, algo que no le ocurre al PC desde 1973.

Dice que el actual reto “no es una decisión personal”, sino colectiva de su organización y advierte que llegar al Senado ayudará a enfrentar lo que llaman “la cocina” que frena proyectos. Indica que los comunistas deben romper la exclusión en la Cámara Alta, pero no se queda en el objetivo político en cuanto a la región de Atacama que es por donde se presenta: apunta a aprovechar la riqueza del litio, a potenciar el turismo, a resguardar el uso del agua.

– ¿Cómo sintetizaría las razones por las cuales llegar al Senado?

Primero, porque no es bueno para la democracia que se vayan a cumplir 45 años sin los comunistas en el Senado. La última bancada fue en 1973, con cuadros de intelectuales, de obreros y de mujeres, que hicieron un aporte de primer nivel. Y en segundo lugar, esta es una decisión colectiva del Partido Comunista, que me involucra. No es una decisión personal, nunca he entendido mi compromiso político así, sino no tendría sentido. La causa es romper la exclusión y en ese ámbito me dispuse. Para mí era más fácil mantenerme como diputado, porque con los guarismos que hemos obtenido, eventualmente, debiéramos tener una buena votación para la reelección. Quizás para muchos tener un senador, de cincuenta que hay en la Cámara Alta, no tiene mucho sentido, pero se trata de una mirada fiscalizadora distinta. Se exagera mucho cuando se habla de las negociaciones de los proyectos que llegan desde la Cámara Baja, muchos le llaman “la cocina”, entonces, si llegamos al Senado a lo menos tendremos una voz para decir qué está ocurriendo ahí, para saber dónde se demoran los proyectos. Será una labor ardua, perseverante y a ratos ingrata, pero es la tarea que desde nuestra mirada es necesaria. Que los comunistas lleguen al Senado es bueno para la gente y la democracia.

– Usted estuvo en la lucha contra la dictadura en la clandestinidad, además, luchó por llegar a la Cámara Baja cuando no había representación comunista ¿Qué recoge de esas batallas para ahora enfrenar el camino al Senado?

Esa cantidad de experiencia acumulada en el tiempo permite que uno las cuestiones que afirma, las pueda ratificar. Para mí siempre ha sido la causa, ha sido la prioridad, y para ello pongo toda mi disposición y mi entrega. Lo hice cuando de por medio no había ninguna figuración publica, donde solo me movía luchar por la democracia, por la justicia social, por los derechos humanos y por el país, esa fue mi conducta durante los 17 años de la dictadura día por día, partiendo en mi contribución como joven comunista para el Gobierno de la Unidad Popular. Luego, terminada la dictadura nunca pensé en lo más cómodo, siempre bregué por las mismas banderas y así estuvimos mucho rato fuera del Parlamento, hasta que logramos constituir la primera bancada con tres diputados comunistas y hoy toca esta otra tarea. Pero le toca al partido, coincide que la región de Atacama es la que reúne las mejores condiciones y coincide que he estado durante ocho años ejerciendo ahí mi labor parlamentaria. Está siempre presente en mi conducta política la experiencia acumulada no solo personal, sino también la colectiva, la que hemos construido tantas y tantos, muchos fueron quedando en el camino, precisamente por abrazar las mismas convicciones por las que hoy luchamos. Este desafío lo tomo como una tremenda responsabilidad, con la seriedad del caso y con la mística que nos caracteriza.

– Al inicio esta carrera se le complicó un poco con el conflicto con el regional de Atacama del Partido Socialista ¿Está zanjada la trifulca?

Ese tema fue estrictamente del Partido Socialista, solo ellos saben si está zanjado o no. Uno puede sufrir los efectos de ese debate, pero no nace por nuestra candidatura, sería imprudente y políticamente no contribuyente que en un debate propio de los socialistas intervenga alguien ajeno. El que nosotros tengamos candidatura senatorial fue una decisión que se tomó dentro de los comunistas. Que luego se generen los espacios para las convergencias es normal por las condiciones que se dan, pero solo ellos pueden saber cómo empezó y cómo terminó.

– ¿Cómo se siente en esta campaña senatorial?

La gente que está vinculada al trabajo que realizo ha sentido con mucha normalidad que yo que llevo dos periodos de diputado, sea el candidato a senador, les parece correcto por las tareas que hemos cumplido. He sentido esto desde siempre, primero por una gran convicción, racional absoluta desde el punto de vista político de que el Partido Comunista debía bregar por romper la exclusión del Senado, indistintamente si lo hiciera en este distrito y con este candidato. Me siento comprometido con la gente, además, nosotros les decimos que no venimos a prometer, porque ese es el gran escepticismo que tienen; les decimos que nos fiscalicen, porque llevamos ocho años en esta tarea, entonces, es bueno que nos evalúen para ver si de verdad hemos representado a la región, a la izquierda y al mundo popular. Con ello hemos ganado y seguiremos ganando una adhesión consciente. Eso lo hemos hecho un colectivo entero, lo que es valorado por los demás.

– ¿Cuál es la fortaleza de su campaña en el territorio?

Nuestra fortaleza es el factor humano. Somos todo un contingente de trabajo en terreno, lo que llamamos “la infantería”, para ir a conversar puerta a puerta, persona por persona, con la única dificultad que son las diferencias de opinión que puedan existir entre un ciudadano y nuestra propuesta, pero hemos estado ocho años en terreno no solo para una campaña, sino siempre. Hemos demostrado que nuestra centralidad en el compromiso son los trabajadores, sus intereses, sus causas, sus luchas y así se ha demostrado que en ocho años jamás nuestra bancada ha votado en contra los trabajadores, nunca hemos estado involucrado en financiamiento de empresas, ni ninguna manifestación de corrupción, entonces podemos pararnos frente a la gente con toda tranquilidad sin que nos sometan al  mismo escarnio que a otros.

– ¿Cuáles son los principales desafíos a trabajar o profundizar en Atacama?

La región tiene muchas claves que permiten imaginar un desarrollo en otro nivel y dar un salto con respecto a la realidad del país. Debemos llevar adelante un real proyecto de descentralización que traslade poder a las regiones, donde se entreguen competencias y financiamientos, esto implica un tributo regional, ese será un fuerte debate. Luego está fortalecer áreas que pueden ser tremendos polos de desarrollo para la economía regional y del país, uno de ellos es la industrialización del litio, porque en nuestra región están los salares más grandes -Pedernales y Maricunga-. Debemos seguir creciendo en la energía fotovoltaica, porque en un corto plazo nos vamos a transformar en la principal potencia del país y del continente, eso es clave, por el cumplimento de convenciones internacionales sobre medioambiente, además, es un insumo irrenunciable para el desarrollo industrial. Otro de los grandes temas es el agua, donde hay que saber priorizar y resguardar el agua tanto para el consumo humano, como para la actividad industrial y agraria, esto lleva a que se avance del trabajo de las desalinizadoras en la costa de Atacama, pero tomando las prevenciones de crear normas que regulen las necesidades, para no afectar el medioambiente marino. El turismo hay que seguir explotándolo, porque contamos con un acontecimiento natural que es el desierto florido que llama a una gran cantidad de turistas.  Y en nuestro ADN seguirá estando la minería como la principal actividad económica y como factor de identidad de la cultura atacameña. En ese ámbito necesitamos consolidar por ley lo que se va a llamar la banda de sustentabilidad del precio del cobre para el pequeño minero, a través de Enade, que es una suerte de crédito muy especifico que permite que esa actividad pueda seguir funcionando aunque baje el precio del cobre y no implique el cierre de faena.

– Se estima que habrá un alto porcentaje de abstención en las elecciones ¿Cómo cree que va a estar la participación en la región según lo que ve en sus recorridos?

Hay una tendencia general de escepticismo que se transforma en una apatía, en un desinterés, que te lleva a regalar un derecho. Nosotros les decimos a las personas que el derecho es a votar por quienes quieran. No deben renunciar a ese derecho al voto, que tantas luchas les costó al movimiento popular. No olvidemos que el derecho a voto partió siendo para la elite y hubo que caminar mucho para que eso se fuera extendiendo a la población, pasando por entregar votos a los analfabetos, a los no videntes, después a las mujeres y ya en el Gobierno de Salvador Allende se incorporó a la juventud; todos esos espacios no se pueden desechar, porque no fueron regalados. La presencia de más listas parlamentarias ayuda que más gente vaya ese día a votar, nosotros tenemos la sana expectativa que en la región vamos a superar el 50% de participación, cuestión que no es fácil sino agregamos medidas como las que hemos planteado, donde el Estado sea más activo acercando lugares de votación a sectores más apartados, estableciendo locomoción para que el ciudadano vaya a votar, es decir, establecer todo para que el ciudadano participe sin ninguna dificultad. Y reiterar que hay que tener mucho cuidado con esas promociones de muestras casi heroicas de no ir a votar, porque eso va elitizando el conjunto de quienes toman decisiones.

– ¿Cree que el PC logrará alcanzar las metas de representación en el Congreso que se propuso?

El Partido Comunista ha actuado con seriedad al abordar la batalla electoral, pero focalizando esfuerzos donde hay mejores condiciones para consolidar y avanzar en la representación parlamentaria. Tenemos destacados candidatos, vemos que están todas las condiciones de mantener y obtener una buena electividad. Si nos equivocamos o no en las decisiones o en el diseño de la campaña, tendremos que verlo después. Pero tengo la expectativa de que en los lugares que hemos enfocado nuestra atención mantendremos el grado de electividad. Pero eso lo lograremos solo si trabajamos sin parar día a día, entendiendo que esta elección se gana con los ciudadanos, por tanto hay que estar en las calles, en las ferias, en todos los lugares donde podamos conversar con mucha gente, esa es la clave para avanzar en nuestra propuesta electoral, mucho rigor y auto exigencia.

– Se ha hablado bastante sobre la regresión que significaría que la derecha vuelva a gobernar. ¿Cuál es el llamado que desde su candidatura se desprende frente a la posibilidad de un eventual triunfo de Sebastián Piñera con un Congreso a su favor?

Creo que la única forma que tenemos de llamar a la ciudadanía a participar y a formar parte de un proyecto democratizador como el que estamos cursando, es que tome conciencia de qué cosas están en juego. En este momento están en juego alternativas, más que alternancias. Es decir, una alternativa de mirada de desarrollo de la sociedad sobre la base de la democratización plena y por consiguiente del cuestionamiento de las instalaciones neoliberales que favorecen los privilegios que se instaló bajo dictadura. Esa es la apuesta que encabeza hoy Alejandro Guillier. Lo contrario es aceptar el retroceso de conquistas históricas alcanzadas en el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, por ejemplo, la educación gratuita, los derechos de la mujer y la apertura para iniciar un nuevo sistema de previsión. Todo eso está en juego si gana Sebastián Piñera. Esto no es una campaña del terror, porque él mismo lo ha dicho y sus ayudantes lo reiteran, entonces el día de mañana no nos debemos sorprender porque él lo anunció. Hemos luchado tanto que no podemos echar por la borda todo lo que hemos alcanzado, podemos criticar la gestión, podemos decir que no todo está perfecto, pero eso no debe significar botarlos, hay mucha gente de los sectores más vulnerables que van a quedar desfavorecidas. Soltar esas batallas sería una irresponsabilidad histórica y espero que nadie esté dispuesto a eso.

Fuente: El Siglo

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