Detectan Cohecho de Piñera: Unos Compran Conciencias con Denarios de Plata, Otros con Anticuchos y Choripanes

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El Servicio Electoral presentó reparos sobre el gasto del comando presidencial del candidato Sebastián Piñera, de $3,7 millones, invertidos en anticuchos y choripanes, en una actividad de campaña mpara las priomarias. Piñera no trepida ante nada con el objeto de comprar conciencias.


En tiempos del latifundio, el patrón comparaba las conciencias de sus inquilinos con vino,  tortilla y huevo duro. Hoy, los tiempos han cambiado. Piñera hace lo mismo que sus ancestros, pero con anticuchos y choripanes.

En efecto, el Servicio Electoral hizo llegar este lunes hasta el comando de Sebastián Piñera los reparos que constató en cuanto a los gastos realizados por el equipo del candidato presidencial de Chile Vamos durante la campaña previa a las primarias del pasado 2 de julio.
El organismo envió un oficio con observaciones al comando del candidato de Chile Vamos y solicitó “justificar la finalidad electoral de dicho gasto, la fecha de realización de la actividad y los beneficios de la misma”.

En particular, objetó un ítem de gasto llamado “anticuchada y choripanes”, el cual alcanza los $3.735.014.

El gasto correspondería a los choripanes y anticuchos que fueron distribuidos entre los simpatizantes que se presentaron en el acto de cierre de campaña del 30 de junio en la sede ubicada en Las Condes. A pesar de haber sido solventados con recursos privados, deben ser justificados ante el Servicio.

Otros gastos cuestionados por el Servel son la “adquisición de árboles para pauta de inicio de campaña por 243.950 pesos“, la “adquisición de máscaras por 809.200 pesos“, las que fueron utilizadas en una actividad en La Florida, y por los gastos en “un sillón, una estufa, una pantalla led, clóset, sartenes, juegos de toallas, jarros y una promoción de calienta camas“.

El administrador del comando de Piñera, Juan Francisco Galli, le bajó el perfil al hecho:

“Hemos sido tan rigurosos en el cumplimiento de la ley que rendimos hasta los choripanes de la celebración”.

Más allá del costo, que puede ser poco o mucho, eso da lo mismo, el hecho es que repartir alimentos en campañas electoriales, con el objeto de influir en la consciencia de los electores desde ayer y por siempre se llama y se llamará cohecho.

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