Derecha Violenta y Gobierno con Respuestas

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Es impresionante detectar que la matriz agresiva, violenta y grosera de sectores conservadores y personas identificadas con la derecha. Puede ser más fácil la crítica destemplada y soslayar esfuerzos contundentes, algo que la derecha y sus seguidores se encargaron de acentuar en medio del desastre por los incendios forestales en varias regiones del país.

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Ello llegó al insulto, el agravio, la mentira, frases fascistas, el odio y afirmaciones como que Chile está en guerra, que se requiere la intervención de los militares y que el gobierno y los mapuches son culpables de los siniestros.

La derecha más recalcitrante y rabiosa, junto a personas que la siguen, suele ser irracional, abusiva, grotesca, violenta. Hay que recordar esas actitudes cuando ese sector respaldó el golpe de Estado, defendió los operativos represivos de la dictadura, operó para defender al “gobierno militar” y cuando inició la cruenta campaña contra las reformas.

Es impresionante detectar que la matriz agresiva, violenta y grosera de sectores conservadores y personas identificadas con la derecha -inclusive con el pinochetismo- no cambia, pese a la historia reciente del país y todos los esfuerzos que a diario hace la mayoría de la sociedad por avanzar hacia un país más democrático y tolerante.

Es inconcebible que la derecha y los reaccionarios potencien su agresividad cuando Chile, su población, viven momentos de angustia, tensión y preocupación por un desastre natural. Querer obtener ganancias de un episodio como ese, es despreciable y viola toda ética. Mientras miles de personas realizaban distintas tareas de combate al fuego y solidaridad con los damnificados, gente de derecha se dedicaba a desatar su guerra por redes sociales mintiendo, insultando, violentando y generando alarmas falsas.

Contrastó con lo anterior la actitud del gobierno y de las fuerzas progresistas y de izquierda que, salvo llamados a no utilizar la tragedia y salir al paso de falsedades y acusaciones, no cayeron en una provocación altanera y mantuvieron la serenidad política evitándole mayores tensiones al país.

En un siniestro de las proporciones conocidas, con tantos factores y entidades involucradas, es previsible que se cometan errores y se comprueben falencias. Respecto a esto último, han sido sectores comprometidos con el gobierno los primeros en decir que el Estado de Chile no está preparado para encarar estos escenarios de emergencia.

Ligado a eso, fueron parlamentarios de la Nueva Mayoría los primeros en plantear que se requiere un eficaz y nuevo Plan Nacional de Emergencias, la reestructuración de la Corporación Nacional Forestal, el reforzamiento de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior, introducir cambios en la legislación respecto a los bosques chilenos, apoyar las acciones legales en contra de quienes hayan provocado incendios por negligencia o acción directa.

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En estos días se informó que hace meses la bancada parlamentaria del Partido Comunista había logrado el apoyo en el Congreso para no prorrogar el millonario subsidio que el Estado le estaba entregando a empresas privadas forestales con la excusa que realizaban reforestación, y que en realidad servían para los fines comerciales y de lucro de esas corporaciones.

El gobierno de Michelle Bachelet, lejos de caer en la trampa virulenta de la derecha, se mantuvo alejado de esa guerra sin sentido y desproporcionada y no perdió concentración en atender la tragedia. Se dispuso y coordinó el trabajo de entidades públicas y privadas, la labor de miles de integrantes de instituciones de emergencia, se aceptó y potenció la ayuda internacional, se dieron respuestas concretas en cuanto a vivienda y atención en salud, se dispuso una ardua labor de las Fuerzas Armadas y tanto la Presidenta como varios ministros realizaron labor en terreno.

En el camino de ver un gobierno dando respuestas, la jefa de Estado anunció el envío del proyecto que crea el Servicio Nacional Forestal, informó de la entrega adicional de 4 mil millones de pesos a Bomberos de Chile, mientras desde otras instancias se informó que se está analizando el reforzamiento de la Onemi, se dieron a conocer las medidas precisas para reconstrucción de casas y se garantizó el presupuesto necesario para enfrentar esta situación.

Que alguien por ignorancia, interés político, desinformación o mantenerse empecinado en una actitud hostil hacia el gobierno, no quiera reconocer todo lo anterior, simplemente es irresponsable, quiere resaltar solo lo negativo, cae en el cuestionamiento interesado e irracional y no contribuye a una mejor situación en el país.

Lo que falte por hacer, lo que haya que corregir, debe ir por el camino de la propuesta, de la insistencia, del trabajo, del argumento inteligente, de la promoción de conceptos y soluciones serias y audaces.
El camino es encontrar respuestas ante los desastres, no la violencia verbal y la crítica grosera.

Editorial El Siglo
08/02/2017

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