Colombia Después del NO: No Perder la Legitimación, Persistir en la Constituyente y Defender la Paz

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Según los resultados electorales el No ha ganado el plebiscito de este dos de octubre. Ante este resultado adverso a la refrendación electoral se conforma el escenario de “la vía difícil” para la implementación de los acuerdos de la Habana, pues la “vía fácil del plebiscito” que ilusoriamente había soñado el Presidente Santos y que a última hora impuso en la mesa de la Habana al momento de la firma final, ha sufrido un determinante revés electoral y político.  

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No nos interesa hacer un análisis de lo que significa para la “gobernanza” de Santos este resultado electoral. Le corresponde a sus consejeros y ministros hacer el balance de lo ocurrido y tomar las decisiones que correspondan para mantener y continuar el proceso de paz firmado con las FARC-EP, además del anunciado para con el ELN, con el fin de llevar a “toda” la sociedad colombiana hacia la paz, que fue su promesa electoral con la que fue elegido como presidente y ha sido el principal objetivo de la “gobernanza” Santista.

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 Uribe Vélez, su adversario de fracción de clase oligárquica logró conformar una coalición religiosa-política apoya da por UN sector militarista de las FFMM, el mismo que hizo el vuelo rasante durante el discurso de Timoleón,  coalición a la que se le adhirió el Procurador Ordoñez y varias Iglesias incluido el obispado católico, y quienes exhibieron toda su fuerza en la masiva manifestación del 10 de agosto pasado, como un adelanto de lo que se acaba de presentar en el plebiscito acabado de votar.

Dos cosas son irrenunciables:

1 El acuerdo logrado en la Habana después de más de 5 cinco años de diálogos y dificultades, el que finalmente se logró firmar con la aprobación de Toda la Comunidad Internacional, que lo ha legitimado en si totalidad como un acuerdo internacional alcanzado entre un Estado legítimo, dirigido por el Presidente Santos legítimamente elegido en un proceso electoral legítimo y para un periodo constitucional: No Puede ser tocado, ni trasformado, ni adulterado por ninguna de las Partes que lo firmaron, so pena de quedar deslegitimado inmedatamente. ES FACIL: NO SE PUEDE ALTERAR PORQUE SE INVALIDA automáticamente.

2- La legitimación alcanzada por las Farc-EP ante el Pueblo colombiano, es decir, por los millones de colombianos con sus familias que votaron por el Sí a la paz de Colombia, que entendieron todos los abundantes gestos de paz de las Farc-EP, su conferencia guerrillera con sus conclusiones, y asumieron los perdones por los hechos de guerra sucedidos en las décadas de conflicto, TAMPOCO SE PUEDE PERDER, REGRESANDO A LA GUERRA.

Estas dos legitimaciones, son las que Uribe Vélez y su patota político religiosa y militarista quieren reversar a como dé lugar; empujando nuevamente a la guerrillerada, que ha mostrado honestamente su voluntad de dejar las armas para a que se regresen al combate armado; lo cual se debe evitar al máximo.

Es decir, salvo una provocación insoportable que realicen las fuerzas en mención, se debe seguir manteniendo la voluntad expresada por el comandante Timoleón Jiménez de PERSISTIR EN LA PALABRA COMO ARMA DE PAZ PARA COLOMBIA.

Y, por último, dada la fractura tan marcada de la sociedad colombiana puesta en evidencia por la votación Plebiscitaria; PERSISTIR TERCAMENTE en la vieja consigna de las dos Insurgencias de CONVOCAR DE MANERA URGENTE una Asamblea Nacional CONSTITUYENTE AMPLIA Y DEMOCRATICA, que incluya al ELN y al EPL y selle definitivamente el proceso de paz en Colombia.

Ya lo había advertido con bastante anticipación uno de nuestros columnistas: Santos cayó en su propia trampa y ahora para salvar la paz de todo el país y de todos los colombianos, y si realmente su compromiso es con la paz que tanto invocó, deberá tomar con cabeza fría este revés electoral y convocar lo más pronto posible a una CONSTITUYENTE que tanto evitó.

No es el momento de renuncias para que suba a la presidencia Vargas Lleras, taimado militarista adversario de los acuerdos de Paz con las dos insurgencias. Es el momento de profundizar el proceso CONSTITUYENTE que el Plebiscito puso al orden del día en Colombia.  

Las paradojas de le Historia son así: Desconcertantes.        

Fuente: Anncol

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Defender El Acuerdo de paz.

Horacio Duque.

Ante los resultados adversos en el plebiscito de la paz, lo conveniente no es precipitarse con formulas confusas e improvisadas. Lo que procede es defender El Acuerdo de paz consolidado, fruto de un intenso trabajo de la Mesa de dialogos de La Habana.

Unos meses mas de conversaciones, con la reapertura de los dialogos de paz, para tratar los temas propuestos por los del NO, es la ruta sensata para el proyecto orientado a poner fin al mas prolongado conflicto armado de la historia colombiana.

Las votaciones del plebiscito no han sido el mejor momento para la paz en Colombia. Un núcleo de fuerzas bastante conservadoras, lideradas por Uribe Vélez, que reúne expresiones políticas retardatarias, militares y oscurantistas, ha logrado unas precarias mayorías en favor del NO para desconocer los pactos de paz consolidados entre el gobierno de Santos y las Farc.

Por el SI a la paz votaron millones de colombianos, defendiendo la ruta del fin de la guerra y la violencia que por décadas ha azotado a la sociedad colombiana.

Al término de los escrutinios emerge un cuadro político bastante nítido, que no debe ser omitido en la proyección de los escenarios futuros.

Obviamente no se trata de desconocer el peso y significado de la votación contraria a los resultados de las conversaciones de paz.

Tampoco es realista ignorar los más de seis millones de votos que ofrecieron su respaldo a los consensos alcanzados en los diálogos de La Habana.

Los tres actores relevantes involucrados –Santos, Uribe, Farc- han emitido sus discursos y el saldo neto es la hipótesis de un gran pacto político para proseguir en la búsqueda de la terminación de la guerra.

Ya no vale llorar sobre la leche derramada ni destruir lo avanzado.

Es probable que una Asamblea Constituyente se avizore por algunos como un escenario pertinente a los efectos de terminar el tejido de una institucionalidad y un modelo acorde con la reconciliación. Pero, a la luz de los resultados plebiscitarios, favorables, por donde se les mire, a las fuerzas del establishment (uribistas y santistas), una corporación de esas características no sería claramente un escenario amigo de las transformaciones prioritarias que demanda la crisis sistémica vigente, que seguramente se complicara con el destape del calamitoso diagnostico económico, con múltiples proyecciones en la bancarrota fiscal, el desbalance internacional, la mediocridad del PIB, el auge del desempleo, el aumento de la inflación y el escepticismo de los capitales internacionales.

¿Que tal una Constituyente controlado muy probablemente en un 95% por el santismo de la Unidad nacional y el uribismo catolicomilitarista y anticomunista?

Ahi si, apague y vamonos. Seria el apocalipsis total. El fin de la historia.

Lo realista es considerar los avances logrados en más de cinco años de conversaciones.

Hay un Acuerdo de paz, con cerca de 297 páginas, que ya ha sido firmado por las partes correspondientes y con elementos concretos para superar las causas de la guerra en el ámbito agrario, político, de las víctimas, los actores del conflicto, los cultivos de uso ilícito, los derechos de las víctimas y la implementación de los consensos.

Lo sensato es proteger dicho Tratado y proceder a reabrir los diálogos para escuchar las demandas de las franjas adversas que promovieron el NO.

Que se analicen las propuestas uribistas en lo relacionado con los temas de justicia, elegibilidad política, cultivos de uso ilícito, seguridad jurídica de los consensos, conexidad para los efectos de la amnistía y la constitucionalidad de la paz.

Que se reabra la Mesa de La Habana así eso signifique unos meses más de trabajos e intercambios entre las partes.

Es mejor avanzar con calma y ponderación.

Queda probado que la precipitud y los apremios del Señor Santos son la vía perfecta para el desastre.

Para el fracaso y el estropicio.

Tanto fregar con el Plebiscito. Tanto presionar para cerrar a las carreras los diálogos de La Mesa de La Habana quedaron reflejados en el resultado adverso de ayer domingo.

Lo mejor es no entrar en pánico y coger el toro por los cachos.

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Fuente: Anncol

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