Por “Inhibición” del 21 de Mayo y Sedición: Le Siguen Dando Duro a Villalobos

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La poco afortunada declaración del director general de Carabineros, Bruno Villalobos, después de los incidentes en Valparaíso el 21 de mayo, en el sentido que Carabineros se inhibe en el control del orden público, por las críticas de “ciertas Instituciones”, desató críticas públicas, y otras privadas dentro de La Moneda, considerando que el Director de Carabineros se colgó de una frase de la Presidenta. prendiera a todos respaldando al líder de la institución policial. Por otro lado, los estudiantes denunciaron que Carabineros no se inhibió para nada en la represión de la movilización de esta mañana.

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En el Gobierno hay cautela para no echar más leña al fuego, lo que no significa que el tema con Villalobos esté superado y, menos, que el análisis interno de lo sucedido durante las manifestaciones en las calles de Valparaíso no esté centrado en determinar las fallas de la policía uniformada, por más que su director general insista en que no las hubo.

El mismo sábado 21 en la tarde, el general Villalobos sacó una declaración sobre los incidentes en Valparaíso en la que sin anestesia dijo: “Basta ya de poner siempre en tela de juicio a los Carabineros. Nosotros ponemos el pecho a las piedras, las balas, los fierros y al final siempre encuentran un pero (…) acá no falló la inteligencia policial, al morir un trabajador, que es padre de un carabinero, por acciones de delincuentes, el que falla es el país, las familias que no ejercen su rol de autoridad para frenar a estos individuos que le perdieron el respeto a la vida”.

Desde ese momento en La Moneda las opiniones oscilaron desde hacer notar el “desagradable tufillo a sedición” en las palabras del director general, que no correspondían a las de una institución subordinada al poder político, hasta que en la forma y el fondo se notaba que se trataba de una reacción “visceral” y no una respuesta institucional meditada.

La misma lectura se hizo en distintos sectores de la Nueva Mayoría, donde como mínimo les extrañó que el director general de Carabineros desplegara una arenga de ese calibre.

Lo vieron “fuera de control”, “alterado”, que opinó “en caliente” y que, con acciones de este tipo, Villalobos abusó de la cercanía que tiene con la Presidenta Michelle Bachelet, ya que –recordaron en el oficialismo– fue su escolta durante su primer mandato, los años 2006 y 2007.

El lunes temprano en la mañana ya había cuajado el diagnóstico político interno en la casa de Gobierno, previa consulta de diversas opiniones, y todo apuntaba a que había “piso” suficiente para buscar la forma de emplazar a Villalobos por su accionar. Eso, hasta que ese mismo día –durante una entrevista a Radio Duna– la Presidenta Bachelet se salió de libreto con una declaración que sorprendió a muchos:

“Más allá de lo contingente y de la necesidad de que las fuerzas policiales actúen cada vez que es necesario y con la fuerza que conocen, que no es excesiva, entre otras cosas puede haber pesado la experiencia del año anterior, en que de alguna manera pudieron haber quedado complicados con el caso de Rodrigo Avilés”.

Villalobos no se demoró nada en aprovechar el salvavidas presidencial y desde Concepción dijo:

“La Presidenta tiene toda la razón y no solo este caso, las organizaciones con denuncias infundadas, todo eso limita el accionar de Carabineros (…) no me voy a retractar (del comunicado), lo confirmo en todas sus partes”.

En el Gobierno no fueron los únicos que cuestionaron las palabras de Villalobos.

El editorial de La Tercera el martes 24 de mayo precisó que “las palabras de la Presidenta y del General Director de Carabineros resultaron sorpresivas, y ciertamente deben ser motivo de preocupación, pues quiere decir que las fuerzas policiales están dejando de actuar frente a hechos vandálicos, sin que queden claras las razones de tal inhibición. Se trata de la primera vez que hay un reconocimiento explícito de esta situación, lo que amerita ser aclarado en profundidad”.

Desde entonces ha sido evidente el intento de La Moneda por bajar el perfil al impasse con Carabineros, lo que no significa –recalcaron– que el asunto de la declaración, así como las falencias que se registraron en el actuar de la institución el día 21 de mayo en Valparaíso, no se han ido discutiendo en forma reservada con los involucrados.

Así, el ministro del Interior, Jorge Burgos, dijo el martes 24 de mayo que su labor “es que las instituciones no se sientan inhibidas. Tenemos una muy buena policía que tiene siempre el respaldo del Gobierno de Chile cuando tiene que actuar en función de lo que la Constitución les mandata, es la institución mejor evaluada, hay que cuidar eso”.

El mismo tono de lo dicho previamente por el vocero, Marcelo Díaz, quien precisó que todos “los procedimientos policiales se revisan, eso es parte de la rutina natural de una institución policial, pero Carabineros cuenta con el respaldo del Gobierno para los procedimientos que pone en marcha”.

Pero, en paralelo y en reserva, en La Moneda se realizaron dos comités policiales: el habitual de los lunes, donde se optó por citar a una segunda reunión para el martes por la tarde, sin convocar a prensa como en muchas otras ocasiones, y en la que el eje central fuera precisamente el accionar del 21 de mayo.

Fuentes de Palacio confirmaron que aquello se hizo el martes 24 desde las 16 horas, que se prolongó por casi dos horas y que allí se revisó minuto a minuto cada una de las acciones realizadas por Carabineros ese día, como asimismo que el acento para el Ejecutivo está en determinar cuánto se demoró la policía uniformada en responder a la emergencia que se desató con el incendio de la farmacia –provocado por bombas molotov– y del Concejo Municipal donde se encontraba el guardia, Eduardo Lara, de 70 años, quien falleció por asfixia.

Un punto que –agregaron– no está despejado ni aclarado del todo aún.

En La Moneda insisten en la importancia de bajar el perfil, no quieren repetir lo sucedido hace un año exactamente. En ese entonces el Gobierno se enfrascó en un gallito con Carabineros, los criticó públicamente por la agresión que sufrió Rodrigo Avilés, se pidió un sumario, se dio de baja al pitonero que dirigió el chorro del carro lanzagua contra el estudiante y que lo arrojó contra la pared e, incluso, el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, inicialmente respaldó a la policía, sobre la base de los informes que le entregaron, para luego constatar el error de dicho respaldo anticipado con las imágenes registradas por TVN, donde se evidenciaba la acción desmedida de la fuerza policial.

Las consecuencias de aquello no fueron menores. Días después de ese 21 de mayo, mientras Avilés estaba hospitalizado con riesgo vital y en coma, en Santiago se realizó una marcha convocada por la Confech para repudiar el accionar de Carabineros, la que registró violentos incidentes, debido a que las fuerzas policiales deliberadamente aplicaron la estrategia de brazos abajo, abiertamente se replegaron, como señal de molestia por lo que consideraban una distancia y falta de apoyo del Ejecutivo.

Ese episodio –que fue uno de muchos en la espinuda relación del Gobierno con Carabineros– ha pesado mucho estos días en La Moneda, como pauta para no azuzar más de la cuenta las cosas, que hasta ahora, insistieron, no han llegado al nivel de un gallito, aunque sí reconocen que es una nueva demostración de la necesidad de administrar bien los equilibrios de poder que, por un lado, tiene la policía y, por el otro, el poder político.

“Hay conversaciones en proceso, varias para normalizar las cosas”, recalcaron en La Moneda y una de ellas se registró el miércoles 25 a primera hora de la mañana, entre el ministro Burgos y Villalobos. Esa normalización implica, entre otras cosas, no alimentar la tensión con más declaraciones desde ningún lado y no dar cabida a que este episodio se vea como una abierta confrontación entre el Ejecutivo y Carabineros.

El ministro del Interior y el director general tienen una buena relación, fluida, que no se ha visto afectada por este capítulo. Incluso en Palacio recuerdan que fue Villalobos, a solo días de haber sido elegido como director general de Carabineros y aún sin asumir formalmente, el que negoció con los camioneros del sur que estaban apostados en el paso Angostura de la carretera norte-sur, como parte de la protesta que realizaron el 27 de agosto del año pasado.

Hasta que la Presidenta Bachelet lo designó a la cabeza de Carabineros, Villalobos se desempeñó como director nacional de Inteligencia, Drogas e Investigación Criminal. Fue quien tomó las riendas de la unidad de inteligencia creada especialmente tras los atentados con bomba en el Metro los Dominicos del 13 de julio del 2014 y, dos meses después, en el SubCentro de la estación Escuela Militar, el 8 de septiembre.

Durante el Gobierno de Sebastián Piñera también tuvo una participación polémica en el llamado caso Bombas, ya que como jefe de la Dipolcar se relacionó mucho con el ex fiscal Alejandro Peña, que llevaba adelante la investigación, la misma que terminó siendo un fracaso para el Ministerio Público y el ministro del Interior de la época, Rodrigo Hinzpeter.

El año 2011, el general Villalobos fue mencionado en el marco del sonado caso “escuchas telefónicas” a diversos políticos y parlamentarios, denuncia que en su minuto fue indagada por el ahora Fiscal Regional de Valparaíso, Pablo Gómez, y le valió el cuestionamiento de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de entonces ante la denuncias de ex funcionarios de Carabineros, como Estaban Infante, que aseguraron que el Alto Mando de Carabineros mantendría intervenidos los teléfonos de los diputados Guillermo Teillier (PC) y Hugo Gutiérrez (PC), Sergio Aguiló (ex PS) y los senadores Alejandro Navarro (MAS) y Alberto Espina (RN).

En ese momento, Villalobos se defendió, calificó las acusaciones como de “baja calaña” y aseguró que “los que se oponen a las escuchas telefónicas son los mismos delincuentes”.

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Correa Sutil: El director de Carabineros delibera y justifica la tibieza en sus tropas

El ex subsecretario del Interior Jorge Correa Sutil (DC) acusó al general director de Carabineros, Bruno Villalobos, de estar cometiendo “un ilícito” al “sembrar la tibieza en sus tropas” y justificarla mediante una “deliberación” crítica a las autoridades civiles que, legalmente, no le está permitida.

El abogado comentó en radio Cooperativa:

“El general director de Carabineros, que tiene el mando de la institución que tiene las armas, se permite hacer un análisis sociológico respecto de las causas de la violencia en el país, (pero) el general no tiene el mando ni el uniforme para hacer análisis sociológicos acerca del país. A los militares les está prohibido llevar a cabo actividad deliberativa, y a mí me parece que esta declaración entra abiertamente en actividad deliberativa y sugiere, además, una crítica a la autoridad al terminar diciendo que Carabineros había avisado para que se tomaran cursos de acción”.

Para Correa Sutil, el general Villalobos “deja rebotando la idea de que esto lo advirtieron y que nadie lo tomó en cuenta, lo cual es una crítica evidente a la autoridad civil a la cual le debe obediencia y no deliberación”.

Agregó:

“Villalobos reconoce que la institución había tenido un condicionamiento, y sigue diciendo que las organizaciones que hacen denuncias infundadas limitan el accionar de Carabineros, lo coartan… Si esto no es sembrar la tibieza en las tropas, al menos es justificarla. Sembrar la tibieza en las tropas es un ilícito en el mando de una institución uniformada, como es Carabineros. Se trata de declaraciones gravísimas”.

“Quien tiene el mando de una institución no puede justificar por concepto alguno la inhibición de sus tropas. ¡Por Dios! El deber de un general director de Carabineros es comandar sus tropas de tal manera que sean eficaces y no entrar en justificaciones acerca de la tibieza que reina en ellas. A mí me parece que son declaraciones indebidas para una persona que tiene a su mando el cargo y tiene que rendir cuenta muy claramente respecto de sus palabras”, concluyó.

Directora del INDH: “declaraciones temerarias y preocupantes”

En conversación con el programa Política en Vivo, de la Radio Universidad de Chile, la directora del Instituto de Derechos Humanos (INDH), Lorena Fríes, dijo que se sienten aludidos como institución sobre las declaraciones del general Villalobos –quien hizo alusión a “denuncias infundadas” de organizaciones que limitan el accionar de Carabineros-, y recordó que es deber del INDH presentar los recursos pertinentes para defender los derechos fundamentales de las personas, también en el marco de manifestaciones.

La directora del INDH calificó como “temerarias” y preocupantes las palabras es que el general director de Carabineros sobre que el accionar de la policía uniformada durante las manifestaciones durante el mensaje presidencial en Valparaíso estuvieran condicionadas a lo ocurrido el año pasado con Rodrigo Avilés, y que es tarea de la policía poder equilibrar el control del orden público con el respeto a los derechos humanos.

“Cuando el general director señala que pueden haber quedado inhibidos producto de Rodrigo Avilés, a mí me parecen temerarias las palabras del general director, porque en realidad no es un tema de inhibición o no inhibición, si quedaron más tímidos o menos tímidos, o más asustados o no, sino que más bien de cumplimiento de un mandato legal, mandato de control de orden público y respeto de los derechos humanos. Ni más ni menos”.

Lorena Fríes profundizó su crítica hacia las declaraciones del general Villalobos señalando que no es posible que se utilice al estudiante de Letras de la Universidad Católica como excusa para explicar la inacción de Carabineros, y recordó que el informe que le fuera solicitado por el Ejecutivo a la institución policial explicando los hechos en los cuales Rodrigo Avilés terminó con graves lesiones tras recibir el chorro del carro lanza aguas, aún no es entregado.

“Es que el general director de Carabineros recoja eso diciendo que ‘efectivamente, estamos inhibidos’, como si Rodrigo Avilés va a terminar siendo el culpable del accionar de Carabineros, eso no puede ser. Todavía, además no conocemos el informe, el famoso informe que iba a haber en 24 horas, y que después se tradujo en el tiempo necesario y que a un año todavía no tenemos la información respecto de lo que pasó allí”

Finalmente, Lorena Fríes señaló que lo que no puede seguir pasando es que en contexto de manifestaciones, se atente contra las personas sin que eso se traduzca en una acción concreta de Carabineros para evitar situaciones como la muerte del guardia de seguridad Eduardo Lara, durante las manifestaciones del pasado 21 de mayo en Valparaíso.
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