Eddy Merckx: El Caníbal del Ciclismo que No Conocía Segundos Lugares

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No sabemos si fue el mejor ciclista de todos los tiempos aunque, si nos atenemos a su palmarés, obviamente lo fue. Ganó más carreras que nadie: las tres grandes vueltas, Campeonatos del Mundo y casi todas las Clásicas. Obtuvo  525 victorias sobre más de mil carreras que disputó, en más de 1000 carreras que disputó, debido a su determinación por ganar. Un record que nadie ha repetido desde entonces.

Su ambición y hambre de victoria le valieron el apelativo de el ‘Caníbal’, calificativo ambiguo pues expresaba tanta admiración como odio: Merckx no dejaba nada para los demás, ya fueran rivales o compañeros de equipo.

Si había una meta volante en el pueblo de un ciclista que participaba en la carrera, allí llegaba Eddy y le chafaba el homenaje. Que un compañero le hacía la subida a un puerto: demarraje en los últimos metros para pasar primero por el alto y llevarse los puntos. Para algunos era ambición, para otros, avaricia.

Disputaba la temporada de cabo a rabo, estaba presente tanto en las Clásicas de primavera como en las grandes vueltas. También, como no, en los critériums post Tour… y hasta corría en pista.

Así era Eddy Merckx (Bélgica 1945), un chico normal nacido en una familia de clase media. A los 16 años obtuvo su primera licencia de ciclismo y cuatro meses más tarde conseguía su primera victoria en una carrera. Un año despúes había ganado 23 de las 55 que había disputado, lo que le motivó dejar los estudios para dedicarse por entero a la bicicleta.

Primeros triunfos como aficionado y salto al profesionalismo

En 1963 se convierte en corredor aficionado y, un año más tarde, tras proclamarse Campeón del Mundo de aficionados, participa en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde acaba en una discreta 12ª posición.
Da el salto al profesionalismo en 1965, con veinte años, y se marca como objetivo el Campeonato de Bélgica, prueba en la que termina segundo y que le hace llorar de rabia, pues no ganar le parece un fracaso. Ficha por el equipo Peugeot y vence la Milan-San Remo, su primera gran clásica, con veinte años.

Tras ganar numerosas carreras, en 1967 hace su debut en su primera gran ronda por etapas: el Giro de Italia. Semanas atrás, el belga se había vuelto a adjudicar por segunda vez la Milan-San Remo, batiendo al sprint a sus tres compañeros de fuga, entre ellos al gran Felice Gimondi.

Llegó a la carrera rosa para aprender, y aún así, se llevó dos etapas. Posteriormente, en septiembre de ese mismo año en Heerlen, Merckx se convertiría en campeón del mundo tras lanzar un ataque desde el inicio que acabó con el maillot arcoiris a sus espaldas.

Recital en el Giro de 1968

La temporada siguiente sería la de su consagración total. En el Giro de 1968, el belga dio uno de los más grandes recitales que jamás se han visto sobre las carreteras italianas. En la víspera de la duodécima etapa, Merckx estaba situado a poco más de un minuto y medio del líder Dancelli. La etapa, que finalizaba en la cima de las Tres Cimas de Lavaredo , había estado marcada por una escapada que, al no tener entre los fugados a ninguno de los favoritos, pronto alcanzó una diferencia de diez minutos.

Todo el mundo pensaba que el vencedor de la etapa debía de salir de uno de los que iban por delante, pero no conocían al gran Merckx. Bajo una intensa nevada, Eddy es ayudado al comienzo de la última ascensión por su compañero Van den Bosche y va dejando poco a poco a sus rivales directos para la general. Posteriormente, se lanza en persecución de los escapados, a los que va atrapando uno a uno, hasta que a dos kilómetros de la cima logra alcanzar al último de los supervivientes: Polidori, al que sobrepasa y deja completamente tirado.

En la línea de meta gana con 42” de ventaja y se hace con la maglia rosa que ya no abandonaría hasta el final del Giro. Merckx había sacado nueve minutos a los fugados en escasos diez kilómetros y había realizado una exhibición extraordinaria bajo unas pésimas condiciones climatológicas que iba a quedar grabada con letras de oro en los anales del ciclismo.

Excluído del Giro, arrasa en el Tour

Tentado por distintos estamentos de participar en el Tour, declina las invitaciones pensando que debía ser 1969 el año de su debut en la ‘Grande Boucle’. Empieza la temporada arrasando: París-Niza, Milán-San Remo, Tour de Flandes y Lieja-Bastogne-Lieja. El equipo para el que rodaba, el Faema, ya le había comunicado que estaba entre sus planes debutar en el Tour de Francia, pero que antes debía participar en el Giro, cosa lógica ya que Faema era una casa italiana. En ese Giro, Merckx vivió uno de los momentos más duros de su carrera al ser excluído por un positivo cuando iba líder . Los hechos nunca quedaron muy claros, a pesar de lo cual Merckx fue sancionado por un mes, hecho que le impedía estar en la salida del Tour. Eddy clamaba por su inocencia pensando que había sido víctima de una injusticia y hasta el Gobierno de Bélgica intervino a su favor. La UCI le levantó la sanción y pudo estar en la salida del Tour de 1969.

Merckx, ansioso de dejar su nombre en el lugar que le correspondía, dominó este Tour de principio a fin, venciendo en seis etapas, ganando la montaña y la regularidad, además de la general aventajando al segundo, Roger Pingeon, en 17’54”, la mayor diferencia desde el Tour de 1952 ganado por Fausto Coppi, y no superado todavía hasta nuestros días.

Hacía treinta años que un belga no ganaba en París y este hecho fue festejado como nunca en Bélgica. A este suceso los belgas le dieron más valor que la llegada del hombre a la Luna, hecho histórico que se produjo durante las mismas fechas. La Grande Place de Bruselas fue demasiado pequeña para poder recibir a todos los admiradores que quisieron rendir homenaje al nuevo rey del ciclismo que fue posteriormente recibido por el rey de Bélgica.

Venció el Tour de Francia en cinco ocasiones (1969, 1970, 1971, 1972 y 1974), igualando el récord de Anquetil, y librando auténticas batallas, tragedias y exhibiciones junto al que sería su gran rival en aquellos tiempos, el español Luis Ocaña.

El conquense lo recordaba así: “Tenía horror a una cierta mentalidad derrotista que reinaba en el pelotón. Tanta resignación me sublevaba. Creía que Merckx podía ser vencido en el Tour y especialmente en la alta montaña”.

En el Tour de 1971, Ocaña desgastó a Merckx en los ascensos. En el Puy de Dome, Merckx vacila y deja escapar algunos segundos a favor de sus rivales. En la etapa d’Orcieres-Merlette cae derrotado ante Ocaña y pierde cerca de nueve minutos.

Al término de esa etapa Merckx lo explicaba así: “Se me decía que estaba haciendo mucho pero yo no escuchaba a nadie. La verdad es simple, estoy pagando cuatro años de esfuerzos ininterrumpidos”.Pero, cuando para todos el Tour ya estaba definido, Merckx termina ganándolo brillantemente en la etapa del Col de Mente, tras una caída de Ocaña que le obliga a abandonar.

En el Tour de 1972 derrota a un Ocaña desgastado, y para 1973, decide no participar en el Tour de Francia, que gana fácilmente el español en su plenitud física. Merckx adujo un calendario muy abultado y mucho se lamentó por entonces que este duelo no se dirimiera allí. Algunos llegaron a sospechar que Merckx había eludido a conciencia la confrontación

El récord de la hora en México

El Giro de Italia también inscribió su nombre cinco veces (1968, 1970, 1972, 1973, 1974) igualando a Coppi y Binda y, en 1973, se hizo con la Vuelta a España. Añadió dos mundiales más a su palmarés e infinidad de victorias en clásicas y carreras menores que, hasta su retirada, sumaron 525.

En 1972, interesado en equipararse a los grandes del ciclismo como Coppi o Anquetil, batió en México el récord de la hora , marca que se mantuvo vigente hasta que Francesco Moser lo rebajó en 1984.

La retirada

En 1975 se enfrenta a Thévenet, y por primera vez, ocupa el segundo lugar en el podium de París. Ha dejado de ser el más fuerte y lo reconoce, aunque en 1976 logre su séptimo triunfo en la Milán-San Remo, récord todavía no igualado hasta la fecha. Después de haberlo conseguido todo, un 18 de mayo de 1978, Merckx se despide del ciclismo profesional. Al mismo tiempo que la  estrella del belga se apaga  surge lentamente la de otro grande, Bernard Hinault.

En la actualidad, entre otras inversiones, Eddy Merckx dirige una fábrica de bicicletas que llevan su nombre.

Fuente: Mundo Deportivo

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