Incertidumbre Constituyente

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Durante los últimos meses, ciertos sectores políticos y académicos – ambos con intereses involucrados en el resultado del proceso – se han empeñado en difundir, más a través de eslóganes que escoltados por argumentos, un par de críticas al actual momento de cambio constitucional.

Primero, algunos – escépticos de todo cambio, pero devotos de la Constitución vigente – han acusado que los partidarios de cambiar la actual Carta Fundamental nada han dicho acerca de cómo sería la nueva Constitución.

En segundo lugar, otros, más pragmáticos, pero igualmente militantes de los ideales representados en la Carta Política de 1980, han pretendido denunciar que la “Etapa Participativa” propuesta por el Gobierno, integrada por los denominados “Facilitadores” es completamente ajena a nuestra “Tradición Constitucional” y, por ese sólo hecho, sería improcedente.

¿Qué podemos reflexionar al respecto?

¿Qué nada se ha dicho sobre cómo sería la nueva Constitución?

¡Pues es que de eso se trata crear constituciones en democracia! Si hoy existiese un borrador o versión preliminar de lo que podría ser la futura Constitución, el actual proceso constituyente no sería más que un engaño.

Las constituciones, al menos las que merecen ese nombre, proceden de decisiones soberanas del pueblo adoptadas de forma democrática, cuestión absolutamente incompatible con que el Gobierno disponga de un texto que luego será simplemente presentado a la ciudadanía.

Por eso es tan importante la “Etapa Participativa” del proceso constituyente, pues en ella mediante los encuentros locales, los cabildos provinciales y regionales, las chilenas y los chilenos podremos poner sobre la mesa los temas que nos interesa que sean regulados por la nueva Constitución.

¿Qué los cabildos y los facilitadores son ajenos a nuestra tradición constitucional?

¡Que fantástica noticia! Nunca en la historia de Chile se ha ofrecido un espacio para que quién lo desee – sin discriminación alguna- participe en la elaboración de las bases ciudadanas para una nueva Constitución.

Y para que ese proceso sea expedito e imparcial es que son necesarios los denominados “facilitadores” pues en ellos – que serán elegidos mediante altos estándares de transparencia – recaerá la labor de fomentar la deliberación en los diálogos ciudadanos.

Estamos acostumbrados a que, ayer y hoy, otros tomen decisiones por nosotros. Las decisiones constitucionales no han sido la excepción. Si usted está interesado en ser protagonista de la historia del Chile del futuro, no haga eco de aquéllas voces que persiguen justo lo contrario, que seamos simples testigos de la edificación de nuestro mañana.
Participe, incluso si es que desea que las cosas sigan igual, pues de eso se trata la democracia: de que las decisiones sean adoptadas con la participación de todos, no impuestas o acordadas solamente por algunos, por minorías, por pequeños grupos o comisiones que no representan a nadie.

Y si no le convence el proceso constituyente, infórmese, obsérvelo atentamente y fiscalice, que eso nos hará bien a todos.

(*) Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Finis Terrae.

Fuente: Voces LT

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