El Empresariado se Asegura: Quiénes y Por Qué están Desempolvando a Ricardo Lagos

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Es ostensible y evidente que está en curso una operación política y mediática orientada por los poderes fácticos, que busca eliminar de raíz cualquier arresto reformista, como el que encabeza Nueva Mayoría. De resultar exitosa, dicha operación reestablecería el clima de “confianzas”, tan caro al empresariado. Dicha operación consiste en instalar en La Moneda a Sebastián Piñera, o en el peor de los casos, a Ricardo Lagos. O sea, una operación de suma cero: si gano pierdes tú. Si ganas, también. Ahora bien, veamos por qué el empresariado ama a Ricardo Lagos.

Durante el gobierno de Ricardo lagos se efectuó la privatización completa de las sanitarias y agua potable de nuestro país.

La Empresa de Obras Sanitarias (EMOS) era una eficiente y floreciente industria del Estado que cubría el área de la capital y alrededores.

En 1998, se inició la privatización de las sanitarias con Esval (Valparaíso), traspasada a manos de la alianza de la inglesa Anglian Water y Endesa España. Posteriormente, Endesa España vendió su parte a Anglian Water, obteniendo jugosas ganancias.

En 1999, se privatizó Emos, también a manos de Suez Lyonnaise, que participó directamente y a través de su filial, Aguas Barcelona.

Ricardo Lagos culminó la entrega de las tres mayores empresas sanitarias, con la privatización de Essbio (Concepción), que pasó a manos de consorcio inglés Thames Water, presente en la VI Región, al adquirir Essel.

El traspaso de Essbio a capitales privados se efectuó en beneficio del consorcio británico Thames Water, controlada a su vez por la alemana RWE. Thames enfrenta la acusación de pagos efectuados a Hidrosan por al menos $2.100 millones, en perjuicio de los accionistas minoritarios de Essbío, entre los cuales figura Corfo.

En septiembre de 2000, Lagois defendió el ingreso de intereses privados a las empresas sanitarias.

“Colocar capital privado en aquellas áreas donde es posible -sostuvo en ese momento- es una política que la indica el interés nacional”.

La afirmación presidencial no se corroboró en los hechos. Las privatizaciones de las empresas sanitarias no se correspondieron con el interés nacional. Lo único notables es el aumento de los precios para el consumidor final

La privatización de los servicios sanitarios escapa a consideraciones puramente económicas: “se ha entregado a manos de extranjeros el manejo de uno de los servicios más vitales -agua y alcantarillado-; empresas con carácter de ‘monopolios naturales’ en las zonas más densamente pobladas del país. De esta forma se hace depender a más de 7 millones de personas, el 50% del país de esos privados” señala Roberto Butrón.

Concesionarias de carreteras

El año 2004 trajo la novedad de que los capitalinos tuvieron que empezar a pagar por transitar en cuatro avenidas de Santiago que han sido «licitadas» a compañías privadas para construirlas, mas asimismo para cobrar peaje por utilizarlas en cualquier clase de vehículos. Se trata de calles fundamentales para el tráfico vehicular de manera que el negocio es suculento.

Aunque hasta la constitución heredada de Pinochet garantiza el libre tránsito, este sistema de favorecer al empresariado, nacional o foráneo a costa de la población, no es nuevo pues se practica desde 1990, en la etapa pos dictadura alcanzó auge cuando Ricardo Lagos se desempeñó como ministro de Obras Públicas.

Las principales carreteras del país están concesionadas y autorizadas para imponer el pago de peajes. Hay l4 empresas de esa índole que han formado una Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura. Se puede tener una idea de la magnitud del negocio por el hecho de que ya en el año 2002 millones de vehículos pasaron por las plazas de peaje y produjeron una utilidad superior a los 100 millones de dólares. (El Mercurio, Santiago, 6-1-03)

La existencia de estas curiosas privatizaciones se hizo más conocida en enero de 2003 cuando un concesionario se excedió en sus atribuciones y prohibió una publicidad del Ministerio de Salud acerca del uso de condones…

Las principales carreteras del país están concesionadas y autorizadas para imponer el pago de peajes. Hay l4 empresas de esa índole que han formado una Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura. Se puede tener una idea de la magnitud del negocio por el hecho de que ya en el año 2002 millones de vehículos pasaron por las plazas de peaje y produjeron una utilidad superior a los 100 millones de dólares.

Islas.

Venta de nueve islas fiscales en los lagos Ranco, Tagua Tagua y San Rafael. En ese lugar, al extremo sur de Chile, el conocido animador de televisión Mario Kreusberger (Don Francisco), adquirió las Islas Nalcayek con el propósito de instalar allí un complejo turístico. La ley que permite tales adquisiciones de tierras, que en teoría, son de todo el pueblo chileno, es de 1999.

Las ya famosas concesiones o privatizaciones no tienen límite, como que fue creada además una denominada «Comisión de Borde Costero» consistente en que firmas privadas controlan las playas y su trabajo comienza por cobrar ingentes sumas por el estacionamiento de vehículos en los lugares cercanos a las playas.

El fracaso en la salud y la concesión de Hospitales

En junio de 2003, el Gobierno de Lagos anunció un proyecto para licitar a privados la concesión de hospitales que en una primera etapa serían cuatro. La iniciativa fracasó al mes siguiente luego de una férrea oposición de las organizaciones de trabajadores de la salud encabezados por el Colegio Médico.

Mas, cada cierto tiempo, emergen nuevos intentos por favorecer a la industria privada de la salud en desmedro de la pública. Se sugirió, por ejemplo, que los entes empresariales de salud, tuviesen derecho a utilizar camas de los hospitales del Estado. Fue tal el rechazo que el Ministerio de Salud abandonó el proyecto.

Carceles

En el 2004 debutó el sistema de cárceles privadas.

Al efecto, el Gobierno creó el proyecto que llamó «Programa de concesiones de infraestructura penitenciaria» que contempla la edificación de l0 cárceles a cargo de empresarios que, una vez en funciones, operarán en los marcos de la alimentación, la salud, el aseo, la evaluación psicológica y la rehabilitación de los reos. ¿Quién pagará todo eso? Obviamente, el Estado.

No deja de resultar irónico que el informe de la comisión de visita semestral a las cárceles, de la Corte de Apelaciones de Santiago, constató sobre el Centro de Detención Preventiva Santiago I,:

“Es urgente realizar aquí una revisión profunda de los incumplimientos en que ha incurrido la empresa concesionaria y, consecuencialmente, analizar si ello acaso no justificaría poner fin a dicho contrato atendidas las graves falencias constatadas”.

A su modo, el desatroso proyecto del Transantiago, fue a su modo, una profundización de la privatización del transporte público.

 Durante su mandato, se firmaron los tratados de libre comercio con Estados Unidos, China y la Unión Europea.

En 2005, Lagos logró un acuerdo para la reforma de la Constitución Política chilena, que en la práctica consolidó la Constitución de 1980.

A eso deben sumársele  los casos de corrupción, tales como MOP-GATE, el caso coimas y Ferrocarriles del Estado, entre muchos otros, que pusieron al gobierno al borde del knock out, al punto que Lagos debió negociar con la derecha la denominada “agenda pro crecimiento”, que instaló políticas públicas muy favorables al empresariado, tales como la Plataforma para Inversión Extranjera en Terceros Países, la Ley Corta de Pesca, la Ley Empresa Individual, la Ley de Quiebras y la Ley de Procedimientos Administrativos, entre otras.

Hoy Ricardo Lagos actúa como candidato, sin mostrar lealtad a la presidenta Bachele, criticándola por la técnica de sus reformas, o esgrimiendo su falta de poder.

No es casualidad que en los últimos meses el sector empresarial y político más conservador,  apoyado por sus medios de comunicación, haya levantado artificialmente la potencial candidatura presidencial del ex mandatario Ricardo Lagos.

Después de todo la presidencia de Lagos fue el Jardín de Edén para ellos: férreamente pro-empresarial y al mismo tiempo capaz de contener a la izquierda y las reivindicaciones sociales. Sin embargo, los tiempos han cambiado. Ya no es posible volver a las condiciones del Chile de principios de 2000. Lagos ya no suscita unanimidad ni siquiera en el PPD, el partido instrumental que el mismo creó.

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