Bárbara Figueroa: «Presidenta Debe Asumir un Rol Claro, Potente y Firme en Discusión de Reforma Laboral»

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Complejo es el panorama que deberá enfrentar la Central Unitaria de Trabajadores de cara a lo que resta de tramitación de la reforma laboral en el Congreso, actualmente en la comisión de Trabajo en el Senado. Así lo cree la titular de la multisindical, Bárbara Figueroa, para quien  las nuevas indicaciones ingresadas esta semana por el Ejecutivo  -principalmente la que permite al empleador realizar adecuaciones en las funciones del personal que no paraliza durante una movilización- afectan uno de los ejes de la iniciativa: el derecho a huelga efectivo.

La dirigenta es crítica del rol desempeñado por los ministros de Hacienda y Trabajo, y llama a que la presidenta Michelle Bachelet asuma un rol más protagónico en la discusión del proyecto, con miras a rectificar las enmiendas.

– ¿Les sorprendieron las indicaciones del Ejecutivo?

No podría hablar de sorpresa porque esta arremetida por impulsar moderaciones a la reforma laboral  ya era una señal que habíamos visto. Hace un par de semanas que hemos tenido que dedicarnos a contener las ansias de algunos sectores por tratar de vulnerar algunos de los pilares fundamentales del proyecto de ley: titularidad sindical, extensión de beneficios y huelga sin reemplazo y descuelgue. Ahora, evidentemente  es complejo enfrentarse a indicaciones que finalmente logran concretar lo que  habíamos logrado detener.

– ¿En qué sentido?

Particularmente en lo que tiene que ver con huelga efectiva. El Ejecutivo no logró imponer la intención que nos plantearon en algún momento desde los ministerios de Hacienda y Trabajo de vulnerar la titularidad sindical o buscar algún mecanismo gradual en materia de extensión de beneficios. Nunca aceptamos esos planteamientos porque siempre dijimos que los tres pilares debían ser piedra angular del proyecto. Como titularidad y extensión de beneficios ya habían sido votados en la Comisión de Trabajo y, por lo tanto,  requerían de la unanimidad de sus miembros para ser abiertos nuevamente, eso efectivamente complejizó la iniciativa que tenían originalmente los ministros.

Sin embargo, como el tema de garantizar la huelga como un derecho efectivo y real aún estaba abierto, fue ahí donde finalmente trataron de introducir la mayor cantidad de cambios para vulnerar este derecho fundamental.

– ¿No hubo entonces intención del Ejecutivo en mantener los tres ejes del proyecto?

Recojo lo que dijo la ministra Ximena Rincón cuando ingresó el primer paquete de indicaciones, el 12 de septiembre: que el Ejecutivo habla por sus indicaciones.  Si uno mira lo que ha sido este debate, observa no solo una incapacidad de orden al interior de la Nueva Mayoría, sino que también que los ministros de Trabajo y Hacienda no han demostrado convicción en el proyecto. Las indicaciones claramente van en una línea que no garantiza plenamente el respeto a estos elementos esenciales, particularmente la huelga.

– ¿Qué señales quisieron dar los ministros con estas enmiendas?

Acá se trató de construir un consenso para ordenar a la Nueva Mayoría, que no se logró, porque el sector conservador de la DC se desmarcó e ingresó sus propias indicaciones. Además, se intentó que el empresariado quedara medianamente satisfecho, pero ellos están diciendo que tampoco están conformes. Si uno mira eso, claramente hubo una estrategia por parte de Trabajo y Hacienda que fracasó. Eso debiese llevar a una revisión que permita volver al punto de partida, es decir, avanzar en los ejes estructurales como corresponde y por esa vía recuperar la legitimidad que este proyecto ha perdido.

También hubo incomprensión respecto de la importancia que tiene este debate no solo para el mundo sindical, sino que para la propia coalición y para el futuro del gobierno. Cuando no cumples los compromisos pactados, no solo estás poniendo en riesgo el rechazo a tu gestión, sino que también estás poniendo en tela de juicio el compromiso programático que el gobierno hizo y creo que ahí se hizo una apuesta extremadamente arriesgada por parte de los ministros Valdés y Rincón.

– ¿Esto podría marcar un quiebre definitivo entre los trabajadores y la Nueva Mayoría?

En un escenario de disputa en que hay sectores que quieren transformaciones y otros que no, la Nueva Mayoría no puede ser ajena a ese proceso político. Siempre supimos que vamos a enfrentar un proceso con tensiones y disputas permanentes. Ahora, hay que preguntarse ¿hemos llegado a una etapa en que se van a consolidar las ideas de los sectores conservadores? Tengo la impresión que no. Lo que debería ocurrir es que de esto tome nota la Nueva Mayoría, lo haga parte de sus análisis políticos. Hay un programa que los mandata y  proyectos de ley que los debieran ordenar. Ahí el rol clave lo juega el Ejecutivo.

– ¿Qué papel debe desempeñar la Presidenta Bachelet en ese ordenamiento?

Yo creo que el rol que la vimos jugando el jueves en el pronunciamiento del gobierno sobre el fallo del Tribunal Constitucional (TC). La Presidenta debe asumir un rol claro, potente y firme en la discusión de la reforma laboral.

– ¿Le ha faltado claridad y firmeza a la Presidenta en la discusión de la reforma laboral?

No le ha faltado claridad, sino que creo que no se ha querido oír con atención las señales de la Presidenta. Cuando nos reunimos con ella, y estaban presentes los ministros de Hacienda y Trabajo, fue muy clara en señalar que habían pilares estructurales que había que respetar.

– ¿Entonces por qué los ministros Valdés o Rincón toman un camino distinto?

Por dos cosas. Primero, no todos tienen la misma convicción con el programa que tiene la Presidenta. Segundo, porque  hay intereses de diversa índole que están operando en este desafío. Además, no puedes estar como Jefa de Estado permanentemente detrás de los ministros para ordenarlos.

Pero también hay diferencias de opinión en los propios parlamentarios, unos apoyan las indicaciones y otros no…

Por eso este es el momento para que su capacidad de ordenamiento se exprese. Este tema se tensionó de manera distinta a lo que habíamos visto hasta ahora, por lo tanto, todos tenemos que tomar un rol más activo.

– ¿La Presidenta no ha asumido ese rol en ordenar la discusión?

Yo creo que la Presidenta lo asume, pero hoy debe evidenciarse de manera más enérgica. Hemos solicitado la posibilidad de reunirnos con ella en el marco del ingreso de estas indicaciones porque nos parece que llegó el tiempo de ordenar  con ella esta situación.

Próximos pasos

– ¿Cuáles son los pasos a seguir en el Congreso?

Hemos hecho un primer llamado al Ejecutivo de que es necesario rectificar. Sabemos que desde la Comisión de Trabajo hay indicaciones que se miran críticamente, por lo tanto, creemos que hay espacio aún  para modificaciones.

Luego tenemos que hacer una fuerte ofensiva con las bancadas de senadores, porque en Sala probablemente habrá un sector que vote en contra o probablemente se va a abstener de tal manera de no producir las mayorías necesarias.  Tengo la convicción que en la medida que el Ejecutivo tenga una posición bien nítida y no siga jugando a alcanzar falsos consensos, en ese momento va a lograr que las bancadas se ordenen.

– Pero la opción de que estas indicaciones sean aprobadas en el Senado existe ¿Qué harán en ese caso?

Si algunos temas estructurales del proyecto se desfiguran en el Senado, tenemos la Cámara de Diputados donde tenemos certeza de que bancadas de diversos partidos no van a permitir que se vulneren estos elementos esenciales. Por lo tanto, no tenemos temor que lleguemos a un tercer trámite o a la comisión mixta de ser necesario, para resguardar los pilares esenciales. Ahora,  no vamos a permitir que el llegar a comisión mixta se transforme en un espacio para quedarnos sin reforma laboral. Yo creo que ese es el escenario menos probable y nos vamos a encargar que eso no ocurra.

– Pero en comisión mixta también se podría alcanzar un acuerdo que afecte los que son para ustedes los pilares del proyecto…

No creemos en una comisión mixta que sea un espacio de consenso en esta lógica de que lo que no logramos hacer en el Senado, tratemos de construirlo entre diputados y senadores. Acá lo que se trata no es de consensos por consensos, sino de acuerdos en función de respetar los ejes programáticos.

– Parlamentarios de oposición han amenazado con llevar algunas materias del proyecto al Tribunal Constitucional. ¿Ven esa posibilidad como cierta?

Creemos que este proyecto de ley, tal como está ocurriendo con la glosa de gratuidad, probablemente va a ser llevado al TC. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene que el gobierno se desprenda de los compromisos programáticos pactados? ¿No será mejor llegar con la mejor y mayor correlación de fuerza a defender el proyecto en su última instancia con sus pilares fundamentales limpios que llegar con un proyecto deslavado, que nadie respalde, y que finalmente pueda ser moderado en el TC? Eso son los caminos que se están abriendo y sobre esos tendrán que tomar una posición el gobierno, los partidos, y el movimiento sindical.

El gobierno puso como fecha límite el 31 de enero para el despacho del proyecto ¿Considerando el escenario actual se podrá  cumplir con aquello?

Si acá el gobierno respeta los pilares estructurales y corrige estos aspectos de las indicaciones, no tendríamos porqué tener dificultades. Lo que la Cámara ha dicho, y yo los respaldo plenamente, es que ellos no van a aceptar que el proyecto llegue vulnerando alguno de los pilares estructurales. Si eso no ocurre en el Senado, no tendría por qué  haber una dificultad en su tramitación en la Cámara. En cambio, si se vulnera uno de esos pilares, obviamente habrá una tramitación más larga y eso evidentemente será por la falta de convicción de la Nueva Mayoría.

Fuente: La Tercera

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