Por Qué el TPP es un Obstáculo para el Proceso Constituyente

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Como se informó hace algunas semanas, ha culminado la ronda de negociaciones de los términos del TPP, el acuerdo transpacífico que ha sido aprobado por el Gobierno de Chile, y sólo basta la ratificación de los respectivos congresos para su entrada en vigor (1) .

La noticia, obviamente, levantó la preocupación y las voces del mundo social más organizado y enterado del tipo de acuerdo de que se trata (2), pero sin un conocimiento y una presión mayor que logre volcar la decisión de las fuerzas que hoy constituyen al actual Gobierno, su aprobación se ve inminente. La reciente divulgación del texto del acuerdo (3), mantenido hasta hace pocos días en estricta reserva y con un nivel de secretismo impropio de democracias genuinas, instala la urgencia de dar luces y resonancia a la importancia de lo está en juego.

Acá se presentará un resumen y recopilación de informaciones y contenidos en tal sentido (4).

Partir por lo más general: El TPP, como el TTIP y el TISA (5), son herramientas jurídicas para forzar un amarre de las soberanías nacionales a las condiciones actuales y el crecimiento del capitalismo global, en especial aquél hegemonizado por los capitales e intereses imperiales de Estados Unidos.

En el caso del TPP, Estados Unidos representa aproximadamente un 65% del PIB de los países que han negociado este tratado, en abierta posición hegemónica dentro de esta eventual nueva área económica, la cual abarca el 40% de la producción económica del mundo (6).

Complementariamente, estas tres iniciativas pueden caracterizarse como parte de una estrategia geopolítica de la primera potencia mundial ante la arremetida de China (7), y un poco más atrás, de los otros grandes del BRICS (Brasil, Rusia, India, Sudáfrica), y los impulsos de una multipolaridad que está, tendencialmente, superando el unilateralismo y dominio unificado en el mando y poder político, militar, y económico estadounidense (8). En el caso de nuestro continente, Chile se convertiría, junto con México y Perú, en la punta de lanza de la geopolítica estadounidense en función de frenar el avance de la interrelación con la economía China, en abierto auge en los últimos años (9).

Por otra parte, este tipo de acuerdos implican un ataque sin precedentes, en cuanto a su coordinación global y pretensión sistemática, de las grandes corporaciones y capitales, contra los pueblos y las grandes mayorías de cada uno de los países que suscriben estos tratados, incluyendo en esto a los países en posición dominante, como bien comprenden los sectores más lúcidos de países como Estados Unidos, Alemania, u otros, donde también suscitan no pocas críticas y oposiciones (10).

Y es que, en todas las materias y aristas que abordan, estos acuerdos instauran un nuevo marco jurídico transnacional que tendencialmente degrada y degradará progresivamente las condiciones laborales, ambientales (11), de propiedad intelectual y derechos digitales (12), de soberanía alimentaria (13) y de acceso a medicamentos (14), entregando la regulación y decisión sobre los posibles conflictos expuestos ante instancias de arbitraje con nulo control democrático, todo esto a favor de minorías cuyos intereses están cada vez más desentendidos de toda sensatez y sustentabilidad humana y ambiental.

Dicho eso como marco general del TPP, se pueden extraer las siguientes aristas del tema:

a. En líneas gruesas, y haciendo un balance de lo que se ha hecho y no hecho, este vendría siendo más un quinto Gobierno de la Concertación que el inicio de un nuevo ciclo de gobiernos de otro tipo. “Nueva Mayoría” quedaría como una marca de campaña más que como un viraje o reinvención política, escenificado en esto en el muy crucial punto de los alineamientos en política exterior, que en este caso, contiene innumerables y profundísimas repercusiones en la política interna.

Las izquierdas que habitan hoy dentro de la NM debieran desmarcarse nítidamente de esta iniciativa, si que es no quieren desfigurarse completamente con sus pretensiones de “disputar” el sentido de su Gobierno.

Por la gravedad de lo implicado en el acuerdo, no es exagerado llegar a plantear que disputar, en este caso, se tendría que traducir en un tensionamiento significativo y la abierta visibilización de las profundas diferencias que implican las distintas posiciones sobre el acuerdo, en caso de aprobarse éste junto a la derecha aliancista, donde seguro estará el grueso de los votos, salvo quizá algún descuelgue menor.

b. El balance de su gestión en política exterior lo dejará como uno más de los gobiernos más derechistas y neoliberales subordinados a los designios e intereses de Estados Unidos, alineado, en el marco latinoamericano, junto a los gobiernos de Enrique Peña Nieto en México y Ollanta Humala en Perú. Se abriría más la brecha entre la política exterior chilena, y los gobiernos que conducen la UNASUR desde un progresismo integrador, con contradicciones, pero que en esto, por lo general, no se pierde: al menos perfilar un bloque sudamericano relativamente autónomo, no subordinado a la política e intereses estadounidenses.

 Además, la eventual aprobación podría sumar, a las distintas dificultades que afrontan varios de los gobiernos progresistas, y en específico en lo relativo a los procesos de integración y unidad regional, una nueva traba y factor de bifurcación de caminos, insistiendo, junto con los otros gobiernos más marcadamente derechistas de la región, en el camino de quedar bajo el alero de la potencia estadounidense y el tipo de capitalismo que le es propio, y confiar en los beneficios libremercadistas que eso eventualmente traería, como estrategia de desarrollo y programa real, más allá de las declaraciones.

Importante señalar, de todas formas, que en un Estados Unidos que ya comenzó su proceso electoral también hay críticas y rechazos sociales y políticos, incluso dentro del Partido Demócrata, donde la emergencia y crecimiento de la candidatura de Bernie Sanders en muchos temas ha jalonado hacia su izquierda a Hillary Clinton (que tiene mayores de posibilidades de triunfo), quien manifestó su oposición a un TPP que de todas formas, hasta hoy, tiene la aprobación de la mayor parte de los congresistas de su partido (15).

c. Por otra parte, el “Proceso Constituyente” anunciado por el Gobierno quedará, dada la opción de postergar la resolución sobre el mecanismo hasta, por lo bajo, el próximo Congreso y mandato presidencial, como mera cuestión secundaria al lado del brutal proceso destituyente o “deconstituyente” (16) de carácter antidemocrático y antipopular que representa este Tratado, contrario a la soberanía nacional comprometida incluso en las declaraciones de la institucionalidad actual y la Constitución de 1980 (17).

En otras palabras, esto se trata de un retroceso incluso con respecto a la actual Constitución (la real y material, más que el texto escrito), reforzando el carácter neoliberal y la subordinación a los centros capitalistas del Norte, y la matriz dependiente y primario exportadora ya trazada en los múltiples TLC’s ya firmados (Chile es el país con más TLC’s en el mundo).

La delegación de poderes jurisdiccionales en instancias transnacionales que no tienen legitimidad democrática en absoluto, el amarre de las posibilidades de futuras legislaciones soberanas en temas tan cruciales como la propiedad intelectual, los usos de internet, la industria farmacéutica, las patentes sobre semillas y de nuestra biodiversidad, y otros puntos que recién hace algunos días podemos entrar conocer con la divulgación del texto del tratado (con anterioridad lo que hemos sabido ha sido gracias a las filtraciones de Wikileaks), dibujan un escenario donde toda iniciativa constituyente y constitucional futura tenga que vérselas con estos amarres, y las múltiples represalias económicas y políticas diseñadas para quienes intentan cuestionarlas (18).

En suma, aquí se juega una de las cuestiones políticamente más importantes de la hora actual, con el agravante de que los costos de la aprobación de este tratado los conoceremos más adelante, en la eventualidad de que podamos constituir una mayoría y un Gobierno efectivamente jugados en un proyecto soberano y democrático en los próximos años: ahí se verán, en su dureza, los términos del amarre TPP.

Dada las actuales correlaciones de fuerza en el Congreso y el peso de la hegemonía mediática y comunicacional de los actores y fuerzas neoliberales, la tarea de detener su aprobación se ve como una tarea nada fácil y hasta de improbable consecución, pero es una cuestión de una importancia ineludible. Movilizarse y divulgar las amenazas de este regresivo acuerdo, y presionar las tensiones internas de la NM, para que no se lleve a cabo su aprobación parlamentaria, aumentando la visibilización y el costo político de este acuerdo abiertamente regresivo, es lo que nos queda.

* Publicado en Tendencia Nacional N°16, de la Fundación CREA. Noviembre de 2015.
 
NOTAS:

(1) Una reseña de la historia de estas negociaciones, en nota “ “La trampa del Pacífico” (web Yornal):

(2) A modo de muestra, véase: “Firma del TPP: Gobierno celebra y organizaciones sociales se declaran en pie de guerra”; “En Estados Unidos se cerró acuerdo conocido como TPP. Conoce de qué se trata”

(3) Los 30 capítulos del texto, disponibles en la web de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON).

(4) A modo de material introductorio y pedagógico, ver videos: “El TPP explicado con papas, kiwis y berenjenas” (video de equipo de Giorgio Jackson); “Qué es el TPP” (en inglés, subtitulado): , y artículo “El TPP explicado con manzanitas” (web “Economía para todos”). También, abundante información en las plataformas web de “Chile mejor sin TPP”, “TPP abierto”, y, en inglés, “Expose the TPP”. También, sobre varios puntos del acuerdo ya conocido el texto de éste, tratados en la columna radial del periodista Ruperto Concha, y en esta entrevista a Tomás Lagomarsino, integrante de la iniciativa “Chile mejor sin TPP”.

(5) Véase: “TTP, TTIP, TISA. La estrategia con que Estados Unidos pretende mantener su sitial en el mundo” (El Desconcierto).

(6) Véase: “TPP: ¿Qué gana Chile con su suscripción?” (Hugo Fazio).

(7) Véase: “Todos contra China” en web de Diario El País (España).

(8) El mismo Obama ha declarado, con total sinceramiento de las intenciones que hay tras estos acuerdos, “no dejaremos a otros países como China escribir las reglas de la economía global”.

(9) Un completo informe del “desembarco” de China en nuestra región, en la última edición de la Revista Nueva Sociedad, “El desembarco de China en América Latina”.

(10) En Europa, han habido innumerables convocatorias, en cientos de ciudades, a movilizaciones contra el TTIP, donde la más multitudinaria se dio en Berlín, capital del país dominante de la Unión Europea, ver “Una multitudinaria manifestación en Berlín sitúa a Alemania como locomotora anti TTIP”. Sobre el TTIP, véase la publicación “Una OTAN de la economía”, elaborado por Le Monde Diplomatique.

(11) Véase: “Tratados de libre comercio impulsan el cambio climático: el factor alimentario” (Alainet).

(12) Véase: “Propiedad intelectual en el Tratado Transpacífico: más costos que beneficios” (ONG Derechos Digitales): , y otros pronunciamientos de esta organización: Declaración pública por fin de las negociaciones: “Declaración Pública por el fin de las negociaciones del TPP”, y “Sin ningún estudio que avale el acuerdo desconfiar es lógico”.

(13) A modo de ejemplo, véase: “Denuncian relaciones entre el TPP y Ley Monsanto”.

(14) Ver la posición de la organización humanitaria internacional “Médicos Sin Fronteras”.

(15) Véase nota “Clinton marca distancias con Obama y critica el pacto comercial del Pacífico”. La candidatura de Bernie Sanders está lejos de ser la única oposición al tratado, pero su alza en resonancia y apoyos ha sido un factor clave en la visibilidad del debate sobre este tema, cuestión que probablemente irá aumentando a medida que avancen las primarias presidenciales. El resumen de las razones de la oposición de Bernie Sanders al TPP (en inglés), acá.

(16) El término “deconstituyente” ha sido elaborado para designar movimientos o tendencias antidemocráticas que degradan la soberanía popular y los avances de ella en las distintas constituciones. A este respecto, ver la obra de Gerardo Pisarello, a modo de muestra, su libro “Un largo termidor. Historia y crítica del constitucionalismo antidemocrático”.

(17) En un sentido similar, véase: “TPP: Nueva Constitución y cesión de soberanía a espaldas de los chilenos” (Radio Universidad de Chile).

(18) Un reciente texto publicado en Ciper apunta a muchos de estos puntos: “El TPP o cómo ceder soberanía por secretaría”. A modo de presentación de algunas coordenadas para un proceso constituyente refundacional, ver texto propio, “Coordenadas para la disputa constituyente y constitucional en el Chile actual”.

Texto completo de la carta de tres diputados publicada por El Mercurio el 25 de noviembre

Señor Director:

Desde hace años que Chile ha abierto sus puertas al comercio y a la inversión con otros países. Esto tiene consecuencias de todo tipo, algunas mejores y otras peores. Así, el acceso a algunos bienes supuestamente se hace más barato, mientras que, sin debate de por medio, profundizamos una economía principalmente extractiva, con escasa industria nacional. Así se ha ido configurando una política exterior neoliberal.

El TPP profundiza esto, pero a la vez tiene un alcance político mucho mayor. No solo regula aranceles aduaneros o reglas sobre ingreso de divisas. Como si esto fuera poco, se inmiscuye en la regulación de servicios financieros, empresas del Estado, compras públicas, regulación ambiental, laboral y de las telecomunicaciones. Pero además de todo lo anterior, es un tratado con consecuencias geopolíticas, que determinará quiénes son nuestros “aliados preferentes”, en este caso: Estados Unidos y el Asia-Pacífico sin China, en vez de otros países latinoamericanos, por ejemplo.

Dada su relevancia, la política exterior de Chile no puede darse a espaldas de la ciudadanía y el Parlamento. Menos aun cuando tiene implicancias para los derechos sociales de los chilenos y consecuencias no premeditadas en la región. Sin ir más lejos, los antecedentes con los que contamos sobre el efecto de este tratado en la salud pública, confirman nuestros peores temores: nuestros derechos sociales sí se verán afectados.

Los firmantes declaramos nuestra oposición a que la firma de este acuerdo por parte del Gobierno signifique una aprobación sin más: sin debate público, sin posibilidad de excepcionarse de las normas perjudiciales y sin análisis de las consecuencias en todo ámbito.

Gabriel Boric
Giorgio Jackson
Camila Vallejo

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