Yo No Voy a Pedir Perdón

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4 de Septiembre de 1970. Diez de la noche: ya se sabe que Allende ha obtenido la primera mayoría en las elecciones presidenciales de ese año. Una muchedumbre se reúne en la Alameda con Santa Rosa a los pies de la sede de la FECH a fin de celebrar la victoria. El gobierno se resiste a entregar los resultados oficiales. Doce de la noche: el general Camilo Valenzuela, Jefe de Plaza de Santiago estaciona tanques frente a La Moneda. Se ignoran los móviles de dicha acción. Surgen rumores acerca de un golpe de estado en marcha. El país es un mar de conjeturas.

Una hora más tarde el gobierno entrega finalmente los resultados definitivos.

Allende ha triunfado, pero aún antes de hacerse público el veredicto de las urnas,  han comenzado los planes para desconocer su victoria.

14 de Septiembre de 1970:

Agustín Edwards Eastman, dueño del diario El Mercurio, se reúne con Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos, y con Henry Kissinger, Secretario de Estado de ese país, con el propósito  de solicitar la intervención de Estados Unidos a fin de impedir el ascenso de Allende al poder.

Nixon convoca a Richard Helms, jefe de la CIA para instruirlo al respecto.

Las instrucciones entregadas por Nixon a Helms, cuyas notas fueron suministradas más tarde a la Comisión CHURCH del Senado norteamericano que investigó las actividades clandestinas de la CIA en Chile señalan textualmente lo siguiente:

· Aunque Ud. tenga una oportunidad entre diez, salve a Chile. Merece la pena el gasto.

· No importan los riesgos que haya que correr.

· No meter a la embajada en esto

· Diez millones de dólares disponibles para esto. Más si es necesario.

· Dedicación completa. Los mejores hombres.

· Plan estratégico.

·  Hacer aullar la economía.

· 48 horas para el plan de acción.

16 de Septiembre de 1970:

La CIA concibe los  planes: Track I  y Track II.

El primero destinado a convencer a las fuerzas armadas de dar un golpe de estado desconociendo el resultado electoral.

El segundo, destinando la suma de 250.000 dólares para sobornar congresistas chilenos a fin de votar en el Congreso pleno por Jorge Alessandri (segunda mayoría electoral), quién renunciaría inmediatamente después de ser electo, convocado a nuevas elecciones presidenciales donde sería elegido  Eduardo Frei Montalva.

Ambos planes fracasan.

22 de Octubre de 1970:

Un comando terrorista donde están involucrados el ex general Roberto Viaux y otros oficiales, asesinan al Comandante en Jefe del Ejército René Schneider, como último recurso para arrastrar a las fuerzas armadas a un golpe de estado. Las armas utilizadas fueron proporcionadas por agentes de la CIA:

24 de Octubre de 1970:

El Congreso Pleno de Chile aprueba la designación de Salvador Allende como Presidente de la República, manteniendo la tradición republicana de respetar la primera mayoría electoral, cuando nadie ha obtenido la mayoría absoluta. 

Las acciones descritas más arriba fueron realizadas antes de que Allende llegara a La Moneda. Antes de que hubiera puesto en práctica una sola de las medidas que había comprometido cumplir en caso de ser electo.

Desde que Allende se sentó en el sillón de O’Higgins en Noviembre de 1970, se inició una campaña despiadada destinada a derrocarlo. El término desestabilización no  existía en el lenguaje político. Se inauguró con las acciones impulsadas por la CIA en alianza con los consorcios extranjeros establecidos en Chile y las oligarquías criollas dispuestas a defender sus privilegios a sangre y fuego.

Según Nathaniel Davis,  ex embajador norteamericano en Chile, en Enero de 1971, el Comité de los 40, presidido por el mismo Kissinger, autorizó 1,24 millones de dólares para la adquisición de emisoras de radio y periódicos y para apoyar a candidatos contrarios a la Unidad Popular en las elecciones municipales de Abril. 

Entre Enero y Julio de 1971, el Comité de los 40 autorizó medio millón de dólares más, la mayor parte destinada a ayudar al partido demócratacristiano.

Para las elecciones locales de Valparaíso, el Comité votó a favor de un incremento de 150.000 dólares más. En septiembre, el comité aprobó 700.000 dólares para apoyar a El Mercurio. Durante el primer año del gobierno de Allende, estas subvenciones llegaron a superar ligeramente los 2,5 millones de dólares. ([1]).

En Octubre de 1971, mientras el gobierno de Allende negociaba con la compañía multinacional ITT, la compra de de la mayoría de las acciones de la Compañía de Teléfonos de Chile. Esa empresa envío al gobierno norteamericano un  memorandum con 18 puntos a fin de precipitar la caída de Allende. Estos documentos fueron hecho públicos y denunciados en la prensa  noerteamericana por el periodistas Jack Anderson. Sus primeros puntos señalaban lo siguiente:

1. Continuar con las restricciones de préstamos en los bancos internacionales, tal como lo ha hecho el Export/Import Bank.

2. Silenciosamente, hacer que un gran número de bancos norteamericanos hagan lo mismo.

3. Conversar con fuentes extranjeras, con el mismo propósito.

4. Aplazar compras en Chile dentro de los próximos 6 meses. Usar el stock de cobre norteamericano en vez de comprarlo en Chile.

5. Provocar una escasez de dólares en Chile.

6. Discutir con la CIA cómo puede ella cooperar en este apretón de seis meses.

7. Tomar contacto con buenas fuentes entre los militares chilenos. Retrasar la entrega de combustible a la Marina y de gasolina a la Fuerza Aérea. (Esto tendría que ser manejado cuidadosamente, de otra manera podría ser peligroso. No obstante, un falso retraso puede ayudar a construir su plan de disconformidad en contra de Allende y así, motivar la necesidad de su cambio).

etc…etc.

Sería demasiado largo enumerara aquí las múltiples acciones violentas, de sabotaje o de guerra sicológica implementadas por la organización terrorista Patria y Libertad, la brigada Rolando Matus, y otras, con el objeto de derribar al gobierno de Allende.

Mencionemos los numerosos atentados al oleoducto que trae combustible desde Concón a Santiago, el derribamiento de torres de electricidad de alta tensión, los cacerolazos de las señoras del barrio alto, las publicaciones injuriosas de la prensa opositora como Tribuna, órgano de la derecha o La Prensa de orientación democratacristiana, llamando a los chilenos a juntar rabia.

También los letreros callejeros anunciando Ya viene Djakarta, recordando la masacre de 700.000 patriotas indonesios a raíz del golpe militar llevado a cabo en ese país poco antes.

Finalmente recordemos el  paro de los camioneros en Octubre de 1972 destinado a paralizar el país, a cuyo financiamiento  la CIA aportó con la suma de 2.000 dólares diarios. Así mismo,  la  sublevación del Regimiento Blindados Nº 2 efectuada en junio de 1973, conjurada personalmente por el general Prats, y el asesinato a mansalva del edecán naval del presidente comandante Arturo Araya, ocurrido ese mismo mes.

No obstante estas acciones, el gobierno de Allende pudo llevar a cabo su programa básico en beneficio de las grandes mayorías nacionales, que le siguieron expresando su respaldo como lo confirmó la última elección democrática realizada en Chile en Marzo de 1973, donde se constató que no obstante estas acciones desestabilizadoras, el apoyo al gobierno de la UP había aumentado desde el 36,% obtenido en 1970 a un 44%.

Todo esto, manteniendo las libertades públicas, respetando el funcionamiento del parlamento, los tribunales de justicia y la más irrestricta libertad de prensa.

La violencia no vino de ambos lados como se quiere afirmar ahora, para encubrir los verdaderos móviles del golpe militar. La violencia vino de quienes intentaron desconocer la voluntad popular.

Ignoro que motivos habrá tenido el senador Camilo Escalona para pedir perdón. Respeto su decisión, pero no la comparto. Es posible que él experimente algún grado de remordimiento por haberse sumado a acciones que excedieron los planes del gobierno, poniendo en riesgo su estabilidad.

Rechazo la presión mediática que quiere llevarnos a un coro de perdones generando una reconciliación ficticia.

Los que saben díganos la verdad de una vez por todas. Donde están Alejandro, Fernando, Diana y otros 1.500 detenidos desaparecidos.

Sólo estonces podremos reconstruir en Chile una auténtica unidad.

Quienes colaboramos lealmente con el gobierno del presidente Allende sólo intentamos -al igual que los profetas hace 2000 años-  repartir la leche y la miel para que llegara a todos los hogares de los chilenos y no sólo a la mesa de los ricos.

Nos esforzamos porque Juan Sintierra, fuera poseedor de la tierra y Juan Sincasa disfrutara de un techo digno, sólido y hermoso. Pero por encima de todo, logramos hacer de las chilenas y los chilenos un país de ciudadanos, conscientes de todos sus deberes y sus derechos.

Estoy orgulloso de la obra que realizamos en los mil días más hermosos conocidos en nuestra historia.

No tengo motivo alguno para pedir perdón.

(*) Director de la Corporación de Mejoramiento Urbano durante el Gobierno de la Unidad Popular; prisionero político en los campos de concentración de Isla Dawson, Ritoque y Tres Alamos, y como él se define, un arquitecto obstinado.

También Pido Perdón

Alfredo Malbrich

Aunque tenía sólo 19 años cuando apoyé el proyecto encabezado por el Presidente Salvador Allende el año 1970 y tan sólo 22 cuando me comprometí a fondo con la lucha contra el golpe de estado y la dictadura, estoy de acuerdo en que también tengo que pedir perdón.

Pido perdón por haber soñado en un país dueño de sus riquezas y de su destino.

Pido perdón por haberme sumado al sueño colectivo por un país mas justo y solidario, donde cada uno sea visto como un ser humano sólo por el hecho de serlo y no por lo que tiene.

Pido perdón por haber creído que todo eso era posible lograrlo, por la vía pacífica, con elecciones y libertades y respetando nuestras tradiciones democráticas.

Pido perdón por no haber previsto que estos sueños despertarían la ignominia y la traición y que sería truncado a balazos por quienes, porque lo tienen todo, creen que son los únicos con derecho a soñar.

Pido perdón por haber creído, como tantos, que en Chile jamás podría ocurrir lo que ocurrió, porque nuestras FFAA eran constitucionalistas y nuestra derecha, democrática.

Pido perdón por no haber podido, a pesar de mis esfuerzos y los de muchos, derrotar a la dictadura más temprano, evitando así el sufrimiento de tantos.

Pido perdón por haber creído que la transición, a pesar de las limitaciones que evidenciaba, nos traería la verdad, la justicia y la alegría.

Pido perdón porque, como firme opositor a la dictadura, seguramente tengo mi cuota de responsabilidad en el hecho de que 40 años después del golpe y mas de 20 del término de aquella, aún no haya en nuestra Patria plena verdad, menos aún justicia. Tampoco plena democracia y aún menos, justicia social.

Y por si acaso, pido perdón de antemano por creer que los sueños de ayer son aún posibles y que las nuevas generaciones que se levantan, podrán lograr lo que nosotros no logramos.

Por todo aquello, PIDO PERDON!

En Santiago de Chile el día 4 de Septiembre de 2013, a 43 años de la histórica victoria de 1970.

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