Pablo Wagner: La Soledad del Hilo Más Delgado y Niño Símbolo del Pentagate

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Una secuencia de correos electrónicos entre el ex subsecretario de Minería y un ejecutivo de minera Dominga, que figura en la carpeta del Caso Penta, demuestra los insólitos grados de cohecho, negociación incompatible, captura del Estado por la Gran Empresa y conflictos de interés ha generado el modelo neoliberal, revelados a través de la radiografía del Pentagate. “En lo que pueda ayudar, acá estamos para servirlos”, escribió Wagner al Vicepresidente de Dominga, quién luego de renunciar al Gobierno, le comenta a Carlos Alberto, principal accinosta del proyecto, que quiere “reinsertarse laboralmente” y le pida que lo “reciba”. Como ha sido la norma en este caso, Wagner parece creer que con un par de vagas excusas filtradas a la prensa, queda libre de polvo y paja. Pero carece de fuero, por lo que se convirtió en el hilo más delgado del Pentagate.

 

Una serie de correos entre el ex subsecretario de Minería, Pablo Wagner, y el vicepresidente del proyecto minero Dominga de Andes Iron, -empresa de la cual el dueño de Penta, Carlos Alberto Délano, posee el 85% de su propiedad-, Pedro Ducci, consta en la carpeta investigativa de la Fiscalía.

“Estimado Subsecretario: Primero que nada espero que te esté yendo muy bien en la pega nueva, tengo claro que no debe ser nada de fácil. Como te comenté la última vez que nos vimos, estamos involucrados en un proyecto de mineral de Hierro”, señaló Ducci en un primer mensaje». .

Minutos después, Wagner respondió.  Previamente

“Estimado Pedro: hoy fue un día difícil, se rechazó el royalty después de 80 días de discusión y hubo uno que otro altercado comunicacional (…). Que bueno lo del proyecto del mineral de hierro, feliz de juntarnos mañana y en lo que les pueda ayudar, acá estamos para servirlos. Un abrazo, Pablo Wagner”.

Ya el 21 de septiembre de ese año, Ducci volvió a escribirle a la ex autoridad;

“Estimado Pablo: Tal como te lo comentamos el otro día, hemos seguido adelante con el proyecto de mineral de Hierro ‘Dominga’. La seremi de minería de la IV región (Jocelyn Lizana) nos ha apoyado bastante con los pasos que hay que seguir (…). Nos pidió si podíamos coordinar una reunión contigo (y ella), para mostrarte formalmente los avances del proyecto. A ella le interesa estar ya que está bien involucrada en que el proyecto salga adelante. Si pudieras recibirnos (…) te lo agradecería”.

Una hora después, Wagner le contestó:

“Juntémonos los 3 el viernes. Después con el resto”.

Tras la polémica por la frustrada licitación del litio, Wagner renuncia al Gobierno el 2 de octubre de 2012, y solo 14 días después le escribe a Carlos Alberto Délano para que le de pega:

“Estimado Carlos Alberto: He tratado de ubicarte varios días, se que has estado muy ocupado (…). Como supondrás estoy reinsertándome laboralmente y quería pedirte si me podías recibir (…). Muchas gracias, Pablo Wagner”.

Aunque el expediente de la Fiscalía no registra ninguna respuesta a ese mail de Wagner, quien este 4 de marzo será formalizado por cohecho y lavado de activos, el 28 de diciembre de 2012 el ex subsecretario envió un correo al gerente general corporativo de Penta, Manuel Antonio Tocornal: “Propuesta Minería”, decía el asunto del mensaje.

“Toño: Acá va la propuesta corregida. Cuéntame si hay algún cambio adicional. Si estamos ok, yo me pongo a trabajar hoy mismo para llegar al hito 1. La próxima semana nos ponemos de acuerdo en las formas de facturación”.

Ese mismo día, Tocornal envió un mail a los dueños de Penta. “Les adjunto la última propuesta conversada con Pablo Wagner en base a lo conversado con ustedes por separado. Creo que es un buen esquema (…) Saludos, MAT”.

Caso Penta: Pablo Wagner pide perdón a la UDI y su familia en carta de renuncia al partido

“Siempre trabajé con fuerza para sacar adelante las iniciativas que permitieran a Chile avanzar por el camino del desarrollo. Tengo mi conciencia completamente tranquila”, dice el ex subsecretario de Minería, acusado de cohecho y lavado de activos y que será uno de los seis primeros ejecutivos formalizados en el marco del caso Penta. Dirigida a Ernesto Silva, presidente del partido, Wagner reconoce haber cometido “errores, de los cuales me arrepiento sinceramente y pido perdón por ellos a la UDI y a mi familia; los repararé íntegramente”.

“El viernes 9 de enero nunca lo olvidaré en toda mi vida. Después del llamado que te hice esa noche, puse fin a 22 años de militancia en la UDI”. Así comienza la carta de renuncia a la UDI del ex subsecretario de Minería acusado de cohecho y lavado de dinero en el denominado Caso Penta, Pablo Wagner, según publicó hoy el Mercurio.

En la misiva, luego de poner fin a su vida en el partido de Jaime Guzmán después de 22 años, el ex ejecutivo del Holding Penta aseguró haber cometido “errores, de los cuales me arrepiento sinceramente y pido perdón por ellos a la UDI y a mi familia; los repararé íntegramente”.

“Le agradezco a la UDI haberme sugerido para integrarme al gabinete del Presidente Sebastián Piñera como subsecretario de Minería. En ese cargo me entregué por entero, con aciertos y errores, pero siempre con el máximo esfuerzo. Haber participado, junto a un gran equipo, en el milagroso rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José fue una experiencia impactante, única. Lo que ahí viví lo llevaré atesorado en mi corazón para siempre”, dice en el texto.

“Sincera y humildemente, doy gracias a la UDI por haberme dado la oportunidad de entregar un pequeño grano de arena para servir a mi país”, agregó el ex ejecutivo, señalando que se mantiene con la “conciencia completamente tranquila” y aclarando categóricamente que durante su gestión nunca recibió dinero para realizar alguna acción, omisión o presión para favorecer al proyecto minero Dominga o el holding Penta.

“Siempre trabajé con fuerza para sacar adelante las iniciativas que permitieran a Chile avanzar por el camino del desarrollo. Tengo mi conciencia completamente tranquila”, dijo, comprendiendo el momento que tiene complicado al presidente del partido, su también socio Ernesto Silva.

“Ernesto, no cabe duda que tú también estás viviendo momentos muy duros. Cuando asumiste como presidente siempre supe que llegaba a conducir la UDI una persona valiente, íntegra y solidaria, cuyo temple ha sido forjado por el cariño de su familia y su gran perseverancia para luchar por ideales nobles. El tiempo pasará y ahí el país valorará en toda su dimensión tu liderazgo, que sin duda contribuirá mucho más a la grandeza de Chile en el futuro”.

El destierro de Pablo Wagner

 A. Muñoz, F. Siredey y T. Palma

Para: Carlos Alberto Délano

“Después de la muerte de mi hermano aprendí que la vida es corta y que hay que hacer con ella lo que creemos es correcto, apoyando a nuestras familias”.

Cuando escribió estas líneas en la Blackberry para explicarle a su ex jefe la decisión de aceptar el cargo de subsecretario de Minería, Pablo Wagner creía que apostar por una aventura política era el paso correcto. El hecho que lo inspiró a arriesgarse había ocurrido un año antes, cuando sufrió la pérdida más dolorosa de su vida. El teniente coronel Christian Wagner, cuatro años mayor que él, murió en marzo de 2009 a causa de un tumor cerebral, dejando atrás a su esposa y tres hijos.

Entonces resultaba impensable que la familia Wagner San Martin tuviera que enfrentar otro golpe como ese.

No fueron muchos quienes supieron de su drama familiar dentro de la UDI, su partido de toda la vida. Quienes lo conocen bien dicen que es “cerrado” con esos temas. Para otros de sus correligionarios, es un hombre derechamente antipático y soberbio.

Son estos mismos quienes celebran su última caída, que parece definitiva y también necesaria para la tienda más afectada por el Caso Penta.

La situación de Wagner ha tenido repercusiones impensadas. Generó la molestia del ex Presidente Sebastián Piñera con su amigo Carlos Alberto Délano. Hace algunos días, al confirmarse los trascendidos, el ex Mandatario llamó al empresario por los millonarios pagos bimensuales de Penta al ex subsecretario a través de boletas de su cuñada, María Carolina De La Cerda, en paralelo a su sueldo de autoridad pública. El “Choclo” respondió que no conocía el mecanismo para pagarle a Wagner.

En su declaración el ex subscretario diría que el acuerdo fue suscrito con Carlos Eugenio Lavín.

En sus chats grupales, los funcionarios del gobierno anterior han comentado permanentemente el desarrollo del Caso Penta. Si Wagner antes era resistido entre los antiguos moradores de La Moneda, después del anuncio de formalización de la Fiscalía Oriente se ha vuelto un paria del que muchos viejos cercanos ahora reniegan. Le reprochan haber manchado cuatro años de trabajo y haberle dado argumentos a quienes criticaban el modelo de gestión pública de Piñera.

El 9 de enero, Wagner concurrió a la fiscalía para declarar. Su testimonio fue calificado como “reservado” por el fiscal Carlos Gajardo, al igual que los de los socios controladores de Penta, Délano y Carlos Eugenio Lavín. Las razones para ello comenzaron a notarse esta semana: tal como lo hicieran los primeros implicados en el “Fraude al FUT”, como Iván Alvarez, Jorge Valdivia o Hugo Bravo, Wagner decidió que si iba a caer, no lo haría solo.

Apadrinado

Jorge Horacio Juan Wagner Hardessen y María Marta Gabriela Margarita San Martín Montero se casaron el 7 de marzo de 1964 a las 11.40 horas en Curicó. Por el trabajo de él, se establecieron en Arica, donde nacieron los tres hijos de la familia: Christian, María Consuelo y Pablo.

Después de unos años, regresaron a Santiago. Los niños cursaron su educación en el Sagrados Corazones de la Alameda durante la época del gobierno militar, entre 70’s y 80’s. Christian, el mayor, optó por una carrera en el Ejército en 1984. Después de tres años en la Escuela Militar, fue destinado al regimiento “Loa” en 1987.

Ese mismo año, su hermano menor, Pablo, salió del colegio y entró al año siguiente a estudiar ingeniería comercial en la Universidad Católica. Allí conoció el pensamiento económico de Miguel Kast y la doctrina política de Jaime Guzmán.

Su inquietud política fue creciendo, pero no ingresó a las Juventudes UDI sino hasta 1992, motivado por el asesinato del senador Guzmán. En las charlas de adoctrinamiento de los hermanos Gabriel y Carlos Villarroel conoció a la diputada Claudia Nogueira.

“Recuerdo que él tenía mucha energía, era comprometido, colaborador y creativo. Él, donde lo metieras, se destacaba por su liderazgo. Todos sabíamos que iba a tener un cargo público y relevancia dentro del partido”, dice Nogueira.

Temprano en su carrera política, fue vicepresidente de las Juventudes UDI en las directivas presididas por el ex alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo, y el ex diputado por el distrito 28 (Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda y San Miguel) Darío Paya. Un compañero de esos años recuerda que desde entonces se le notaba una ambición política mayor a la del resto, una cierta impaciencia por trascender y no quedarse en la gestión pequeña de la política estudiantil.

“Le gustaba ir a hablar con los grandes, con Pablo Longueira o Jovino Novoa”, señala.

En 1996, continuó sus estudios con un MBA en la U. Católica, complementándolo con un intercambio en la Universidad de Texas, en Austin. Otro paso importante que dio en junio de ese año fue el matrimonio con Irene de la Cerda, dos años menor que él. Juntos tendrían cinco hijos.

Años después, la hermana de su esposa, María Carolina de la Cerda, jugaría un papel importante en el escándalo.

Al terminar su MBA, en 1998, Wagner encontró trabajo rápidamente en el grupo Penta, donde trabajaría por 12 años. Primero estuvo en Empresas Penta, como gerente de proyectos e inversiones. Posteriormente, en 2000, pasaría a la gerencia de planificación y desarrollo de Banmédica, un puesto que alternaría con sus asiento en el directorio de AFP Cuprum entre los años 2001 y 2009.

Durante ese tiempo se forjó el vínculo entre Wagner y los dueños del holding, conocidos adentro como los “Carlos”: Délano y Lavín. Al mismo tiempo, fue construyendo una reputación dentro de la UDI como un militante sólido, pero de bajo perfil, que sin destacar se posicionó como asesor en temas económicos.

En su afán de promover jóvenes a la primera línea, Pablo Longueira tomó nota de su desempeño y se transformó en su “padrino político”. Entonces Wagner se incorporó al comisión política del partido y asumió la vicepresidencia de la Región Metropolitana Poniente, para luego incorporarse al equipo de la campaña presidencial de Joaquín Lavín en 2005, como encargado del financiamiento.

La mayor prueba de su cercanía con el ex candidato presidencial de la Alianza fue, sin embargo, su nominación a la subsecretaría de Minería en 2010, recomendada por Longueira a Sebastián Piñera en una lista de militantes UDI que, según su criterio, tenían las capacidades para estar en el gobierno.

A diferencia de lo que ocurría dentro del partido, Wagner había comenzado desde hace un tiempo a perder protagonismo en Penta. De acuerdo a un alto ejecutivo del grupo, la llegada de Carlos Kubik a la gerencia general de Banmédica terminó por sentenciarlo a un segundo plano.

Las tensiones terminaron con su salida, el 10 de marzo de 2009. Ese día se firmó un finiquito por $ 93 millones. La cercanía con Délano y Lavín le permitió solicitarles seguir vinculado al grupo prestando otro tipo de servicios. Se le ofreció realizar asesorías mediante dos contratos: uno para Banmédica por 32 meses y $ 7,6 millones mensuales; otro para realizar estudios sobre normas internacionales de información financiera por $ 75 millones.

Cuando Wagner recibió la oferta del gobierno aún restaban 22 meses de contrato por las asesorías por cumplir, lo que se traducía en $ 167 millones en remuneraciones.

Horas antes de que la administración Piñera ocupara La Moneda, Wagner le escribió a sus dos ex jefes.

A Délano no le habló de dinero; a Lavín sí.

Miércoles 10 de marzo de 2010, 19.48 hrs.

De: Pablo Wagner

Para: Carlos Eugenio Lavín

“Lo de Banmédica resultó a medias, pudimos cerrar en $ 75 millones, pero quedaban $ 167 por devengar, la diferencia de $ 92 millones no se pudo alcanzar. Cualquier ayuda será agradecida de por vida por mi familia”.

La “ayuda” llegaría a través de la chequera de Hugo Bravo, gerente general de Inversiones Penta III, en cuotas bimensuales de tres millones, hasta alcanzar los $ 42 millones.

“Carlos Eugenio me dijo que dejara de pagarle cuando dejara de ser subsecretario”, declaró Bravo.

Dejarlo caer

Durante su gestión como subsecretario, Wagner no hizo demasiados amigos. Parlamentarios de su propio sector recuerdan que cuando iba al Congreso intervenía en discusiones que no tenían que ver con su repartición y trataba a algunas personas con desdén. En 2010, su estilo también generó roces con el ministro de Minería, Laurence Golborne, durante la crisis de “los 33” en la mina San José, cuando realizó vocerías alternativas a las del titular, sin autorización.

El equipo del asesores de Sebastián Piñera fue el primero en detectar este y otros problemas. María Luisa Brahm, jefa del llamado “segundo piso”, avizoró los problemas que venían con la licitación del litio, en 2012, pese a que Wagner decía que todo estaba en regla.

Por entonces, nadie sabía que el subsecretario recibía pagos de Penta a través de boletas de su cuñada. Tampoco que Penta había comenzado a incursionar en la minería con Andes Iron y que estaban en tramitación los permisos para la mina Dominga en la Cuarta Región. Aún a pesar de no tener esa información, había desconfianza.

Cuando se supo que SQM no había cumplido con lo mínimo para adjudicarse la licitación -tenía 10 juicios pendientes con el Estado-, el Presidente decidió pedirle su salida, que oficialmente quedó como una renuncia, el 2 de octubre de 2012. Fuera de la política, Wagner optó por volver a su casa. Dos semanas después de su salida, se puso en acción.

Martes 16 de octubre de 2012, 17.16

De: Pablo Wagner

Para: Carlos Eugenio Lavín

“Como supondrás estoy reinsertándome laboralmente y quería ver si me podías recibir”.

Desde que su nombre apareció dentro de la carpeta investigativa del fiscal Gajardo, la situación de Wagner se fue haciendo cada día más insostenible. Una querella por cohecho del Consejo de Defensa del Estado (CDE), otra del Servicio de Impuestos Internos (SII) y la próxima formalización por cohecho y lavado de activos por parte de la fiscalía. Todos estas amenazas obligaron a Wagner a poner su defensa primero. Apenas se liberó el secreto de la investigación, comenzó a colaborar con Gajardo.

En su declaración del viernes 9 de enero señaló que la boleta emitida por su cuñada a SQM -por $ 8.333.334- tenía como destino las arcas de la campaña senatorial de Joaquín Lavín. También apuntó una nueva línea investigativa a la fiscalía, abriendo la caja de SQM, empresa que, según trascendidos, aporta transversalmente a la política.

También señaló que los socios de una de sus sociedades emisoras de boleta para pagos de Penta, Díaz, Moulián, Silva y Wagner Gestores, sabían de estas irregularidades y las aprobaban, poniendo en entredicho a Ernesto Silva, su socio y presidente de la UDI.

“Él y Ernesto Silva siempre han sido muy cercanos y siguen siendo amigos pase lo que pase”, apuesta la diputada Nogueira

Aquel 9 de enero quedará marcado simbólicamente como el fin del camino partidista de Wagner. El mismo día en que dejó caer a sus correligionarios ante el fiscal, su amigo Gonzalo Cornejo arregló su renuncia a la UDI con el secretario general Javier Macaya. El partido también lo había dejado caer a él.

“Yo sé que hoy hay que ponerle cara y culpable al caso Penta y él hoy es la cara del caso, pero es injusto dejarlo caer, humanamente hablando, porque es un tipo recto. Confío 100% en él”, dice uno de los pocos amigos que le quedan en la UDI, el diputado Felipe Ward.

Su familia prefiere no hablar de la dura situación de Wagner por estos días, pero sus cercanos confidencian que la familia intenta sobrellevarlo estando unidos.

Fuera de ese círculo, ha quedado solo.

Fuente: La Tercera

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