Una Mala Costumbre

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Aceptar que los programas no se cumplen se ha transformado en una mala costumbre del “ciudadano a pie”, ya existen encuestas reales que muestran que más del 50% piensan que no se lograrán cambios reales en educación, salud, tributación y otros, este sentimiento explica la abstención en las elecciones. Las esperanzas tienen un piso muy débil.


Si queremos cambios, todos deberíamos apoyar a los parlamentarios que han anunciado el fin de la política de los consensos, no solo porque existe una mayoría parlamentaria que permite efectuar los cambios, sino, porque dicha política permitió que todo avance fue un parche al Modelo que permitía disminuir las brechas presentadas, pero al mismo tiempo, lo permitía mantenerse en el tiempo.

Si se busca realmente modificar el MODELO, la mano debe mantenerse firme, y el cumplimiento del Programa debe ser irrestricto.

Si se muestra la capacidad para volver a una educación pública fuerte, con una opción al lucro que no está avalada con fondos estatales, con lo que claramente se busca detener el lucro en la educación y se mantiene la opción de reforma tributaria, aunque la desaparición del FUT sea por etapas al igual que el aumento de los impuestos a las empresas, se estará mostrando que está quedando atrás el NEOLIBERALISMO COMO POLITICA DE ESTADO, y se está volviendo a políticas de estado, que le permiten dejar de ser subsidiario y tomar decisiones directas en la actividad económico-social de las relaciones productivas.

Los empresarios siempre ha usado el freno a la inversión, lo que significaría una disminución de los empleos precarios de comienzos del siglo XXI, y la desestabilización económica como herramienta real de presión, requieren de un Estado que sea capaz de invertir, de crear, y con ello aumentar los empleos y la circulación de bienes dentro de la sociedad.

La tercerización y el trabajo a honorarios son los puntos débiles de este desarrollo neoliberal chileno, que fue respaldado por los Administradores del Modelo.

Los y las ciudadanas con el programa en mano se consultan a escasas semanas del inicio del “gobierno de la esperanza”, tendrá este la capacidad para modificar el Modelo realmente, con fuertes decisiones de inversión estatal en producción de energías renovables, en la recuperación de recursos naturales no renovables, y en una relación con las bases sindicales que responda a estas necesidades y no a las necesidades empresariales. 

Seguramente, cuando se conozca el nombre por fin, de ministros, subsecretarios, intendentes y gobernadores, si aparecen los operadores del neoliberalismo, los que han profitado del sistema, será un mal antecedente y el dato que justifica a una ciudadanía alerta y en las calles presionando por cumplir las promesas, manteniendo un control estricto sobre la transparencia de conductas y fondos fiscales.

Se saluda al nuevo Gobierno, pero, claramente el tiempo de los cheques en blanco, tanto para las directivas de los partidos, como para los directores de servicios ha terminado.

Se requiere una nueva generación, más de acorde con lo que está ocurriendo en muchas partes del globo, donde los ciudadanos están combatiendo al neoliberalismo con variados resultados. 

Fuente: La Hora

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