Gobierno Sudó la Camiseta por Extradicción de la «Comandante Ana»: ¿Por Qué no Hace lo Mismo con la Notoria Torturadora Adriana Rivas?

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En una verdadera carrera contra el tiempo, se efectuaron ayer en Santiago los trámites para enviar los documentos que permitan extender el plazo de detención de la ex frentista francesa Marie Emmanuelle Verhoeven en India. La Corte Suprema debió formar extraordinariamente la 2ª sala de verano en la tarde, para que dirimiera si accedía a la solicitud que temprano le hizo el ministro Mario Carroza. Opuesto es el caso de la  Adriana Rivas, alias “La Chani“, ex secretaria de Manuel Contreas, torturadora confesa, quién reside en Australia en la más completa impunidad, con un juicio de extradición pendiente por años.

 

Sobre Verhoeven existía una orden de captura internacional, que se aplicó cuando intentó ingresar la semana pasada a India. Está procesada por Carroza como autora del homicidio del senador Jaime Guzmán. En ese carácter se busca que comparezca en Chile ante el juez, para responder a preguntas clave que dicen relación con el papel que les cupo a ella y a sus compañeros de la dirección del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en el asesinato, perpetrado el 1 de abril de 1991.

El magistrado reiteró que «se van a hacer todos los esfuerzos posibles para que esta vez sea extraditada a nuestro país». Un proceso que es lento y el plazo para actuar de la justicia chilena era de solo 7 días, que se vencían hoy.

Carroza pidió lo que se llama detención «presuntiva», que es una ampliación hasta que se tramite la extradición. Además, solicitó formalmente la extradición a India.

La 2ª sala de verano primero había dejado en trámite la petición del ministro. Los magistrados Milton Juica, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Carlos Cerda, y el abogado integrante Jorge Lagos, querían tener a la vista, antes de resolver, el cuaderno de extradición enviado a Alemania cuando el año pasado estuvo detenida en ese país. Pero la decisión no podía esperar hasta hoy.

El rol de la Cancillería

La Cancillería informó temprano a la Dirección Internacional de la Corte Suprema y al ministro instructor que los antecedentes debían ser remitidos a India a más tardar esta madrugada, pues la llamada «comandante Ana» enfrentaba hoy una audiencia de control de detención en Nueva Delhi, a las 8:00 horas locales (esta madrugada chilena). En ella debía resolverse si se la mantenía en prisión o no.

La gestión era clave para la solicitud de extradición que realizó ayer Carroza. De modo que si la sala de la Corte demoraba su decisión, se corría el riesgo de que Verhoeven nuevamente quedara en libertad y se perdiera la posibilidad de traerla a declarar a Chile.

Frente a esta urgencia, el presidente del máximo tribunal, Sergio Muñoz, ordenó realizar una sesión extraordinaria a las 17:30 horas de ayer. También de manera extraordinaria, el propio Muñoz integró la sala en vez de Juica; los demás miembros se mantuvieron.

En enero de 2014, cuando se discutió la solicitud de extradición activa a Alemania en la Corte Suprema, se generó un debate acerca de si se cumplían los requisitos.

Para ello se requería que Verhoeven estuviera encausada. Entonces el ministro Carroza la procesó el 29 de enero de 2014 por el delito de atentado terrorista con resultado de muerte del senador. Aún así, el fallo fue dividido: tres votos contra dos.

Anoche la Cancillería recibió el requerimiento que debía hacer llegar la Corte Suprema. La misión del Ministerio de Relaciones Exteriores fue entonces traducir al inglés el documento, para «remitirlo de manera urgente a la embajada de Chile en la India. De ahí, la embajada lo haría llegar a las autoridades locales», según explicaron.

En definitiva, estos jueces señalaron que aquí concurren las exigencias que hacen procedente esta determinación provisional, «puesto que además existe orden de detención o captura internacional por estos hechos, desde el veintisiete de enero de dos mil catorce».

Fue así como dispusieron que se diera curso a lo requerido por el juez Carroza, «en orden a disponer la detención provisional de la ciudadana francesa Marie Emmanuelle Verhoeven, procesada en calidad de autora del delito de atentado terrorista con resultado de muerte del senador don Jaime Guzmán Errázuriz, perpetrado en contra de autoridad política con fecha 1° de enero de 1991, previsto y sancionado en el artículo 2° N° 3 de la Ley N° 18.314», «para el éxito de la solicitud de extradición que se formulará por el referido magistrado».

Caso opuesto

El Gobierno de Chile hizo un importante gesto a la UDI Popular por esclarecer el crimen de Jaime Guzmán, a sabiendas que la extradición de Adriana Rivas está pendiente desde hace años en los intramuros de la justicia chilena.

Adriana Rivas no tiene un ápice de arrepentimiento de lo que hizo. Por el contrario, asume que la tortura “era necesaria” para que los detenidos hablaran. Esas declaraciones permitieron ubicar su paradero y que se solicitara su extradición, cuestión que hoy se hace esperar, a diferencia de la diligencia de la Cancillería en el caso de la «camandante Ana».

Y esta es la calaña del personaje, revelada en una entrevista a radio SBS, en Australia:

“Mis mejores años de vida, de juventud, fueron los que viví en la DINA“. “La tortura existió desde que yo tengo uso de razón en Chile, siempre existió. Todo el mundo sabía que tenían que hacer eso y quebrar a la gente de alguna manera, porque los comunistas son cerrados. La tortura era necesaria, la misma que usaron los nazis, era absolutamente necesaria. ¿Tú crees que en Estados Unidos no hacen lo mismo? Todo el mundo lo hace, porque es la única manera de quebrar a la gente, porque psicológicamente no está la inyección que te ponen en las películas para que tú digas la verdad, no existe. Nadie te va a decir y se va a sentar: – ¿Dígame qué hizo usted hoy día? Nadie te va lo va a decir así tan campante -yo maté a fulano o sultano. Tenian que ocupar la tortura para saber dónde estaban los terroristas“.

La mujer, quien fue secretaria de Manuel Contreras, aseguró, en todo caso, que nunca presenció estos apremios porque no soporta el sufrimiento humano.

Al ser preguntada por el paradero de los más de 3.500 detenidos desaparecidos, contestó que es algo que nunca se sabrá:

“Si está muerto, está muerto. ¿Dónde están? No se sabe”, dijo la ex agente, que acusó a los jueces de “beneficiarse de los procesos judiciales vinculados a las violaciones de derechos humanos“.

Rivas contó que se casó en 1978 y viajó con su marido a Australia, donde se estableció. En 2006 regresó a Chile para asistir al matrimonio de una sobrina y poco después fue detenida por su implicación en el caso ”calle Conferencia”, operación de asesinato de los miembros de la dirección clandestina del Partido Comunista en 1976, entre los que murió y desapareció el secretario del Partido Comunista, Victor Díaz.

Tras pasar detenida unos meses le concedieron la libertad condicional con la prohibición de salir del país. Fue una temporada difícil en la que vivía de la pensión de su madre y de la ayuda que le enviaba su familia porque no podía trabajar.

Los inicios de La Chani

Adriana Rivas aún no se titulaba de secretaria bilingüe cuando fue reclutada por la Dina en el Instituto en el que estudiaba.  Al igual que las otras mujeres tuvo que pasar por el adiestramiento militar en las Rocas de Santo Domingo. En 1976 pasó a formar la Brigada Lautaro, cuando estaba ubicada en el edificio número cinco de Las torres de San Borja. De ella, Jorgelino Vergara, el famoso asistente de la Dina, tiene uno de sus peores recuerdos.

En una ocasión la vio en el gimnasio golpeando a uno de los detenidos que estaba sentado en una silla con las manos esposadas en la espalda. Todos los golpeaban con un “polin”, incluidas las mujeres, también vio a Rivas. Aún agitados y con sus rostros feroces, el grupo sólo se detuvo cuando le fracturaron uno de los brazos al interrogado.

 Tiempo después se supo que la víctima se trataría de Daniel Palma, un conocido militante del Partido Comunista. “Los vi a todos participar en esa escena, hombres y mujeres a todos, eso a mí ya no me llamaba la atención”, explicó Vergara en contacto con El Dínamo.

Rivas, públicamente, niega haber participado de alguna tortura, pero el abogado Eduardo Contreras -querellante en el caso- afirma lo contrario:

“La torturadora Adriana Rivas, ex secretaria personal de Manuel Contreras, prófuga de la justicia chilena y radicada en Australia, es una de las criminales más peligrosas y agresivas de la dictadura. Participó personalmente en el asesinato de nuestro inolvidable dirigente Víctor Díaz y en el de muchos otros compañeros antifascistas de diversos partidos”.

Fuente: Voz Ciudadana

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