Referentes Sociales Coyunturales: El Caso de la CONFEPA

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Chile tiene una rica historia en relación a la evolución de las organizaciones sociales, y hay muchas que han jugado un rol protagónico en la vida política y el desarrollo de nuestra democracia. Incluso muchas veces el origen (sea institucional o ciudadano) no determina su devenir, más bien ello tiene relación con sus dinámicas internas, su representatividad, la construcción colectiva, su relación con otras organizaciones y el mundo político y su programa. Ante el desapego de los partidos políticos, muchos chilenos y chilenas ven en las organizaciones sociales una vía legítima de actividad política cuyo objetivo es la mejora de las condiciones de sus afiliados en diferentes aspectos, entre otros objetivos.

 

La relevancia de su funcionamiento e incidencia es vital en nuestra era, porque nos encontramos en una tránsito histórico que pondrá a prueba la fuerza necesaria para democratizar el país y cambiar un rumbo visto como imbatible hace algunos años, o bien permanecer bajo este modelo que sigue hasta el momento hegemonizando casi todos los ámbitos de la vida, pero que va perdiendo legitimidad.

En base a lo anterior, es evidente la relación dialéctica entre el mundo político y el mundo social organizado, cuya aparente disociación es sólo una concepción ideológica cuyo fin es limitar el alcance de la democracia y la soberanía popular. Existen organizaciones sociales que buscan incidir y disputar el poder político, a su vez que las organizaciones políticas difunden sus ideas al interior de las organizaciones de masas para cumplir con su utopía u objetivo final (en algunos casos no lo tienen o prefieren ocultarlo).

Lamentablemente, en ciertos contextos aparecen organizaciones que intentan agrupar a ciertos sectores con un objetivo de muy corto alcance. Es el caso de la Confederación de Padres y Apoderados de Colegios Particulares Subvencionados (CONFEPA), que últimamente ha salido a la palestra como uno de los sectores más reaccionarios y contrarios a la reforma educacional que está presentando el Gobierno de manera progresiva.

Me atrevo a señalar que su razón de existir es la mantención del actual sistema educativo. que les acomoda, y no encuentro ningún argumento que me convenza de lo contrario, puesto que en sus propios medios de comunicación sólo señalan de manera categórica algunas pequeñas modificaciones al status quo, que la mayoría de los chilenos ha rechazado desde hace algún tiempo atrás.

Dentro de mi humilde experiencia, he percibido que las personas y organizaciones sociales que se caracterizan por su esencia funcional a otras o al Estado, se encuentran destinadas al fracaso, porque ellas mismas se ponen fecha de caducidad y renuncian a una identidad propia legitimada por los sectores sociales que aspiran a representar. Si la reforma se aprueba, su influencia decrecerá a niveles críticos y perderá todo sentido participar en su interior.

Y si la reforma fracasa, quedarán satisfechos al menos por un tiempo. A no ser que su carácter sea meramente instrumental, y represente una expresión de la cooptación de la derecha de un segmento de personas que lo aprueben o bien no son conscientes de aquello.

Otras organizaciones del mismo sector, como las federaciones de estudiantes, los centros de alumnos, el Colegio de Profesores y la CUT, han demostrado dentro de sus diferencias, que su razón de ser no radica en su posición frente a un gobierno, sino que tienen una plataforma de largo plazo y se relacionan con otros actores en base a esos objetivos.

El gremialismo, representado por la disociación de lo social y lo político y el individualismo, es tan negativo como la cooptación que podría expresar la CONFEPA en este caso. No estoy en contra de la discusión política y la participación de las organizaciones políticas al interior del mundo social, porque finalmente se mantiene la autonomía con respecto a otras organizaciones y el Estado a través de su democracia interna, teniendo la libertad de coincidir y discrepar con otros en todo momento.

¿Representan a los apoderados o también a los sostenedores de colegios que no aparecen de manera tan pública dado su descrédito por el lucro y su visión de la educación como bien de consumo?

Sólo el tiempo lo dirá. Por el momento, la reforma sigue en disputa y dependerá mucho del mundo social el resultado de la misma.

(*) Profesor de Historia y Geografía, ex dirigente estudiantil, político y luchador social.

Fuente: El Quinto Poder

 

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