Primera en Liderar con el Ejemplo: Universidad ARCIS Inició Proceso de Desprivatización

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En un proceso por etapas, la Universidad ARCIS inició el trántido hacia la desprivatización, por intermedio de la figura establecida en el Programa de Gobierno de Michelle Bachelet, conocida como “universidad de vocación pública”. Para ello era fundamental un hecho que se produjo esta semana: el retiro del Partido Comunista de esa casa de estudios, cuyo proyecto de desprivatización queda a cargo de una Corporación de elevado perfil académico, cuya misión consiste en conducir el proceso de transición, que simultáneo con la generación democrática de la autoridad universitaria, desemboque en su desprivatización en el contexto de la dinámica que genere el programa de Gobierno de la Nueva Mayoría. Por estas razones, el caso de la Universidad ARCIS adquiere un carácter prototípico y singular desde la privatización de la educación superior, en 1981.

Los nuevos integrantes de la Corporación intentarán caminar hacia la desprivatización de la casa de estudios: El Partido Comunista abandona la Universidad Arcis y académicos toman las riendas

Alejandra Carmona, Claudia Urquieta

Hace tres semanas, en una reunión donde estaban presentes docentes y directores de carrera de post y pregrado, el rector de la Universidad Arcis, René Leal Hurtado, anunció el retiro del mayor socio de la Corporación Universidad Arcis, que administra el proyecto académico de la casa de estudios: el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), un centro de pensamiento del Partido Comunista.

“El PC lo anunció en el mes de junio de 2013 y se concretó ahora en esta semana”, confirma el rector de la Universidad, René Leal Hurtado.

Con esto, la universidad deja de “estar en manos” del PC, en una decisión que al interior del establecimiento se cataloga como una medida política que se enmarca en la participación del partido en la Nueva Mayoría.

El Presidente de la Corporación era Juan Andrés Lagos, miembro de la comisión política del partido y uno de los hombres fuertes del PC. Otro de los integrantes de la corporación era Daniel Núñez, quien fue electo diputado por el distrito 8: Coquimbo, Ovalle y Río Hurtado, quien se fue en marzo para enfrentar su campaña. “En el fondo era extraño participar del gobierno y tener en sus manos una universidad”, comenta una fuente que conoce de cerca el tema, también porque este asunto podría hacer ruido este año cuando Michelle Bachelet se instale en La Moneda; sobre todo, pensando en que la educación será un tema que volverá a agitar las calles.

Figuras emblemáticas del Partido ya habían hecho críticas a los vínculos del PC y la universidad. “Yo creo que es algo que hay que revisar”, dijo la secretaria general de las JJ.CC., Karol Cariola, en una entrevista con El Mostrador, en abril del año pasado.

La Universidad Arcis se creó el año 1982 con el fin de promover un proyecto de educación superior de izquierda. De esa forma, nació el Instituto Superior de Ciencias Humanas, Comunicación y Diseño, promovido por académicos, intelectuales y artistas.  Ocho años después se constituía como la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (Arcis).

Como la Corporación es sin fines de lucro y la única forma de inyectarle recursos era a través de donaciones o creando una instancia que compre los inmuebles a la Corporación para administrar y arrendárselos, nace Inmobiliaria Libertad S.A., que compra los inmuebles de Arcis con un aporte de $ 600 millones de la Fundación Joel Marambio, otro tanto de ICAL y cerca de $ 320 millones de la Fundación Salvador S.A., empresa creada para estos efectos por los miembros de la Corporación, el ex candidato presidencial del Juntos Podemos Más, Jorge Arrate, el abogado Roberto Celedón y José María Bulnes.

Así fue como en 2004 entre sus propietarios se contaba a Max Marambio, al fundador del MIR Andrés Pascal Allende, al intelectual Tomás Moulián y al actual miembro de la Comisión Política del Partido Comunista (PC), Daniel Núñez.

En 2004 empezaron los roces que terminaron con la salida de algunos de sus rostros emblemáticos, como Jorge Arrate –que fue rector– y del abogado Roberto Celedón.

Con el alejamiento del Partido Comunista, la universidad buscará abrir camino a un nuevo proyecto educativo; una vía distinta que busca un objetivo contrario al que se han trazado las universidades que se abrieron a comienzo de la década de los 80.
Desprivatizar

Según datos de Mifuturo.cl, el año 2013 la U. Arcis tenía 2.994 alumnos. 61,3% de ellos viene de colegios subvencionados; 29,2% de municipales y 9,5% de particulares.

Es justamente en ese estrato donde quieren reforzar el proyecto educativo.

Según fuentes de la universidad, el año pasado el Partido Comunista hizo el intento de anexar el establecimiento a la Usach, objetivo que no se cumplió. Con la salida del PC se va a ignorar esa vía, pero se insistirá en hacer una universidad privada, con vocación pública que camine hacia la desprivatización. Para eso, al interior de la universidad entienden que es fundamental el rol que ahora tendrá la comunidad educativa: los antiguos integrantes de la Corporación –y miembros del PC– serán reemplazados con nombres como el del Juez Juan Guzmán Tapia, académico del establecimiento, o Francisco Brugnoli*.

La idea entusiasma al rector Leal. “Es una universidad que pretende no ser de la cota mil, que se comprometió con los pobres. Tiene que a la vez acatar que los aranceles los ponga el Estado”, comenta Leal.

Debido a esta mirada de proyecto educativo nuevo es que, hace unos días, fue despedido Andrés Pascal Allende, ex vicerrector de Aseguramiento de la Calidad.

“La universidad tiene que avanzar. Ser la primera universidad que se desprivatiza, que se plantea privada de manifestación pública. La idea es acreditarse este año con la mirada de ser pública”, reafirma Leal.

Patricio Palma, uno de los hombres fuertes en las líneas programáticas del PC, comenta que el partido tomó la decisión de que sus militantes más destacados que estaban en la corporación dejaran sus cargos, para que la universidad continúe con su proyecto independiente. “Se abre un nuevo periodo en la educación superior que hace que las universidades se puedan orientar por su propia comunidad y adquirir el carácter público que está planteado en el programa de Michelle Bachelet y que coincide con lo que la misma universidad se había planteado. Es el cierre de una etapa y el inicio de otra diferente”, comenta Palma, quien además recalca que no es “conveniente mezclar situaciones como parlamentarios y miembros de una corporación. Pero responde al anhelo de que la universidad sea pública. No negamos que algunos militantes puedan desempeñarse como académicos o funcionarios de la universidad, pero sería a título académico o individual y no por ser militante”.

El Mostrador le preguntó a Juan Andrés Lagos su opinión respecto al tema, pero él se excusó diciendo que no habla con este medio.

*Nota de la Redacción: a través de un correo, Francisco Brugnoli precisó a este medio que si bien se le ha invitado a participar en la Corporación Arcis, aún no ha confirmado su participación en esta, estando a la espera de mayores antecedentes. Asimismo señala que la invitación se le hizo a razón de pertenecer al primer grupo de profesores convocados por sus fundadores y por haber aportado, desde 1983, la fundación de la Escuela de Artes a la institución.

Fuente: El Mostrador
http://www.elmostrador.cl/pais/2014/01/10/el-partido-comunista-abandona-la-universidad-arcis-y-academicos-toman-las-riendas/

En una dura respuesta a infundadas imputaciones de un grupo de alumnos que dice representar al Consejo de Delegados de la Universidad ARCIS, el rector de ese establecimiento, René Leal Hurtado, ratificó los criterios que guían su administración.

A LA OPINION PUBLICA Y COMUNIDAD UNIVERSITARIA ARCIS

En conocimiento de una declaración pública, firmada por el Consejo de Delegados de la Universidad ARCIS,  y no sin profunda decepción, el Rector que suscribe se considera obligado a responder imputaciones irresponsables,  fundadas en falsedades completas y medias mentiras, que comprometen en forma grave un proyecto de Universidad  que resultaría inviable sin el  concurso y participación de la comunidad universitaria en su conjunto.

Según el documento de marras, distribuido profusamente al interior de esta universidad, y peor aún, a la opinión pública, el Rector que suscribe estaría conduciendo un “proyecto inconsulto, turbio, donde la lógica empresarial es relevante y de perfil eurocéntrico, en la cual la participación de los estamentos es nula”.

Por de pronto, estas imputaciones, como otras de parecido jaez que preñan de principio a fin la referida declaración, atropellan de modo injusto y flagrante, el proceso de diálogo y de reformas que este Rector en particular se ha esforzado en desarrollar con la comunidad universitaria, incluido el Consejo de Delegados que suscribe la declaración, proceso tanto más necesario cuanto supone la única respuesta coherente que demanda la etapa de tránsito hacia una nueva institucionalidad en la que estamos comprometidos.

En consecuencia, más que hacerse cargo de acusaciones desinformadas y torcidas suposiciones de intenciones, el Rector que suscribe aprovecha la oportunidad para reafirmar los criterios, convicciones y definiciones que guían a la actual administración en una etapa de transición que si bien nadie buscó, hoy aparece como un  escenario inescapable.

En primer lugar, esta administración ratifica sin complejos ni reservas su estrategia de avanzar decididamente desde una universidad privada hacia una de manifestación pública, para lo cual considera indispensable la participación de la comunidad universitaria organizada, más que nunca activada detrás de este propósito.

En segundo lugar, el desafío que implica lo anterior fue aceptado por una conjunción de calificados académicos, probados luchadores sociales y acreditados profesionales de la administración, para los cuales imputaciones al voleo tales como que “el beneficio permanezca en unas pocas manos”, o que apuntan a un “grupo de manejadores de la Universidad que no rinden cuentas a nadie”, o que se trata de “autoridades renuentes a entregar una cuenta pública respecto a la gestión administrativa y financiera de la Universidad”, constituyen un insulto tan gratuito como  inaceptable.      

En tercer lugar, pero en forma principal, las exigencias y desafíos que enfrenta la universidad en este año que se inicia, son demasiado importantes como para dedicar energías a polémicas inconducentes y falsos dilemas, como por ejemplo, que “el Partido Comunista se retira de la Universidad, pero que todo sigue igual”.

Entre ellos, cabe mencionar:

– El proceso de acreditación de la Universidad, sin el cual no es posible el objetivo de avanzar hacia el ámbito público.

– Para lo anterior, resulta  indispensable el reordenamiento financiero, actualmente en desarrollo, que busca poner en el centro de la gestión la calidad académica, fundada en el pensamiento crítico.

– Continuar con el proyecto de transformación desde la universidad privada a la universidad de manifestación pública, planteada por la Corporación anterior.  La actual Corporación, aún con un cambio en su membrecía garantiza continuidad de ese proyecto estratégico.

El Rector que suscribe formula un enfático llamado a la comunidad universitaria a participar en la transformación del gobierno universitario hacia estándares universalmente reconocidos de universidad pública, democrática y comprometida con valores revolucionarios.

Lo contrario, significa aceptar el cogobierno de minorías irresponsables, carentes de proyecto y sobreideologizadas.  En tal sentido, la triestamentalidad debe ser la expresión de la pluralidad, la diversidad y el logro del objetivo unitario de una universidad crítica y trasformadora.

Reiterando los deseos de un gran 2014 para todos y de unidad en la diversidad, los saluda cordialmente.
Doctor René Leal Hurtado
Rector Universidad ARCIS.
Enero 9, 2014.

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