¿Por Qué una Nueva Constitución? (I)

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La Constitución importa porque contiene la decisión política fundamental sobre la forma y el modo de la existencia política concreta de un pueblo que ejerce el poder soberano[1] en tanto titular del poder constituyente. Esto significa que la Constitución importa porque contiene decisiones políticamente significativas en favor de determinadas estructuras de organización del Estado contemporáneo: decisiones en favor de la manera cómo distribuimos el poder y los derechos de los ciudadanos y decisiones en favor de la forma en que daremos cauce estructural a nuestro proceso político[2]. Todas estas decisiones afectan de manera determinante —querámoslo o no— nuestra vida cotidiana.

 

Así, teniendo a la vista la magnitud y relevancia de la clase de decisiones involucradas, la demanda social por una nueva Constitución se instaló en nuestra discusión pública. Vale decir, en el último tiempo ha emergido con fuerza un requerimiento del pueblo chileno para una nueva decisión deliberada y consciente acerca de la forma de nuestra existencia y persistencia objetiva como Estado.

Esto significa que deseamos fijar con autonomía (agencia) política nuestro destino político, nuestro devenir. Si bien esto ha sido un anhelo ciudadano manifestado con ciertos vaivenes de entusiasmo desde hace un tiempo hasta ahora —a veces a través de voces aisladas desde la academia, o bien, desde alguna propuesta parlamentaria o de grupos ciudadanos organizados en movimientos sociales— es la primera vez desde el año 1990 que la necesidad de darnos una Constitución nacida en un contexto democrático y participativo ha hecho un eco significativo y profundo en el debate público nacional.

Fue tal la envergadura de la demanda social y el grado de consciencia política del pueblo chileno sobre la necesidad de fijar su futuro institucional, que la candidatura de la Presidenta Michelle Bachelet ofreció como eje programático fundamental de su gobierno la realización de una nueva Carta Fundamental para Chile. Su propuesta contiene avances formales y sustantivos pues prevé un mecanismo procedimental para darnos un nuevo texto constitucional y también esboza los principales lineamientos de contenido de lo que sería el proyecto de nueva Constitución[3].
Este ofrecimiento electoral sobre un proyecto constitucional para Chile fue ratificado y legitimado democráticamente por la mayoría de los ciudadanos chilenos cuando votaron en las urnas por Michelle Bachelet y le dieron una victoria amplia a su candidatura al elegirla Presidenta de la República.

Ya desde el proceso que tuvo lugar en las elecciones presidenciales del año 2009, las candidaturas de centroizquierda y de izquierda plantearon cambiar la Constitución[4]. Sólo el candidato de la derecha consideró nimio el asunto y no tuvo posturas al respecto. Con posterioridad, en la reciente elección presidencial del año 2013, incluso los candidatos de la derecha ofrecían una propuesta sobre reformas a la Constitución. Con todo, dichas proposiciones fueron de un cariz reaccionario y conformista, pues sólo pretendieron modificar el actual texto constitucional al que, de acuerdo a sus discursos justificatorios, solo le bastan diversos ajustes[5].

Si revisamos nuestra historia, Chile nunca ha tenido una Constitución nacida en tiempos de democracia. Las Constituciones que por más tiempo han estatuido nuestra institucionalidad política y ordenado nuestra república (Constituciones de 1833, 1925 y 1980), han emergido en contextos autoritarios e incumpliendo las exigencias de participación democrática que son deseables para la legitimidad de la creación de una Carta Fundamental. En ninguna de ellas el pueblo chileno ha decidido. Siendo más estrictos en términos teóricos, ninguna de ellas ha sido obra del ejercicio del poder constituyente del pueblo chileno.

Antes bien, durante el gobierno del ex Presidente Salvador Allende, atendiendo el estado de la relevancia de la cuestión constitucional, se diseñó y elaboró un plan acabado de redacción de una nueva Constitución. Éste iba a ser presentado a los chilenos el 11 de septiembre de 1973 para posteriormente ser discutido y sometido a referendo para su aprobación o rechazo por el pueblo chileno.

Esta propuesta constitucional fue redactada el año 1972 y pudo haber sido el primer texto constitucional en la historia chilena, de impulso gubernamental, generada y nacida en democracia[6]. Lamentablemente, este plan se vio truncado por el desenlace oscuro que todos conocemos y que ha manchado nuestra historia reciente.

El proyecto constitucional inacabado del Presidente Salvador Allende contemplaba las siguientes etapas tentativas para su implementación: i) redacción del texto por una comisión de expertos y revisión del anteproyecto entre los partidos políticos de gobierno; ii) someter el proyecto a la crítica nacional en un contexto de amplia discusión pública en todo el territorio de la república; iii) enviar el proyecto al Congreso Nacional; iv) someter el texto final del proyecto a un referendo para que los chilenos decidan aprobando o rechazando el texto[7].

Aquel proyecto inacabado puede ser hoy realizado, pues, como nunca antes en nuestra historia republicana, tenemos las condiciones sociales y políticas idóneas para poder darnos un nuevo texto fundamental, una Constitución que nazca de un pacto ciudadano nacido democracia.

Las razones que se han dado para cambiar la actual Constitución son variadas y de diversa naturaleza. En la siguiente columna haremos un repaso sintético sobre los principales argumentos críticos contra la Constitución de 1980 que se han planteado en el debate constitucional chileno para cambiar el texto constitucional vigente.

Fuente: Red Seca
http://www.redseca.cl/?p=5761

Notas

[1] Schmitt (1927) [2011].

[2] Tushnet (2010).

[3] Bachelet (2014).

[4] Fuentes (2014), pp. 4 – 5. Fue el caso de las candidaturas presidenciales de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (Concertación de Partidos por la Democracia) quien presentó una propuesta de nueva Constitución y Marcos Enríquez-Ominami (Nueva Mayoría para Chile), quien planteó, más bien, reformas sustantivas y significativas al régimen político, aunque coincidió en la necesidad de una nueva Constitución. El candidato Jorge Arrate Mac Niven (Juntos Podemos Más), planteó de manera directa y explícita la necesidad de establecer una nueva Constitución mediante asamblea constituyente.

[5] Cooperativa, lunes 13 de septiembre de 2013. Disponible en: <http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/politica/presidenciales/comando-de-evelyn-matthei-presento-propuesta-de-reforma-constitucional/2013-09-30/162906.html>

[6] Garcés (1993).

[7] Ídem.

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