Plazos y Contraplazos en Torno al Proyecto de Reformas Laborales

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“La agenda laboral se presenta este año”. Así de categórica fue la afirmación de la Ministra del Trabajo y Previsión Social, Javiera Blanco. Una manera de poner certidumbre frente a declaraciones, sobre todo provenientes del mundo empresarial, en cuanto a que las iniciativas legislativas en el ámbito laboral se podrían postergar para el 2015.

 

En la última semana de septiembre, el último en aparecer con la idea de postergar la reforma laboral, fue Hermann Von Mühlenbrock, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), quien al igual que otros directivos de la Cámara de Comercio y la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), argumentó que la desaceleración económica no produce un buen momento para discutir cambios en la legislación laboral, porque el ambiente es negativo en cuanto al empleo y el crecimiento a la baja.

No fue la primera vez que el jefe de la SOFOFA hablaba en esos términos. Un par de meses atrás enfatizó que “hay algunas cosas que deberían posponerse. No nos parece prudente en el momento entrar a una reforma laboral”. Andrés Santa Cruz, presidente de la CPC, sostuvo sobre los proyectos laborales que “estos temas hoy no son prioritarios”. El jefe de la Cámara Nacional del Comercio (CNC), Ricardo Mewes, indicó que “plantearse hoy día una reforma laboral en los términos que se ha planteado no nos parece”.

En lo concreto, los sectores privados-empresariales consideran que si está a la baja el crecimiento del país, hay problemas con generación de empleos, existe un ambiente económico mundial no tan saludable e incluso plantean que hay “un impacto negativo” por la reforma tributaria en las inversiones y generación de trabajo, no se crea el contexto idóneo o adecuado para que se inicia la discusión de iniciativas destinadas a modificar la ley laboral.

A contrapunto, la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa, señaló que “algunos han querido instalar el impacto que podría tener este proceso de crecimiento lento al que estamos enfrentados si es que iniciamos un debate de reformas laborales. Nosotros creemos que hay que hacerse cargo de la coyuntura del país, somos los primeros interesados en que no aumente el desempleo, sin embargo creemos que buenas relaciones laborales y contrapartes con legitimidad van a permitir no solo que eso le dé estabilidad a la economía sino que se busque con las contrapartes mecanismo para enfrentar este momento complejo”.

Apuntó que “nuestro llamado es a que el gobierno cumpla su compromiso, que el proyecto de ley sea ingresado en el mes de octubre tal como quedo establecido, puesto que la mejor señal que el Gobierno puede dar no solo es sobre mecanismos o incentivos para mantener el empleo, sino también cumplir con la palabra empeñada”.

En las reivindicaciones planteadas por la CUT, algunas contenidas en lo que serán las iniciativas del gobierno sobre el tema y planteamientos de especialistas, se habla de avanzar en respeto y solidificación de la negociación colectiva, fortalecimiento de los sindicatos y no reemplazo de trabajadores durante una huelga, lo que permitiría hacer efectivo un movimiento huelguístico. También está instalado en la mesa lo de la metodología para la discusión del monto del salario mínimo, la igualdad de salarios entre mujeres y hombres, la seguridad en el trabajo, etc.

Si se avanza en eso, se sostiene en la CUT y otros sectores, podrán materializarse mejoras para los trabajadores y en las condiciones laborales en general, lo que va en beneficio de los trabajadores, los empresarios y el gobierno. Bárbara Figueroa indicó que “si Chile no hace reformas laborales no hay posibilidad alguna de que vuelva a repuntar el crecimiento (económico) en nuestro país; seguir con la dinámica que hemos tenido hasta ahora no les garantiza a los empresarios poder tener tasas de crecimiento como con las que han vivido”.

Lo que ocurre es que, precisamente, el sector empresarial no comparte esos puntos de los cambios en la legislación y quiere, primero, aplazar todo debate y sobre todo la votación, y después iniciar una discusión a fondo donde entregarían propuestas distintas a las del gobierno.

Como sea, el Encargado del Área Laboral del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), Francisco Rivera, sostuvo en una columna que “el anuncio de las reformas, al orientarse a desatar algunos ‘nudos’ presentes en el Código del Trabajo, tienen por destino construir un escenario que potenciará las articulaciones de trabajadores y con ellas el reforzamiento de la negociación colectiva como herramienta para aumentar el poder de las organizaciones sindicales en el mundo del trabajo”.

En el marco de las opiniones del sector privado de postergar la discusión de las reformas laborales, Rivera manifestó que “estas declaraciones dan cuenta no sólo de dónde están los límites o escollos de las reformas, sino que las concepciones respecto del escenario que se avecina y que puede ser también un escenario para profundizar la flexibilización laboral, la precarización del empleo…”

Lo que está claro es que la agenda de reforma laboral ya está instalada, se mantendría el compromiso gubernamental de abordarlo en los próximos meses de este año e incluso ya aparecen anuncios de propuestas e iniciativas inclusive desde los parlamentarios de la oposición. Será, entonces, octubre y noviembre, claves en el desarrollo de estas iniciativas.

Fuente: ICAL

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