Pentagate: Fiscalía de Alta Complejidad Acogió a Análisis Grabación de Conversación entre Bravo y Lavín

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La Fiscalía de Alta Complejidad recibió la grabación de la conversación entre el ex gerente de Penta, Hugo Bravo, y uno de los dueños del conglomerado, Carlos Eugenio Lavín, donde se registraban los nombres de políticos que recibieron aportes irregulares para sus campañas electorales. Sin duda el peor parado de los políticos mencionados por Bravo, es el actual senador por la Región de Los Lagos, Iván Moreira quién quedó como un pedigüeño de pacotilla y un sacacuartos al caletre.

 

El jefe regional de la Fiscalía, Alberto Ayala, aseguró que el caso FUT continúa siendo lo más trascendente del caso y que la denominada ‘arista política’ aún debe determinarse.

«Lo primero que tengo que averiguar es si esa declaración es real o no, si es veraz, si está completa o no, si está editada, yo no conozco ese antecedente. Lo que nosotros estamos investigando es una arista que ustedes denominan ‘arista política’ y que es la que tiene menos importancia jurídica para nosotros», indicó.

«Esta arista de supuestos aportes de campañas políticas de ciertas personas de empresas, que es lo que está por determinarse, es de una relevancia absolutamente menor en términos estrictamente jurídicos que las otras cosas que estamos viendo», recalcó Ayala.

En la grabación, Bravo y Lavín reconocían haber entregado dinero a diversos candidatos y parlamentarios como Laurence Golborne, Evelyn Matthei, Iván Moreira y Ena von Baer.

Finalmente, quedó para el martes 16 de diciembre en la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago la discusión sobre la legalidad o no de la grabación que hizo Hugo Bravo con Carlos Eugenio Lavín.

Fuente: Radio Cooperativa

La bola de nieve del Penta-UDI aplastó a Moreira: el opaco futuro con el que quedó el autoproclamado candidato presidencial

Atrás parecen quedar las ansias de llegar a La Moneda. Si el estallido del caso Penta hizo tambalear la idea, la filtración de la conversación del controlador del grupo económico terminó por sepultar la idea, puesto que queda de manifiesto las relaciones que el actual senador sostenía con Hugo Bravo y Carlos Eugenio Lavín para financiar su campaña.

El Pentagate sigue creciendo como bola de nieve. Todos saben donde comenzó, pero nadie sospecha donde pueda parar. El nuevo antecedente sobre la revelación de lo grabado por el exgerente de Penta, Hugo Bravo, pareciera cobrar firmemente a su primera víctima, puesto que deja en evidencia cómo un candidato UDI al Senado logró burlar las restricciones de aportes establecidos por la ley para poder financiar su propia campaña.

Fue el entonces diputado el que llegó hasta las oficinas de Bravo a pedir fondos para su ambición parlamentaria. De este modo Moreira (autoproclamado como precandidato presidencial 2017) evitó la ley que limita el aporte de privados a las campañas. Los fondos llegaron por medio de traspasos en efectivo y por boletas a honorarios de terceros, a modo de triangular la llegada de «platas Penta».

En la conversación de Bravo con el controlador de Penta, Carlos Eugenio Lavín, el primero aseguró que «Moreira me pedía abiertamente» dinero. Lavín responde a continuación que «no te pedía a ti no más (…). Parece que tiene mil y una boletas: la secretaria, el chofer. Eso debe ser muy común. Por eso espero que puedan parar esta huevá (sic)».

Finalmente, Lavín recalca que «la única manera de que estos gallos reaccionen ante esta huevada (sic) política es que se den cuenta de que esto va a trascender de la UDI. O sea, que al final pueda quedar una cagada entre todos los partidos, de salir esto en la prensa. Ya con el desprestigio que tienen los parlamentarios, agrégale esto».

El plan del mal

Cabe insistir que la razón por la que se investiga el caso no es por los aportes de privados a la política, sino por los financiamientos irregulares en que el grupo empresarial sobrepasó con creces los límites y buscó modos «alternativos» para hacer llegar dinero a sus candidatos. Aún así, el debate creció a tal nivel que ya se plantea que la política, los partidos y las campañas sean financiados por el Estado, para que así todos jueguen en la misma cancha con las mismas reglas.

Con todo esto, Moreira está en una posición difícil, siendo el parlamentario que quedó en evidencia dentro de la conspiración que llevó a la ilegalidad. Esta bola de nieve sigue creciendo y Moreira fue el primer caído fatal.

Para la miembro de la comisión especial investigadora del caso, Denise Pascal Allende (PS), aún es temprano para culpara a alguien en el caso. «Tenemos que investigar bien como fue la situación y como se originó, debido a que varios de los involucrados desmienten que hayan sido involucrados por Hugo Bravo. No entraría a acusarlo al tiro. Lo que me preocupa es que no solo lo salpica a él, nos mancha a todos los políticos, los parlamentarios, aunque no tengamos nada que ver. La imagen pública nos lleva a que todos son corruptos».

«Si realmente se llega a comprobar todo esto por medio de los tribunales y de la comisión investigadora, es una situación que como Cámara de Diputados debemos llevarlos a la comisión de ética. No puede ser que esto se dé. Quienes somos o hemos sido candidatos no tenemos que golpear puertas. Tenemos que ser lo suficientemente transparentes», dijo la parlamentaria.

País retrasado

Por su parte, el diputado Pablo Lorenzini (DC) hizo referencia a su último encuentro en París con países pertenecientes a la OCDE, destacando que en las naciones desarrolladas los métodos de financiamiento a la política están lejos de parecerse al modelo chileno con sus aportes reservados. Además, el presidente de la comisión de Hacienda, apunta a que más allá de los nombres, existe un grave perjuicio para la clase política y que no sólo atañe a Moreira.

«Uno se sorprende de los métodos y la poca transparencia y sobre todo por las dudas de «yo si lo hice legal, no hice nada». No creo que el señor Bravo haya engañado a los tribunales, pero tiene una grabación y se tiene que probar lo dicho (…) Es un golpe a todos nosotros. No quiero hablar del caso particular de Moreira, de Silva o de Longueira, pero se ve feo, mal y hay que terminar rápido con estas circunstancias. No más platas raras para campañas. Si alguien dio plata a alguien, ni con «papelito» ni nada, que se sepa», dijo Lorenzini.

Además, el diputado aclara que la situación no descarta que «ocurra con otras empresas» y que el sistema de aportes reservados significa un peligro para los congresistas. «Te pueden convertir en un funcionario externo de la empresa. Es el riesgo. Además, este sistema de empresas privadas y aportes reservados, y públicos de empresas tampoco debe seguir».

Destitución ¡ya!

Quien es más agresivo al momento de hablar sobre el Pentagate es el senador miembro de la comisión de Economía, Alejandro Navarro (MAS), quien alerta que «Penta es un faro que alumbra la nueva ley de financiamiento a la política, porque arroja en su desarrollo todas las falencias y omisiones que pueden ser cometidos en la institucionalidad que hoy no se resguarda, a pesar de que hay regulaciones, son burladas».

Sobre el caso de Moreira «el cúmulo de pruebas es decidor a la hora de determinar el financiamiento de su campaña. Si hubo delito tendrá que determinarlo el fiscal, pero está claro que la legislación es vulnerable».

El senador recordó que en 2011 presentó un proyecto junto al entonces también senador José Antonio Gómez  en que se establecía «la figura de pérdida del cargo» y de  «inhabilidad inmediata» a cualquier parlamentario que violara la ley de financiamiento. Precisamente lo que para Navarro debiera ocurrir en este caso. «Moreira o cualquier parlamentario ha violado la ley de financiamiento, quiero que haya pérdida inmediata del cargo o no puede asumirlo, dependiendo del momento que se determine el ilícito».

Sobre las conocidas ambiciones presidenciales de Moreira, Navarro cree que «si resulta responsable tiene que asumir las consecuencias y no hay candidato presidencial que pueda sobrevivir un proceso tributario o judicial en su contra. Eso va a ser castigado duramente por la ciudadanía.

Fuente: Cambio 21

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