Reforma al Binominal y Ley de Cuotas: Las Definiciones de Claudia Pascual, Ministra del SERNAM

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Llamados telefónicos y reuniones han marcado la agenda de la ministra del Sernam Claudia Pascual. Junto con el próximo anuncio del proyecto sobre despenalización de aborto -que sería dado a conocer de aquí al 31 de enero- y la tramitación del Ministerio de la Mujer, otra de las prioridades de la cartera es la reforma al sistema electoral binominal. Secretaria de Estado espera que la Cámara apruebe hoy los cambios introducidos por el Senado y enfatiza que la ley de cuotas no busca asegurar escaños en el parlamento, sino que más mujeres postulen como candidatas.

 

El proyecto que crea un sistema electoral proporcional moderado se votará hoy desde las 11.00 en la Sala de la Cámara de Diputados, que deberá pronunciarse sobre los cambios introducidos al proyecto en el Senado.

Junto con un nuevo método para elegir parlamentarios, más cupos en el parlamento y redistribución del mapa electoral, el texto del ejecutivo incorpora un punto que para Pascual es clave: La ley de cuotas, que implica que del total de postulantes de un partido en una zona electoral determinada, debe haber una relación 60/40. O sea, el número de postulantes hombres no puede ser superior al 60% del total de candidatos, ni viceversa.

“Lo que se está haciendo es una acción afirmativa que promueva una mayor participación de las mujeres en las candidaturas. No es lo que en algún momento se dijo como critica que se estaba asegurando los escaños para las mujeres. Aquí sólo se está promoviendo la participación de las mujeres en las elecciones, y por lo tanto que vayan a competir”, dice la ministra del Sernam.

La secretaria de Estado detalla los énfasis de la ley de cuotas y dice que si bien este mecanismo se extenderá hasta la elección de 2029, eso no obsta que más adelante pueda evaluarse si se hace necesario extender este criterio a futuras elecciones.

-Hoy se vota en la Cámara los cambios introducidos por el Senado. ¿Cuál es la expectativa que tiene el gobierno frente a esta votación en particular y en general frente al  compromiso de terminar la tramitación legislativa de aquí al 31 de enero?

Nosotros indudablemente nos parece que debiera seguir el camino de la tramitación en el Senado en la Cámara de Diputados. Este es un compromiso no solo del gobierno, sino que yo quisiera destacar que son 25 años de trabajo para cambiar un sistema electoral. Son muchas las colectividades,  son muchas las organizaciones que han establecido distintas críticas a este sistema y por lo tanto hoy día estando con dos tramites ya hechos, donde ha sido aprobada la reforma al binominal, tenemos posibilidades ciertas y reales para albergar un sistema que sea más proporcional, que albergue criterios de paridad y que permita perfeccionar una mayor proporcionalidad y que permita también restablecer ciertas confianzas de la ciudadanía en sus elegidos y elegidas. Estamos en ese momento, y por lo tanto nuestra expectativa es que esto sea aprobado indudablemente en la Cámara.

-¿Hay riesgo de que el proyecto pase a comisión mixta?

No le puedo garantizar aquello, pero esperamos que no.

-Si bien en Chile más de la mitad de la población pertenece al sexo femenino, apenas un 15% de las mujeres está representada en el parlamento. ¿Cuán relevante es para ustedes como ministerio revertir esta situación a través de la ley de cuotas?

Lo primero es que efectivamente lo que ha comprometido la Presidenta y que ha sido una preocupación desde el primer día es poder dar cuenta de una realidad que no solo ha diagnosticada por este programa de gobierno sino que ha sido diagnosticada por distintas organizaciones, y es que existe una sub representación de las mujeres en el espacio de toma de decisiones políticas, como es en este caso la Cámara de diputados y el Senado. De 120 diputados y diputadas sólo 19 son mujeres, y de 38 senadores sólo 6 son mujeres, y cuando en Chile las mujeres representamos un 52% de la población, no es una representación muy equilibrada ni proporcional.

Esta sub representación que existe -es decir que haya mucho menos mujeres en proporción a estos espacios, en el parlamento en particular, como también en alcaldesas, concejales, Cores y en directorios de empresas- no se debe a que haya una prohibición legal a que las mujeres representen públicamente, sino que se debe más bien a una forma, a una cultura, a un espacio de organización de la representación pública en la política que finalmente hace que los horarios de reuniones, las formas en las cuales se hacen las complicidades para la toma de decisiones, son más bien un espacio cultural que no han tenido del todo representado a las mujeres y por lo tanto a la mujeres se les dificulta mucho mas estar ahí. A la hora de poder apostar por candidaturas nuevas es más fácil apostar por candidaturas culturalmente nuevas de nombres que de mujeres. Las mujeres tienen menos redes económicas para poder solventar candidaturas, no solo para los tiempos del ejercicio de la representación pública o de la política.

Cuando nosotros fuimos al parlamento a mostrar este diagnóstico dimos cuenta de un estudio del año 2012 de la propia Cepal que decía que según nuestras propias tendencias solitas de generar mayores dirigencias de mujeres en el parlamento podíamos esperar tranquilamente 40 años más para llegar a una situación más equilibrada. Como no queremos seguir esperando 40 años más, quisimos hacer un impulso, y ese impulso es a partir de que la reforma al sistema electoral binominal incluyera un criterio de paridad de género.

No es una ley de cuotas, es un criterio de paridad de género. Vale decir que dentro de las listas de candidaturas que van a presentar las colectividades políticas ni los hombres ni las mujeres pueden tener más del 60% de las candidaturas pero tampoco menos del 40%. Por lo tanto lo que se está haciendo es una acción afirmativa que promueva una mayor participación de las mujeres en las candidaturas. No es lo que en algún momento se dijo como critica inclusive que se estaba asegurando los escaños para las mujeres. Aquí solo se está promoviendo la participación de las mujeres en las elecciones, y por lo tanto que vayan a competir también con los candidatos varones.

-¿Por qué hacer este criterio de paridad de género?

Primero porque efectivamente si seguimos esperando las tendencias naturales de ir de a poquito según cómo van abriendo caminos las culturas podemos esperar mucho tiempo. Segundo, porque necesitamos desde ya incorporar las visiones de las mujeres y la transversalidad de pensamientos políticos, sociales y culturales que existen. Hoy día por ejemplo haber tramitado la ley 20.066, que es la ley de violencia intrafamiliar,  se demoró muchísimo en el parlamento porque costó que también se asumiera lo que implica para las mujeres la vivencia de la violencia contra las mujeres. Por lo tanto ir incorporando las visiones de las mujeres en las distintas leyes es fundamental.

-Otro de los puntos del proyecto es el incentivo económico a las candidatas mujeres…

Queremos hace un incentivo a que las colectividades acompañen a las candidaturas de sus mujeres, y por lo tanto que las puedan colocar en lugares que tienen posibilidades reales de ser electas, y que también puedan acompañarlas en el sentido del trabajo colectivo que implica sacar adelante una campaña. Todas las candidatas, sea cual sea el partido han estado, saben lo difícil que es llevar adelante una campaña y que no se debe al trabajo sólo del candidato o candidata sino que se debe a un respaldo colectivo importante. Y es por eso que se ha incorporado un incentivo económico para los partidos políticos por cada una de las mujeres electas que logren en las próximas elecciones parlamentarias y a su vez, reconociendo que las mujeres tienen menos recursos, que tienen menos redes políticas, sociales y económicas para poder solventar y tener más financiamiento, se ha hecho también un incentivo que implique para todas las candidatas, sean electas o no sean electas, un reembolso mayor por voto obtenido, que es apenas un 0,01 UF ($245,28) por cada voto. Hoy día el voto se paga 0,03 UF ($735,87), en el caso de una candidatura mujer se va a devolver un 0,04 ($981,14).

– Eso durante un periodo acotado, hasta el 2029

Lo que pasa es que el criterio de paridad de género que incluye la reforma al sistema electoral binominal es un criterio que no es ad eternum, sino que es por cuatro elecciones seguidas, que es la de 2017, la de 2021, la de 2025 y la de 2029.

-Luego de eso se vuelve a un criterio que cada colectividad define libremente

Esperamos que después de 4 elecciones parlamentarias en primer lugar se haya logrado introducir cambios en las formas y en las lógicas de selección de las candidaturas, y por lo tanto que haya más espacios para las mujeres. Pero también al cabo de cuatro elecciones puede haber un momento de evaluación que implique efectivamente decir ‘hasta aquí no más llegamos’ o bien ‘sabes que, no hemos logrado todo lo esperamos y podemos…'”

-Eso usted no lo descarta

Eso es algo abierto, no está puesto en la ley, por lo tanto no te obliga. O sea, lo que dice es que dura por cuatro periodos.

-Pero eso no obsta que después se decida volver a instalar una ley de cuotas

Eso no te lo puedo asegurar desde ya. Lo que digo es que al cabo de 4 elecciones indudablemente tendrá que venir un proceso de evaluación de lo que fueron esas cuatro elecciones y cuanto es lo que pudimos avanzar en relación con este criterio de paridad, que es una acción afirmativa, un empujón a poder fortalecer la participación de las mujeres en los espacios de decisión política, y por sobre todo es un empujón a poder tener mayores liderazgos de las mujeres, independientemente de sus pensamientos políticos y sociales.

-¿Cuál es la expectativa que usted tiene frente a esa ley de cuotas?. Por ejemplo Ecuador y Argentina tienen un 36 y un 38% de mujeres en el parlamento. Va por ahí una cifra que le gustaría alcanzar de aquí a 2019? ¿A cuánto les gustaría llegar?

Difícil pregunta, porque a cuánto nos gustaría llegar pudiera yo decirte altiro el 40%, pero resulta que nuestro criterio de paridad de género tiene que ver con las candidaturas y no por lo tanto con los escaños.

Lo que indudablemente sí podemos responder con toda certeza es que nos parece absolutamente pertinente que tiene que aumentar la cantidad de mujeres representadas hoy día en el parlamento, y en ese sentido de los ejemplos que tu nombras a lo largo de América Latina lo que es indudable es que antes de que por ejemplo hubiera criterios de paridad de género o de cuotas de género en los sistemas electorales de Ecuador, Argentina, México, por nombrar algunos, la representación de las mujeres era menor al 15%, y sin  embargo hoy día después de varias elecciones con este criterio esa representación ha aumentado ostensiblemente y hoy día tienes a esos países en general bordeando el 30, 35, 38%, lo cual es relevante. No creo que necesariamente ese salto ostensible se da al cabo de la primera elección y por eso hemos puesto que esta reforma no podía tener un criterio de paridad de género que se diera en la primera elección, tenía que al menos permitir un trabajo sostenido en estas cuatro elecciones venideras.

– Desde la Alianza han dicho que este proyecto va a convertir la ley de primarias en letra muerta, que los partidos no la van a poder a hacer para asegurar esta paridad.

En el caso de la última elección de 2013 hubo sólo uno o dos partidos que asumieron  la política de generar las primarias voluntarias, y sin embargo en ninguno de estos casos superaron el 15% de sus candidaturas resueltas por esas vías. Ahora, el que no se haya hecho más no significa que no se pueda hacer; estoy colocando solo el marco del contexto. Y lo segundo que quisiera señalar es que con la propia reforma al sistema electoral ya no se eligen dos diputados o diputadas, senadores y senadoras, sino que lo que genera precisamente esta reforma es poder ampliar la cantidad de escaños que se eligen por cada uno de los distritos y circunscripciones, por lo tanto aumenta también la competitividad en cada uno de los distritos y circunscripciones.

Lo que se ha buscado es permitir que se pueda congeniar en el marco de sólo estas cuatro elecciones que vienen, tampoco para siempre, pueda convivir de mejor manera la ley de primarias que tenemos con el criterio de paridad de género y es por eso que se ha resuelto en el Senado permitir que en el caso de que los partidos políticos -cualquiera sea- decidiera generar primarias voluntarias, tenga como máximo que las pueda generar en el 40% de sus candidaturas, no de los territorios, cosa que le quede el otro 60% para poder compensar si es que por A,B,C ganaran sólo hombres o mujeres las primarias.

-Otra de las críticas que hacen desde la Alianza es que esta ley supondría que las mujeres no contarían con capacidades para salir electas por sí solas, que es algo que han dicho sobre todo parlamentarias de la UDI

Lo primero yo quisiera decir que cada vez que se plantean mayores espacios para que las mujeres puedan competir se aduce rápidamente a problemas y a faltas de capacidades, mientras que cuando hay liderazgos y candidaturas de hombres nadie cuestiona las capacidades. Por lo tanto me parece que es parte de los juicios y los prejuicios que existen en contra de mayor participación de las mujeres. Como verás no hay ninguna legislación que lo prohíbe y sin embargo cuando se promueve una participación mayor inmediatamente se aduce ‘oye, pero entonces no hay capacidad, o entonces se cree que no se puede competir por sí mismas’.

Me parece tremendamente injusto porque lo que se ha buscado con este criterio de paridad de género es buscar la posibilidad de que más mujeres sean candidatas, no que más mujeres tengan asegurado el escaño y el puesto en el parlamento. Por lo tanto la crítica queda sin piso en tanto no se está asegurando el cupo de una mujer, lo que se está permitiendo es que cada colectividad política genere mayores posibilidades para que las mujeres y los hombres se representen más equilibradamente en las listas.

-Sobre eso hay una cifra de la UDP, que señala que pese a que los partidos llevan menos mujeres que hombres la elegibilidad es más o menos parecida: Un 30,2% en los hombres y un 22,2% en las mujeres.

Es mayor en las mujeres inclusive. O sea, por así decirlo es más eficaz. O sea, las mujeres van menos candidatas pero en proporción salen electas más.

-Eso, a juicio de usted, cómo se explica.

Tiene que ver con que las mujeres somos buenas candidatas también y ese es el ámbito que rebate esta idea de que las mujeres no tendrían capacidades y rebate el argumento de que las mujeres no serían buenas candidatas, que rebate el argumento de que no se vota por mujeres. Con ese estudio yo me atrevo a decir que claramente podemos tener más mujeres electas en la medida que tenemos más candidatas.

-¿Usted sería partidaria sobre un mecanismo similar en alcaldes o concejales?

Sí. Me parece importante lograr esta acción afirmativa no sólo en la elección parlamentaria, sino también poder revisar lo que tiene que ver con las elecciones de concejales, con las elecciones de alcaldía, con las elecciones de Core, poder permitir también ojalá una promoción y una acción afirmativa que nos permitiera tener más mujeres en los directorios de empresas, por lo menos de las públicas. Esto es un tema que debiera generar no sólo una iniciativa en un marco acotado, sino que debiera ponernos también en un debate mucho más integral y en decir bueno, por qué no es posible pensar que tenemos la posibilidad de tener más mujeres en todos los espacios de toma de decisiones.

Fuente: La Tercera

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