Para Mentir y Comer Pescado…: Exigen a Piñera Identificar a la Prensa Cómplice de la Dictadura

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En el curso de un encuentro con los corresponsales de la prensa extranjera, el Presidente Sebastián Piñera criticó el comportamiento de la prensa durante la dictadura. Afirmó que “los medios de comunicación pudieron haber hecho mucho más en haber investigado la realidad de las violaciones a los derechos humanos, con mucho más rigor y profundidad, y no quedarse con la versión oficial del gobierno militar”. En rigor, dice parte de la verdad. Pero al lanzar la acusación al bulto siembra la confusión entre justos y pecadores. Es cierto que hubo medios emblemáticos en la complicidad con la dictadura, entre ellos El Mercurio como tambor mayor. Pero también lo es que apenas lo permitieron las condiciones, surgieron medios, pequeños, eso sí, que le dieron épica batalla a la dictadura. Ah, y por si alguién no lo advierte, el “moribundo jerarca que juega baby fútbol”, en el titular secundario del clásico del periodismo canalla perpetrado por el vespertino mercurial La Segunda, era el general Alberto Bachelet.

El presidente del Colegio de Periodistas, Marcelo Castillo, se mostró crítico frente a las palabras de Mandatario: dijo que sería mejor decir directamente que medios como El Mercurio titularon con noticias falsas y fueron parte de la desinformación que la dictadura entregó a la ciudadanía.

Además, recordó el mea culpa que ha hecho el propio gremio frente a ese periodo: “El Colegio de Periodistas ha llevado a tribunales de ética a colegas que se vieron involucrados en estos montajes mediáticos para justificar las violaciones a los derechos humanos, los ha sancionado”.

“Más aun, nosotros institucionalmente el año 2008 pedimos perdón, porque no hicimos todo lo que nos correspondía hacer como periodistas bajo esas circunstancias”, dijo Castillo.

A esta reflexión se sumó Iván Carrasco, que mañana sábado conmemorará los 17 años del crimen de su padre, el periodista José “Pepe” Carrasco:

“El Presidente tendría que haber hecho la diferencia, porque medios como El Mercurio, La Segunda, Televisión Nacional; todos los chilenos nos dimos cuenta de cómo mentían, tapaban los asesinatos. Ésos son los medios que hoy día tienen que pedir disculpa. Es importante, también, a mi juicio, relevar el papel de muchos medios de comunicación que lograron romper el cerco, que lucharon por contar con la verdad, como Cooperativa, como la Radio Chilena, como la revista Análisis –en la que mi padre trabajaba-, la Apsi, Cauce, Fortín Mapocho”.

El periodista Fernando Paulsen, colega de “Pepe” Carrasco en Análisis, fue el encargado de informar a su esposa, Silvia, sobre el crimen del profesional. Éste es su análisis del comportamento de la prensa en dictadura:

“Yo distingo entre periodistas que estaban alineados con los criterios editoriales de los dueños de otros que tenían que comer, que tenían que generar un salario… distingo entre esas personas y no los juzgo, no los apunto con el dedo, de otros que con su firma mintieron sistemáticamente. Nosotros les dijimos en su cara, cuando nos encontramos, que estaban mintiendo. Esas personas nunca jamás en su vida han hecho el menor reconocimiento”.

La periodista Manola Robles, en tanto, cree que los medios que fueron serviles a la dictadura u optaron abiertamente por mentir tienen la posibilidad ahora de publicar ahora la verdad, tras 40 años. Robles recuerda que la propia Radio Cooperativa sufrió una clausura de 40 días:

“Presidente: le digo que no lo puede haber olvidado, porque hubo 40 días en que estuvimos clausurados, con todo lo que eso significa en términos de desinformación para la opinión pública, en términos económicos para los trabajadores de la emisora, en términos anímicos, morales y éticos. En paralelo, el complejo El Mercurio fue uno de los que agitó la bandera de la desinformación, por ejemplo, y otros medios escritos también, así que ellos saben lo que tienen que hacer: decir la verdad. Por último, saquen especiales con todas las mentiras que publicaron o con todas las informaciones que no publicaron”.

Mónica González, quien trabajaba en la revista Cauce, pone énfasis, en tanto, en la colaboración mutua de medios de prensa con la CIA, como el propio caso de El Mercurio:

“Están los documentos desclasificados de Estados Unidos donde está claro que Agustín Edwards se reune con gente del Departamento de Estado y convence a Henry Kissinger de lo grave de la situación, aunque ya estaban convencidos. Por lo tanto, participa en el complot. Hay también otros documentos que hablan de la cantidad de dólares que se le inyectan desde la CIA y el Departamento de Estado a El Mercurio.  Sin embargo, están también los titulares por la Operación Colombo –’se matan como ratas’… no lo vamos a olvidar jamás, pero ése ‘se matan como ratas’ es preparar la supuesta ejecución de 119 chilenos por sus propios compañeros chilenos, que en el fondo era una masacre hecha por la DINA”.

Para octubre se espera una publicación del Colegio de Periodistas que recoge testimonios de distintos profesionales sobre lo ocurrido en dictadura..

Allí se revisarán también los casos de personas que fueron acusadas ante la entidad gremial por faltas a la ética durante dicho período.

El Día en que el Colegio de Periodistas Pidió Perdón

Fue difícil, hubo trabas, algunos optaron por mantener la defensa corporativa a pesar de que sabían que con ello se callaban crímenes de lesa humanidad, pero al final se hizo. Por primera vez, el Colegio de Periodistas pidió perdón a familiares de las víctimas de la dictadura por aquellos medios y colegiados que mintieron para servir al régimen opresor, disfrazando asesinatos con falsos enfrentamientos con fuerzas de seguridad.

Su presidente nacional Luis Conejeros, lo hizo en la persona de Roberto D’orival e Isabel Gallardo, el primero representando a los familiares de los 119 desaparecidos en la Operación Colombo, y la segunda a nombre de las familias de seis asesinados por la DINA, ambos sucesos ocurridos en 1975 y disfrazados como falsos enfrentamientos en Argentina y Chile.

El Tribunal de Etica Metropolitano del Colegio inició hace unos años sendas investigaciones, y emitió sus fallos en 2006 y 2007 sancionando a ocho periodistas y exculpando a tres, aunque dos de ellos por fallecimiento.

Sin embargo, al interior del propio Colegio hubo quienes en su momento se opusieron a que estos fallos se publicaran por la prensa, como en los mejores tiempos del dictador Augusto Pinochet cuando se manipulaba la información y se intervenía directamente en las redacciones. O se asesinaba periodistas como José Carrasco.

La presidenta del Tribunal de Etica Nacional, Juanita Rojas, y el presidente de esta instancia a nivel metropolitano, Alfredo Taborga, también se sumaron a las excusas públicas y reconocieron el trabajo incansable de los familiares de las víctimas para buscar no sólo justicia y sanción en los tribunales ordinarios, sino también en la instancia que rige a los periodistas. Porque las investigaciones sumarias se iniciaron por petición de las familias.

El vocero de gobierno, Francisco Vidal, saludó la actitud del Colegio, aunque destacó que se hizo treinta y tres años después de ocurridos los crímenes en cuestión.

El caso de Rinconada de Maipú fue revelado públicamente por La Nación Domingo el 15 de junio de 2003, cuando el proceso judicial ya se encontraba en curso.

Los sancionados

Los sancionados con suspensión temporal de la colegiatura y censura pública por el Tribunal de Etica metropolitano (ratificado por la instancia nacional) en el caso Rinconada de Maipú fueron: Claudio Sánchez (entonces en canal 13), Julio López Blanco, Roberto Araya (único expulsado del Colegio), Vicente Pérez Zurita y Manfredo Mayol, todos de canal 7 en 1975.

Por su culpabilidad en la difusión de falsas informaciones en la Operación Colombo fueron sentenciados con suspensión de colegiatura y censura pública a los ex directores de medios Fernando Díaz Palma (Las Últimas Noticias) y Alberto Guerrero Espinoza (La Tercera), y a la periodista de El Mercurio Beatriz Undurraga Gómez.

Fueron declarados inimputables por fallecimiento en este último caso los directores de El Mercurio, René Silva Espejo, y del vespertino La Segunda, Mario Carneyro. La solicitud de sanción de los familiares también se formuló en contra de la periodista de El Mercurio Mercedes Garrido Garrido, pero el tribunal no pudo probar su culpabilidad y la absolvió.

En la investigación Julio López admitió que al canal 7 llegaban agentes de la DINA a pautear a los editores y periodistas, y que estos entregaban incluso los libretos listos de las mentiras que había que difundir. Además, conducían a los reporteros y camarógrafos a los lugares donde había que filmar supuestos enfrentamientos para ocultar crímenes, como lo sucedido en Rinconada de Maipú.

Después, en 1987 Julio López fue contratado por el jefe del cuartel Borgoña de la CNI, Alvaro Corbalán, como “subdirector” de la revista A Fondo, publicación creada para la difusión del movimiento Avanzada Nacional, frustrado intento de Corbalán para convertirse en líder político.

La última cena

Pero el ex director de La Tercera, Alberto Guerrero, andaba también en otros pasos doce años después de Colombo y Rinconada. Horas antes de que la dictadura asesinara a doce militantes del FPMR entre los días 15 y 16 de junio de 1987 en la llamada Operación Albania, Guerrero asistía como uno de los 22 invitados a una cena de gala ofrecida el sábado 13 en su casa por el mayor Alvaro Corbalán.

“Alvarito” velaba sus armas junto a sus más amigos.

La asistencia de Guerrero quedó registrada en la hoja de la guardia de la CNI que Corbalán mantenía al ingreso, documento adjuntado al expediente (a fojas 5163) del proceso abierto por esta masacre.

El ingreso de los comensales quedó registrado de la siguiente manera:

“A esta hora (la hora aparece borrada) ingresan los siguientes invitados: Patricio Vildósola y señora, Carlos Portales y señora, Sergio Miranda y señora, Carlos Cruz Coke y señora, señorita Dennis, Benjamín Matte y señora, Miguel Ananías y señora, Guido Poli y señora, Alberto Guerrero y señora, René Sotomayor y señora, Juan Carlos R. y señora, Manfredo Mayol y Willy Bascuñán”.

Fuente: La Nación
Sábado 21 de junio de 2008

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