Otra Trapacería de Sabat: Lápida Final al Ansiado Hospital de Ñuñoa

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Tras una acalorada sesión de Concejo Municipal, los concejales de derecha más el radical Eduardo Topelberg, aprobaron el proyecto alternativo que terminó por desechar la existencia de un hospital para Ñuñoa. Esto, luego de que el alcalde Pedro Sabat decidiera destinar el edificio donde estaría el centro asistencial, al traslado del Centro de Salud Familiar, CESFAM, Salvador Bustos, más la posta de dicha comuna.

Hasta el momento, es una modernización en infraestructura, más la incorporación de otras atenciones, por ejemplo, traumatológica. Sin embargo, el proyecto no contempla claramente atención de mediana ni alta complejidad, por lo que los pacientes derivados de los consultorios de Ñuñoa seguirán atendiéndose en el Hospital del Salvador.

Se ocupan sólo dos de los cinco pisos que contempla el llamado “elefante blanco”: un subsuelo con estacionamientos y el primero para atención de salud. Los tres pisos restantes  o parte de ellos, serían ocupados por universidades que, a su vez, podrían prestar también servicios clínicos. Habría un banco, y otras dependencias como casinos, cafeterías, óptica  e incluso la farmacia serían concesionadas.

La concejala Alejandra Placencia (PC), señala que “rechazamos este proyecto porque lo que se prometió a los vecinos es un centro de mediana complejidad que resuelva el drama de las listas de espera que ocasionan las interconsultas que emanan de la atención primaria en nuestra comuna, y no existen garantía de eso, por lo tanto esto no resuelve la necesidad de salud de Ñuñoa”.

El tema de las universidades también preocupa a Placencia, ya que no se especifica la figura en que estarían presentes estas instituciones, ni los oferentes si es que los hay, ni cuantos pisos ocuparían. “Aquí no hay un estudio de factibilidad que diga con claridad cuál es la forma en que se administrará este recinto ni cómo se financiará”.

En la eventualidad de que puedan incorporarse en el tiempo otras prestaciones, más allá de la atención primaria –algo no descartado por el alcalde Sabat- la concejala señala que “tampoco se garantizan aspectos centrales como la gratuidad, acceso igualitario, calidad en la atención, que ésta sea oportuna, vale decir que no se exijan garantías a los pacientes”.  La dotación de personal es otro tema, pues inicialmente el municipio plantea seguir con la misma cantidad de funcionarios, pero ampliando su capacidad de atención.

“Ese edificio costó 5 mil millones de pesos a la comuna, ahora se invertirán otros 4.500 millones en trasladar el servicio de urgencia y uno de los CESFAM, y no queremos que esto camine hacia la instalación de una clínica privada o semiprivada adosada a salud municipal, y este proyecto no da ninguna garantía de ello”, puntualizó Placencia.

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