El Silencio Mundial ante la Explotación Infantil Fue Denunciado en Entrega del Nobel de la Paz

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Dos líderes asiáticos recibieron hoy, en Oslo, Noruega, el Premio Nobel de la Paz. Adolescente una y un hombre maduro, el otro, ambos abogaron por el acceso de todos los niños a la educación.La primera galardonada, la niña paquistaní Malala Yousafzai  preguntó en su discurso “¿Por qué los países que llamamos fuertes son tan poderosos creando guerras pero tan débiles para traer la paz? ¿Por qué dar armas es tan sencillo, pero dar libros tan duro? ¿Por qué construir tanques es tan fácil, pero construir edificios tan difícil?”
Por su parte el indio Kailash Satyarthi,  presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, criticó en su discurso el “silencio” y la “pasividad” del mundo frente a la explotación infantil.

 

“Rechazo aceptar que el mundo sea tan pobre cuando sólo una semana del gasto global en armas es suficiente para llevar a todos los niños a las aulas”, afirmó Satyarthi, quien además llamó a  globalizar la “compasión transformadora” para impulsar otra marcha mundial contra la explotación, la pobreza y la esclavitud infantil.

Aunque reconoció que en las últimas décadas se redujo  en un tercio la mano de obra infantil y a la mitad la cifra de niños no escolarizados, el líder indió llamó a realizar acciones colectivas urgentes  para que gobiernos y empresas adopten una actitud mas comprometida  con la defensa de los derechos básicos de la infancia.
La situación, que es particularmente cruda en Asia, generó una reflexión lacerante de Satyarthi “¿De quién son los niños que cosen pelotas sin haber jugado con ninguna? Son nuestros niños. ¿De quién son los niños que extraen piedras y minerales? Son nuestros niños. ¿De quién son los niños que cosechan cacao sin haber probado el sabor del chocolate? Todos son nuestros niños”, afirmó en su discurso.

Malala a su vez,  tuvo muy presente la educación, “una de las bendiciones de la vida” pero también “una de sus necesidades”, y dedicó buena parte de sus palabras al tiroteo que sufrió hace dos años por los talibanes en Pakistán por defender la educación femenina. “Tenía dos opciones, una era quedarme en silencio y esperar a que me mataran. La otra era hablar y luego que me mataran. Elegí la segunda”, dijo la joven, que a sus 17 años es la ganadora más joven en la historia del Nobel de la Paz.

Malala dijo que dedicará su premio – 8 millones de coronas suecas, poco mas de un millón de dólare –  a construir escuelas, especialmente en el valle del Swat, de donde es oriunda.

Al entregar el premio el líder del Comité Nobel noruego, Thorbjørn Jagland  señaló que la unidad de propósitos entre dos seres de países que han vivido en conflicto revela que un indio y un pakistaní “pueden estar unidos en paz y trabajar juntos por los derechos de los niños”.

Fuera de protocolo, pero no por eso menos emotivo y significativo, fue la irrupción de un joven que,con una bandera mexicana, llamó la atención sobre las terribles violaciones a los derechos humanos que están ocurriendo en su país.

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