La Frustrada Experiencia Guerrillera en los 80: El Documento Secreto del MIR Sobre Neltume

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Militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que participaron directamente en la experiencia guerrillera de Neltume, elaboraron un documento de 55 páginas dando cuenta de lo que allí ocurrió. El texto se titula “Síntesis y evaluación de la experiencia guerrillera de Neltume y Nahuelbuta. 1980-1981” y aparece dirigido a quienes participaron en el IV Congreso Nacional del MIR, en el año 1986, aunque el material aparece terminado entre septiembre y noviembre de 1985. En el documento se alude, por ejemplo, al episodio por el cual hoy está procesado el ex Mayor del Ejército, ex oficial de Fuerzas Especiales –“Boinas Negras”- y diputado de Renovación Nacional, Rosauro Martínez Labbé, por el asesinato de tres miristas detectados en Neltume.

 

“Pedro, Camilo y Víctor sostuvieron decisivos encuentros y combates con el enemigo, por ejemplo en la Vuelta de la Pera, en PASA. Continuaron su repliegue en profundidad hacia los altos del Pto. Fuy. Pero tenían que abastecerse, no tenían alimento, ni ningún contacto con el resto del grupo. Se tomaron una casa de una campesina, Flora Jaramillo, pero según versiones recogidas en Neltume, se escapó un niño y avisó en las cercanías a los puestos del ejército. Se produjo un combate en esa casa que duró 2 horas según versiones de los lugareños. Fueron atacados con bazucas y granadas. Caen Pedro y Víctor. Camilo al parecer es hecho prisionero y después aparece muerto en un enfrentamiento en Puente Cortado en Remeco”.

Se trataría de los insurgentes Patricio Alejandro Calfuquir Henríquez, José Eugenio Monsalve Sandoval y Próspero del Carmen Guzmán Torres, ejecutados por presumible orden del diputado Martínez Labbé (quien no tendría parentesco con Cristian Labbé, ex Capitán y ex jefe de escolta de Augusto Pinochet, arrestado por asociación ilícita en torno de casos de torturados y ejecutados en el Regimiento Tejas Verdes).

El documento secreto del MIR, que por primera vez se da a conocer públicamente, está escrito a máquina, en un formato de cartilla y organizado en cuatro apéndices:

1.-Introducción; contexto político del Plan 78 y proyecto estratégico, objetivos y propósitos de los proyectos guerrilleros de Neltume y Nahuelbuta.

2.-Etapa preparatoria; la formación del contingente y las tareas previas.

3.-Etapa de implementación; constitución y desarrollo del trabajo en el Frente Uno, el trabajo de redes, el esfuerzo inicial, la constitución y actividad del destacamento en el terreno, la detección, el golpe represivo y los combates finales.

4.-Evaluación y conclusiones.

Anexo: Síntesis de experiencia guerrillera práctica.

De acuerdo a ese texto, se puede saber que en realidad a inicios de los ochenta, el MIR desarrolló dos contingentes guerrilleros rurales: uno en Neltume, Frente Uno (Destacamento Guerrillero “Toqui Lautaro”), que fue detectado y reprimido, y el otro en Nahuelbuta, denominado Frente Dos, que pasó desapercibido para las fuerzas militares y represivas, pese a que ocurrió un suceso trágico.

En el informe se señala que después de contactar a “Ciro, Jefe del TOS, son detenidos y desaparecidos los cros. Tucapel, jefe de la fuerza; el cro. Diego, subjefe; y el cro. Milo, combatiente. Aparecen los dos últimos asesinados frente a la casa de Rojas Galdames el 10 de noviembre del 81 en un show montado por la dictadura. El cro. Tucapel continúa desaparecido. Esta situación aún no ha sido evaluada ni aclarada”.

Rojas Galdames era Canciller de la dictadura, y en una simulación de atentado hecha por la Central Nacional de Informaciones (CNI), se produjo el incendio de un vehículo frente a la residencia del alto funcionario, donde murieron calcinados, entre otros, Luis Pincheira y Jaime Cuevas, los que habían sido detenidos en el sur.

Dos Frentes Guerrilleros.

De acuerdo al análisis realizado por los integrantes del MIR (partido fundado en 1965), “el Proyecto Estratégico consistía en la apertura de dos frente guerrilleros rurales en la zona sur del país, asentados en los espacios favorables de la Cordillera de Los Andes y de la Costa, respectivamente”.

La idea era “en la primera fase…realizar tareas de reconocimiento, exploración y acondicionamiento de una zona base y preparar las condiciones operativas para irrumpir en combate”. Se habría logrado lo primero, pero no lo segundo.

En Neltume participaron alrededor de 15 guerrilleros en la zona montañosa, y en Nahuelbuta fueron once los insurgentes que integraron el contingente guerrillero.

A lo anterior hay que agregar las redes y grupos de apoyo que llegaron a tener los miembros de los dos Frentes, que funcionaban principalmente en ciudades del sur del país, y también en la capital. En el documento se precisa que la Dirección Nacional del MIR era la principal responsable del proyecto que se realizaba y que se extendió desde 1980 hasta mediados de 1981.

En el documento se confidencia las razones para haber elegido esas zonas para el desarrollo de la guerrilla.

Neltume tenía “condiciones geográficas de topografía y vegetación que le hacen defendible, presenta condiciones estratégicas que favorecen la lucha irregular y la táctica guerrillera”.

Añade el texto que “en esta zona existían antecedentes de una presencia partidaria sólida (69-73) y de una tradición de lucha del movimiento de masas, a la vez de un elevado prestigio del MIR”. Se enfatiza que “este frente era nuestra dirección de esfuerzo principal, en ella se conformaría una columna guerrillera del orden de una Compañía”.

Sobre el objetivo en Nahuelbuta se indica que ahí “era una fuerza que mediante su accionar debía provocar la desconcentración de la fuerza represiva den enemigo. A la vez, su por su elevada densidad de población, esta zona representa potencialidades para el rápido crecimiento de unidades combativas y el empleo activo del apoyo de la población”.

Se menciona que también habría “unidades tácticas de combate suburbanas”.

Lo cierto es que nada de aquello ocurrió.

En el documento de los miristas se asientan las percepciones políticas que tenían en ese momento, entre 1980 y 1981. “La apertura de los frentes guerrilleros supone elevar a un nivel superior el desarrollo de la lucha militar (urbana y suburbana), lo que a la vez supone también la existencia de una serie de condiciones previas, políticas, sociales y militares a nivel nacional y regional”.

Se añade que “esas condiciones nacionales…apuntan sintéticamente a que: en lo político el frente guerrillero sea parte, continuidad, o esté en correspondencia con el proceso de lucha política y militar que el pueblo está desarrollando en ese momento contra la dictadura”.

Según lo señalado en el texto, esas condiciones eran las que se debían incrementar y afianzar, de acuerdo a la política y planes del MIR, con el Plan 78 que contemplaba, entre otras cosas, el ingreso de dirigentes y militantes desde países europeos y latinoamericanos principalmente, como ocurrió con la gran mayoría de quienes llegaron a Neltume y Nahuelbuta. Además, se concebía en el análisis de esa organización, una “reanimación de las luchas popular y antidictatorial”.

El texto sobre el proyecto guerrillero indica en la Introducción, que el Plan 78 –dentro del cual se inscribe la idea de instalar los contingentes guerrilleros para desarrollar parte de la lucha armada- tenía como “objetivo estratégico, el avanzar hacia una creciente acumulación de fuerza social, política y militar que nos permitiera a largo plazo derrocar a la dictadura desde abajo y establecer un Gobierno Democrático, Popular y Revolucionario”. Y en el marco de esos años se sostuvo “como objetivo político inmediato, el empantanar el proceso de institucionalización del nuevo estado dictatorial”.

El drama.

Cualquier fracaso guerrillero insurgente tiene por sí mismo una carga dramática. Ello aumenta cuando se conoce la suerte corrida por hombres y mujeres que terminaron muertos, la mayoría de las veces en circunstancias terribles.

Neltume no fue la excepción. El día negro de aquella experiencia fue el sábado 27 de junio de 1981 cuando el Ejército, con unidades de “Boinas Negras” y elementos de la CNI, detectaron al grueso del grupo insurgente.

Les cayeron encima con ráfagas y los guerrilleros, de acuerdo al documento, tuvieron que salir en desbandada. “Pero no hubo pánico ni deserciones” se afirma. Y se cuenta que allí comenzarían al menos 42 días de cercos, combates, y ejecuciones por parte de los militares.

En medio de todo, se manifiesta en el texto que el contingente tuvo que pasar por momentos de extrema tensión y congoja. “Jorge tenía gangrena y no había condiciones para atenderlo (por lo menos, cortársela), otros compañeros tenían granos infectados producto del frío y quemaduras  de nieve…Es necesario destacar la valentía y el coraje del compañero Jorge que con los pies con gangrena hizo la marcha al tatú (que eran unos 10 km.). El tomó la vanguardia –por entre los cordones de sus zapatos salía la materia- con entereza y fe inquebrantable de lograr el objetivo de la marcha, que cumplió a cabalidad”.

Se narra que “nos preocupó enormemente que perdíamos la movilidad por los enfermos (a estas alturas Jorge había perdido los dos pies)…” Se sabe que el médico del grupo, en medio de las lágrimas y el estupor de los insurgentes, tuvo que cortar los pies del combatiente.

El relato de los guerrilleros establece que “el saldo frío de los hechos de Neltume es dramático y doloroso para nuestro P. (Partido). Sufrimos en total 9 bajas, perdimos 5 fusiles FAL, 2 pistolas y todas las pérdidas señaladas al producirse la detección del campamento principal. Aunque hubo por lo menos 5 enfrentamientos-combates, no podemos precisar que el enemigo haya sufrido bajas”.

Y viene el trágico recuento.

“Pablo, muerto en combate en la emboscada tendida por el enemigo en el punto de contacto con la patrulla enviada al llano y que había sido hecha prisionera; Jorge, muerto en combate, en su puesto, donde fue dejado porque ya no podía desplazarse por haber perdido los dos pies y no quiso ser llevado (se dice que combatió solo, severamente herido, durante una hora y media); Pedro, muerto en combate en la casa de Remeco, donde había llegado a pedir ayuda y fueron cercados por el enemigo; Víctor, muerto en combate junto con Pedro; Paine (era el jefe del contingente de Neltume y miembro del Comité Central del MIR), muerto en combate en Choshuenco (enfrentándose con una pistola y protegiendo la retirada de dos de sus compañeros que lograron replegarse y llegar después a Santiago); Camilo, asesinado, hecho prisionero luego del combate en la casa de Remeco; Gabriel, asesinado, hecho prisionero en la zona de Quebrada Honda; Rigo, asesinado, hecho prisionero en Huellahue, formaba parte de la patrulla enviada al llano; Oscar, asesinado, hecho prisionero en Huellahue, era el jefe de la patrulla enviada al llano”.

Se agrega que “el compañero José, asesinado el 23 de agosto de 1984 en Concepción, formaba parte de la Dirección Regional Zonal Sur; el compañero Raúl, asesinado el 3 de enero de 1985, en Maipú-Stgo., cumplía tareas en la Zona Centro” Ellos habían logrado salir de Neltume.

Problemas en los preparativos.

El documento de los miembros de la guerrilla del MIR tiene varios contenidos críticos respecto al desarrollo “de la tarea” que incluyen, incluso, duros cuestionamientos al jefe del contingente en Nahuelbuta por su “defensismo” y malas decisiones, pero también hacia la dirección de la organización, el “trabajo de redes”, deficiente información y análisis tanto político como de las condiciones en el sur para ejecutar los objetivos.

De acuerdo al texto, los problemas estuvieron desde el origen. Se dice que desde la conformación del grupo –reclutado principal y mayoritariamente en el exterior del país- se “adoleció de una falta de flexibilidad en su aplicación”. Se señala que “si bien un sector conductor de este reclutamiento priorizó por compañeros de Partido y más especialmente, originarios de la zona sur que se encontraban fuera del país, los métodos de selección en general no fueron los más correctos, por la heterogeneidad de los futuros elementos, vía proceso de instrucción”.

Agrega que “de todos es conocido las falencias y debilidades que puso de manifiesto esa política de traslado (hacia Chile), cuyos errores produjo una marginación y niveles de decantación importante de compañeros”.

Se cuenta que el Comité Central del MIR puso a cargo del proyecto a Paine y Ciro, el primero en Neltume y el segundo en Nahuelbuta. Hubo un “proceso escuela” que abarcó preparación política, teórica, práctica y militar. Quienes participaron de esa instrucción no sabían cuál era el objetivo final.

Se indica que “el Partido desarrolló un plan de formación político-ideológico que acentuaba los aspectos guerrilleros, militares y de estrategia en la formación”, pero que “faltó práctica de monte…El manejo de las técnicas básicas y de uso guerrillero del terreno fueron insuficientes”.

El texto manifiesta a modo de conclusión que “como balance total del conjunto de la escuela, basta señalar que el porcentaje de deserciones en cuanto a asumir siquiera el ingreso a Chile fue superior al 30%, y del total disponible para ingresar no más del 50% llegó a estar ligado a las tareas guerrilleras”.

En una explicación amplia del desarrollo de todo el plan insurgente del MIR en esas zonas rurales y montañosas, se dice que las planificaciones apuntaban a “la construcción y extensión del P. en el sur”, “la construcción de redes clandestinas de apoyo”, “constitución de unidades tácticas que operaran previa o simultáneamente a la apertura de los frentes guerrilleros”, labores de “reconocimiento y exploración de las zonas definidas para los frentes”, entre otras.

La implementación.

En la “Síntesis y evaluación de la experiencia guerrillera de Neltume y Nahuelbuta”, se informa que todo comenzó a montarse en los primeros meses de 1980 en las dos zonas del sur del país.

En el escrito se lee que “estaba claro que había que estar en disposición combativa durante el 80. Con esta orientación y propósito se asume el proceso de inserción y constitución de los destacamentos en el terreno”.

En el caso de Neltume, se anota que a mediados de 1980 ya empieza a tomar forma el contingente y a fines de ese año ya había, por ejemplo, un sistema de redes y condiciones en el lugar de operación. También se cuenta la rudeza de las cosas en cuanto a contar con alimentos, formas de paliar el frío y la nieve, concretar desplazamientos, “adaptación a un estilo de vida guerrillero”, abastecimientos (que provenían de la ciudad).

Se constata que “se inició y desarrolló un mínimo trabajo de base social en el llano”, aunque jugó “un papel muy secundario”. Eso tenía que ver con una mirada que integrantes de la guerrilla tenían, junto a dirigentes del MIR, en el sentido de que el proyecto tuviera apoyo y estuviera ligado a sectores sociales, sobre todo campesinos.

En Neltume el primer grupo sube a la montaña en febrero de 1980 y se concreta “la constitución del destacamento en Octubre de ese año”.

Durante ese periodo, paulatinamente, fueron llegando más integrantes al contingente. Se dice que “el Partido confeccionó un plan de funcionamiento y discusión que en lo fundamental consistió en una línea de formación determinada por la lectura colectiva del libro ‘El paseo del guerrero’ y otros relativos a la vida y lucha de Lautaro” (destacado líder indígena).

Un dato singular es que en los largos meses de instalación e implementación, los insurgentes andaban desarmados, situación que solo cambió cuando fueron detectados y tuvieron que recurrir a depósitos donde estaban las armas.

Sobre eso, hay un párrafo angustioso:

“La decisión de no haber estado armados tuvo consecuencias nefastas para la resolución final de los acontecimientos”. Se agrega que “el verse impedidos en los hechos de aplicar la defensa activa en la ejecución de su tarea, limitó gravemente la conformación de esa unidad combativa en una fuerza guerrillera real, con posibilidad de aniquilar fuerzas y medios del enemigo y librar combates victoriosos como así también con la posibilidad de realizar el repliegue y la retirada mediante el combate y la contención”.

En el caso de Nahuelbuta, la primera instalación de un grupo de miristas se dio en julio de 1980, que generaría condiciones para el desarrollo de la tarea encomendada. Entre agosto y septiembre, dos guerrilleros se meten a la profundidad del monte para instalar el campamento. Un problema es que la información que se les había dado a los combatientes sobre la zona, estaba añeja y no servía.

En el escrito se comenta que “a diferencia del Frente Uno, en el cual la mayoría de los cros. eran originarios de la zona sur, en este grupo prácticamente ninguno conocía previamente la zona de Nahuelbuta”. Luego se incorporaría un insurgente llamado Tucapel, que era de la zona, y asume como Jefe de Destacamento. Él no provenía del exterior.

Hasta 1981, el destacamento en esta área del sur vive generando condiciones para su potenciamiento, hasta que se produce la situación represiva en Neltume y, en definitiva, se terminó con el repliegue, pese a que, según el documento, los insurgentes del MIR querían asumir una decisión ofensiva y activa.

Una carta del Secretario General.

Un dato no menor desde el punto de vista político, es la referencia en el texto secreto, a una carta que le llegó al grupo guerrillero de parte del secretario general del MIR, que en esos años era el sociólogo Andrés Pascal Allende.

“En esta carta se planteaba –dice el escrito-, en esencia que no estaban las condiciones que servían de marco y, en algunos casos, de premisa para la irrupción de nuestra fuerza, pero que la tarea debía seguirse desarrollando, que el Partido en el sur no estaba en capacidad de ayudar suficientemente, por lo mismo no estaba la base social de apoyo necesaria constituida, pero que el Partido debía asumir esa responsabilidad, entendiendo por ello al Partido del sur y no al Partido de la fuerza. Se daba cuenta que no había redes y que la logística era insuficiente”.

Quienes elaboraron el documento sobre la experiencia guerrillera, indican que “a pesar de la importancia de los planteamientos que en la carta se hacían y de su directa consecuencia para nuestro trabajo, el Partido del destacamento no asumió una discusión organizada y profunda sobre el particular. Más bien se mantuvo expectante a las orientaciones que se derivarían”.

Ya a esa altura se hablaba de “deficiencias que globalmente mostraba el proyecto” guerrillero.

Positivo/Negativo.

En las páginas finales, los integrantes de lo que fue el proyecto guerrillero del MIR escriben su “evaluación y conclusiones”, refiriendo que en “lo positivo” estaba “el análisis y la previsión que la Dirección (del MIR) hace el año 77-78 respecto de las tendencias y perspectivas que presentaba la lucha de resistencia en Chile y el papel que el MIR debía jugar dentro de ella”.

Se dice que “lo segundo, es el viraje propuesto e impulsado (que) buscaba dar un salto cualitativo en la lucha de resistencia definiendo planes y metas que apuntaban a implementar concretamente, a desarrollar decisivamente la guerra popular…” También se anota como positivo “que particularmente en el exterior, se remeció al P, a toda la militancia partidaria, en función de una convocatoria que llamaba al frente”, es decir, retornar a Chile. Por último, los miristas indican como positivo que “los contingentes partidarios pasaban por períodos de escuela y preparatorios antes de ingresar al interior (al país)”.

Sin embargo, también se refieren los elementos negativos a juicio de los autores del documento.

“El primer elemento negativo que surge a la luz de la experiencia es que no todo el P. y, lo que es peor, ni siquiera todo el CC (Comité Central) se armó de la misma disposición política y decisión que movilizaba a la CP (Comisión Política) de ese tiempo”, se afirma. Ligado a ello, se incluye un párrafo que señala: “Respecto a los proyectos guerrilleros resulta evidente que tanto la Dirección, como el P. que dirigía, no hicieron todo lo que podían hacer ni lo que debían, porque no conocieron de la existencia de los planes de la CP de llevar adelante estos proyectos”.

Se señalan como elementos negativos que el MIR en el sur no centrara “sus esfuerzos por desarrollarse en las zonas rurales” y deficiencias grandes en “el proceso de convocatoria de vuelta al frente”.

Una parte que puede ser la más lapidaria de las críticas, manifiesta que “los militantes y miembros que se integraron desde el exterior a la tarea (asumieron) pragmáticamente la realización de la tarea” y se dejaron llevar “solamente o en gran medida por la mística, la voluntad y la confianza de las directrices”, sin plantear una discusión del desarrollo del proyecto.

A modo de balance general, el texto señala que “estimamos que el proyecto estratégico inicialmente concebido fue una política y decisión acertada de la Dirección del P. de ese tiempo y el impulso que tuvo en el exterior necesariamente arroja un saldo positivo para el P., más allá de los errores y aciertos que en este proceso se cometieron”.

Se indica que un problema en la implementación del proyecto en Neltume y Nahuelbuta es que en el exterior las cosas iban “a 100 por hora” y en Chile iban a “20 por hora”.

Entonces, “la Dirección no evalúo correcta y oportunamente esta situación y la consecuencia de todo esto fue que las fuerzas iniciaron su ingreso, inserción y constitución en el terreno cuando las condiciones generales no eran las esperadas en la zona sur”.

El documento redactado por miristas que integraron el grupo guerrillero en Neltume y Nahuelbuta fue entregado, como se ve en el subtítulo de su portada, para el análisis en un Congreso del MIR y permite también conocer informaciones, apreciaciones y detalles de esa experiencia, tratada largamente en un libro también de autoría de los sobrevivientes de ese episodio de la actividad político/militar durante la dictadura.

Fuente: Reporte
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