Presidente Venezolano Busca Ayuda en Asia

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China, Rusia e Irán son los países que el presidente venezolano, Nicolás Maduro visitará en busca de ayuda para la crisis económica que enfrenta.  El derrumbe del mercado petrolero ha generado un enorme déficit presupuestario que se suma a las dificultades económicas que el país arrastra, por eso Maduro requiere de dinero fresco y de estrategias que le permitan superar las dificultades en la venta de petróleo.

 

Al informar al país sobre el viaje que emprende, el mandatario se refirió a China como “Nuestra hermana China”, lo que resalta que la nación asiática es el único prestaminta internacional que puede ayudar a Venezuela.

El vicepresidente venezolano para el Área Económica, el general Marcos Torres, visitó hace algunas semanas la capital china en busca de dinero fresco para paliar la crisis. Aún cuando Maduro no ha hecho público el resultado de estas gestiones, trascendió que China no encuentra suficientes las garantías para acordar un nuevo desembolso en favor de un deudor al que ya facilitó cerca de 40.000 millones de dólares. Pero el Presidente sudamericano elevará de rango las conversaciones – confirmó que en Beijing se reunirá con su homólogo Xi Jinping – lo que también eleva las expectativas de obtener ayuda.

Rusia e Irán, por su parte, son, junto a Venezuela, los países petroleros más expuestos a las turbulencias generadas en los mercados internacionales por la abundancia de oferta derivada de la producción norteamericana de gas de esquisto (shale gas), en primer lugar, y la posterior réplica de Arabia Saudí a través de una guerra de precios. Teherán, un viejo socio de Caracas en la OPEP, y Moscú, un socio de nuevo cuño para el chavismo, están entre los más interesados en recomponer el status quo del mercado petrolero y garantizar un flujo estable de ingresos para sus chirriantes economías, que amenazan con desplomarse y arrastrar consigo sus regímenes políticos.

Buena parte de la intervención de Maduro, transmitida por televisión, estuvo destinada a la denuncia de las técnicas de fracking aplicadas por empresas trasnacionales —y muchas locales en Estados Unidos— para obtener los hidrocarburos de esquisto, la variable que sacó de quicio al mercado. Difundió también un vídeo para advertir al país “y a la humanidad, en cuanto sea posible”, sobre la “competencia desleal” del gas de esquisto y los peligros ecológicos “y de salud pública” que, dijo, este entraña.

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