Los Empresarios y su Salvación en Ricardo Lagos

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No es casualidad que en los últimos meses el sector empresarial haya levantado artificialmente la potencial candidatura presidencial del ex mandatario Ricardo Lagos. Después de todo, la presidencia de Lagos fue el Jardín de Edén para ellos: férreamente pro-empresarial y al mismo tiempo capaz de contener a la izquierda y las reivindicaciones sociales. El jueves 6 de agosto, un grupo de empresarios, ejecutivos y líderes de opinión se reunió en el Hotel “W” de Providencia para desmenuzar el futuro económico de Chile.

 

El evento fue organizado por el Grupo Security, uno de los grandes conglomerados financieros del país surgidos, como tantos otros, a fines de los años 80 en las postrimeras de la dictadura. Francisco Silva Silva, su co-fundador y presidente, entregó su versión –compartida por la mayoría del gran empresariado– sobre qué está sucediendo en Chile.

“No podemos eludir el impacto que tiene la crisis política en la economía, en los negocios y, por qué no decirlo, en el futuro de Chile. La amplia agenda reformista que hoy impera en Chile, impulsada por sectores que han despreciado los avances conseguidos con esfuerzo en nuestro país en las últimas décadas, sumada a decisiones equivocadas, han alimentado un clima de incertidumbre que hoy inunda los ámbitos de la actividad de nuestro país”, afirmó el ex gerente del Banco Central durante el régimen de Pinochet.

Las quejas de Silva son parte del coro casi uniforme que ha entonado el empresariado nacional en los últimos meses. Lo que este presidente de empresa olvida mencionar es que en 2014 el Grupo Security aumentó sus utilidades en más de 22 por ciento. Y que incluso la actual crisis política le favorece: por eso mismo el Grupo Security fue capaz de comprar barato los activos de Penta, depreciados a raíz del involucramiento de ese conglomerado en el financiamiento ilícito de la política.

El Grupo Security que comanda Francisco Silva, y que financia activa y regularmente a establecimientos educacionales conservadores como la Universidad del Desarrollo o la Universidad Católica, está preocupado por el futuro económico de nuestro país porque todo indica que en 2015 sus ganancias crecerán menos que el año anterior.

La lógica rentista de los grupos empresariales, como la que claramente exhibe el Grupo Security, está dominando la agenda comunicacional del país, gracias al apoyo ideológico que le brinda la mayoría de los medios de prensa tradicionales del país. Así, medios como El Mercurio o La Tercera se quejan todos los días en sus editoriales de este supuesto clima anti-empresa que, en el fondo, se reduce a que la reforma tributaria pretende recaudar algo más de plata gravando más a esas empresas y sus dueños.

En este marco, la gran batalla para las grandes empresas y los grandes medios de comunicación está en un solo frente: la reforma laboral. Poder mantener el privilegio de reemplazar a los trabajadores en huelga se ha convertido en su gran fetiche. Las amenazas son las típicas: que ello redundará en menos empleo, en menos inversiones, en fin, que será el fin del Chile moderno. Y los artículos de la prensa tradicional suministran datos y contextos para reforzar esta visión. Poco importa que, según los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Chile es considerado uno de los países más anti-sindicales y anti-trabajadores del mundo.

Hay ejemplos que ilustran esto. Si uno revisa el historial laboral de celulosa Arauco, del Grupo Angelini, por ejemplo, uno se encontrará que muy pocos trabajadores están sindicalizados. Pero resulta que la política interna de esa empresa es tan anti-sindical que prefiere otorgarles mayores beneficios a sus trabajadores no sindicalizados que aquellas pocos que se han organizado. Todo con tal de quebrar o evitar la sindicalización.

Es más, en una fábrica que esa empresa tiene en la octava región, un trabajador osó denunciar a la compañía ante la Inspección del Trabajo por tener turnos de 12 horas en vez de ocho horas. La empresa de los Angelini tuvo que adaptar los turnos. Y, de paso, se averiguó quién los había “traicionado” y procedió a despedirlo. Y también a la jefa de Recursos Humanos por no prever a tiempo este “engaño” de los trabajadores.

En pocas palabras, las grandes empresas chilenas están tan acostumbradas de tener todo a su favor desde los años 70, que cualquier desafío a su ideología rentista es considerada una traición.

Por ello, no es casualidad que en los últimos meses este sector empresarial y político, apoyado por sus medios de comunicación, haya levantado artificialmente la potencial candidatura presidencial del ex mandatario Ricardo Lagos. Después de todo la presidencia de Lagos fue el Jardín de Edén para ellos: férreamente pro-empresarial y al mismo tiempo capaz de contener a la izquierda y las reivindicaciones sociales dado su perfil anti-dictadura.

Apoyado y alentado por El Mercurio, que curiosamente tuvo reservas sobre Ricardo Lagos hace 15 años, éste se paseó por La Moneda la semana pasada mientras que su moradora se encontraba de viaje. Era como si el ladrón que entró a una casa diera una conferencia de prensa desde el lugar del delito.

Sin embargo, la opción presidencial de Lagos Escobar es casi inexistente. Sus grandes operadores históricos están fuera de las grandes ligas. Además, los tiempos en Chile cambiaron después de 2006 o 2011. Si hoy muchos chilenos se espantan con el Caso Caval, revisitar el gobierno de Lagos arrojaría tal vez muchos casos similares. Después de todo, su gobierno se hizo conocido entre otras cosas por emplear un gran número de familiares para ejercer cargos de confianza en el gobierno.

Así las cosas, el inflado retorno de Lagos, así como la renaciente campaña de Sebastián Piñera, vuelven al país a fojas cero. Bajo nuestros nuevas estándares, ninguno de ellos pasa la prueba de una blancura relativamente blanca. Entonces, ¿dónde están las mujeres y hombres que desafiarán, de una vez por todas, el status quo centenario de este país?

Fuente: Radio Universidad de Chile

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