La Salud Pública y el Derecho a la Vida en el Archipiélago de Chiloé

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El estudio de brecha del hospital de Castro, entregado hace pocos días por el Dr. Ferrada y el director del Servicio de salud, Rodrigo Callejas; muestra de forma precisa las atenciones que dicho hospital ha realizado durante los últimos años. De la misma forma, muestra la proyección de este hospital para los próximos 10 años. Para ello utiliza como base esta misma realidad, es decir desde las atenciones realizadas.

Desde la realidad geográfica y cultural del archipiélago de Chiloé que incorpora 32 islas habitadas y distantes, con clima como factor de riesgo, planteamos que esas cifras son el reflejo de una realidad parcial que no da cuenta de nuestra insularidad.

Como las Asambleas sociales lo exponen en su petitorio regional:

«Pacientes que deben caminar por horas para llegar a un embarcadero y navegar luego (si el clima lo permite) varias horas más para llegar, a veces, en condiciones críticas a un centro del cual serán posiblemente derivados horas más tarde a un hospital, es una realidad cotidiana que no tiene parangón en otros lugares del país y exigen una mirada distinta por parte de las autoridades de salud, tanto a la hora de fijar los indicadores, que en este caso no han de atender solamente al número de habitantes, sino también nuestras complejidades geográficas, étnicas y socioculturales, como a la hora de implementar las infraestructuras sanitarias (hospitales y consultorios) o los servicios de transporte».

Todos estos elementos básicos al a hora de hablar de salud pública de calidad para la realidad de Chiloé, no están incorporados en el estudio presentado por el Servicio de Salud Chiloé.-

Desde hace años la Salud ha venido siendo un elemento que se transa en el mercado. En las distintas ciudades de Chile se han comenzado a levantar clínicas privadas y centros médicos que aseguran calidad, rapidez y eficacia, todo esto acompañado de un deterioro permanente de la salud pública que ha incrementando las listas de espera para cirugías y exámenes, filas muy de madrugada para conseguir números para algún médico o dentista y una atención no muy expedita.

Estos factores han hecho que ante emergencias y situaciones complejas los familiares y enfermos hagan esfuerzos económicos por buscar respuestas en el ámbito privado y de esta manera asegurar un buen resultado.

De esta forma los condenados a los servicio públicos de salud son los vecinos de menos recursos y los habitantes de ciudades o comunas con poca oferta e infraestructura privada, este es el caso de la provincia de Chiloé donde la oferta privada es reducida y concentrada en algunas comunas.

Sin embargo desde la insularidad, desde las distintas realidades culturales existentes en el archipiélago reclamamos Salud Pública de Calidad, para todos los habitantes del archipiélago, tal cual es garantizada para los habitantes de cualquier parte de Chile. Y cuando hablamos de Salud Pública estamos reclamando un derecho Humano consagrado para gran parte de la humanidad desde al año 1945.

Hoy, nuestro llamado es a que ese derecho se garantice y sea ejercido por los órganos públicos pertinentes, incorporando esta realidad geográfica única en el territorio nacional y la realidad climática.

Hemos dicho con firmeza que si este derecho cuesta cinco, cincuenta o millones es una responsabilidad del Estado garantizarla. De la misma forma como a los funcionarios públicos se les cancela un bono especial por trabajar en esta zona extrema, queremos que el Estado financie de forma especial los costos de esta insularidad y así garantizar para cada habitante una salud oportuna y de calidad.

Cuando hablamos de la insularidad, tal vez muchos que no conocen el archipiélago pensaran que estamos exagerando. Sin embargo en este territorio han muerto personas y vecinos que en otro lugar del país no hubiesen muerto por falta de atención o por las negligencias que acá se han cometido.

En otras ciudades las personas enfermas toman un taxi, un colectivo o el metro y llegan a los centros de atención, en el archipiélago es necesario, caminar tomar una lancha o embarcación para luego llegar a un centro de atención que muchas veces no dispone de los especialistas o de los insumos necesarios y en ese trayecto o espera se nos va la vida. Esa es una realidad que queremos transformar para garantizar la vida, defenderemos ese derecho cueste lo que cueste.

El deterioro de la salud pública no es obra exclusiva de este gobierno, llevamos cerca de 40 años condenados a la desaparición de los roles del estado en esta materia, llevamos más de 30 años con la implementación del negocio de las ISAPRES y las administraciones de los gobiernos, intendencias, alcaldías y congresistas han visto el deterioro de la salud pública en Chiloé y han mantenido un silencio muy cómodo a raíz de la escaza reacción de los electores y vecinos.

En consecuencia el estudio de brecha presentado por el Servicio de Salud Chiloé, no incorpora el derecho humano de la salud ni está fundado sobre la base de los principios de Salud Pública.

Pero esta vez las muertes y negligencias han golpeado más fuerte a los habitantes del archipiélago que nos hemos organizado, en las diez comunas del territorio para demandar este derecho a la vida y lo defenderemos con la vida.

Claudio Vásquez Gutiérrez
Asamblea  social de Castro 

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