La Política y los Trabajadores

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Se reunió la candidata presidencial de la Nueva Mayoría con los trabajadores, con motivo del merecido homenaje que la Central Unitaria tributó al recordado dirigente Manuel Bustos. En la ocasión, Michelle Bachelet expresó: “El país necesita reformas estructurales para alcanzar su desarrollo, con responsabilidad pero sin miedo”.  Luego, manifestó: “No habrá un programa de gobierno de la Nueva Mayoría sin un fuerte programa laboral que realmente nos permita alcanzar más igualdad. Así como nos hemos planteado grandes desafíos en educación, una reforma tributaria, en materia política una nueva Constitución para Chile, debemos abordar un desafío pendiente en materia de trabajo”.


Previamente, la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, había puntualizado: “No va a haber democracia plena si no relevamos el rol de la organización sindical. Por eso, sentimos en nuestros hombros, como CUT, la responsabilidad de poner las demandas laborales sobre la mesa”.

En ambas intervenciones centrales del acto realizado en homenaje a Manuel Bustos, quedaba de manifiesto que las materias relacionadas con el mundo de los trabajadores era entendido como una materia “de Estado”, más allá incluso de los gobiernos sucesivos. Esto es, un asunto político, aunque ciertamente la implementación de tales objetivos políticos deba considerar su implantación “técnica”.

Establecimiento del “Salario Mínimo”, eliminación del Multi Rut, derecho a sindicalización y negociación colectiva, eliminación de las trabas y “trampas” al ejercicio legítimo del derecho a huelga y respeto al fuero sindical, protección eficaz de los accidentes del trabajo, avances sustantivos en materias previsionales, fueron algunos de los tópicos presentes tanto en las intervenciones citadas como en las reacciones de los dirigentes sindicales y personeros políticos presentes en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional, en Santiago.

Frente a la claridad de estos pronunciamientos, desde el extremo del arco político la tercera candidata presidencial de la Alianza y ex ministra del Trabajo de la administración Piñera “transparentó” sus concepciones con una clara concepción tecnocrática, es decir reduccionista, en medio de vaguedades y generosos ofertones.

Junto a una “Reforma de capacitación a la alemana”, se halla en el programa de Matthei la introducción de una “tramitación electrónica” a la negociación colectiva.

Donde tal vez se manifieste con mayor claridad el objetivo de este “programa” de la derecha, es cuando su candidata propone instalar el debate para la fijación del Salario Mínimo en el mes de mayo de cada año, a fin de “aislar el proceso de presiones políticas”.

A cualquiera que reflexione sobre el fondo de estos pronunciamientos de la candidataza derechista, le quedará claro su profundo contenido ideológico, mucho más allá del frecuente alegato contra la “ideologización” de los debates. Y es que cuanto subyace tras estas posiciones es la negación de una realidad incuestionable, que toma cuerpo y se evidencia cada día en la experiencia de los trabajadores y el grueso de la población: que cuanto tenga que ver con sueldos y salarios y toda otra forma de relación entre trabajadores y empresarios, es un asunto eminentemente político.

Se trata, efectivamente, del fondo -o si se quiere, de lo más profundo- de la realidad social y de su comprensión: la relación entre las clases y sectores sociales, entre quienes son propietarios de los medios de producción y quienes concurren al mercado con esa mercancía que poseen “en monopolio”, su fuerza trabajo.

Y allí está, quiéralo o no la señora Matthei, la “la madre de todos los corderos”.

Seamos claros, señores, y digamos al pan, pan y a la política, política.

(*) Editorial semanario El Siglo, edición N° 1683

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