Impacto Sanitario y Derechos Humanos de la Huelga de los Reciolectores de Basura

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Independientemente del hecho de que a esta fecha se haya solucionado o no, total o parcialmente el conflicto que ha llevado a los trabajadores recolectores de basuras de los grandes centros urbanos del país a plantear mejorías en sus salarios, condiciones de trabajo y de derechos humanos (con jornadas de trabajo que sobrepasan todo lo que disponen las leyes), resulta inconcebible e inverosímil ver como un tema, tan vital, dentro de la higiene pública y del medio ambiente, que es el primer gasto en volumen de recursos de las Municipalidades y cuya resolución compromete a todo el Estado, central y descentralizado (Municipalidades), no haya sido abordado en su integralidad hasta ahora, en un país que se dice, por parte del Presidente actual, está dando pasos hacia el desarrollo y con progresos macro-económicos que se dicen enormes, aunque subsistan brechas de desigualdad de las más grandes en el mundo.

El tema social que acaba de estallar nuevamente, ya lo fue una primera vez el año 2008, incluso con un compromiso de resolución de un importante Ministro del Gobierno anterior y un proyecto de ley que desembocó en nada, muestra hasta qué punto un tema tan importante no es tomado en cuenta por la clase política y prácticamente ningún candidato a la sucesión presidencial lo ha considerado como tema a plantear y resolver dentro de los enormes problemas de protección del medio ambiente y también de calidad de vida en nuestro país.

Dentro de este análisis de este último conflicto, cabe destacar, una vez más, la falta de manejo y de conocimientos de las leyes que comprometen a su Ministerio del Ministro Jaime Mañalich quien ha anunciado sumarios a las municipalidades porque no respetan la ley, como si fueran ellas las responsables absolutas, en circunstancias que la tal ley a la que pensamos se refiere el Ministro, no es más ni menos que el Código Sanitario, uno de los Códigos más serios y respetados en esta área en toda América latina (DFL 725 del 31 de enero de 1968) y que establece claramente en su Título III, artículo 11 , punto b) que una de las atribuciones y obligaciones sanitarias de las Municipalidades es la de “ recolectar, transportar y eliminar, por métodos adecuados, a juicio del Servicio Nacional de Salud (Actualmente la Autoridad sanitaria), las basuras, residuos y desperdicios que se depositen o produzcan en la vía urbana”.

Sin embargo, el propio Código establece, más adelante, en su Artículo 12 que el Presidente de la República y los Ministerios del Interior y Salud deberán, estableciendo servicios y obligaciones mínimas, reglamentar la forma como las Municipalidades ejercerán las funciones sanitarias que les encomienden en la presente ley.

Finalmente, el artículo 13 del Código establece que, “en caso de negligencia grave de u na Municipalidad en el cumplimiento de sus obligaciones sanitarias específicas (puede ser la de tener a los trabajadores que trabajan en este tema en las actuales condiciones de trabajo)….el Presidente de la República podrá transferir, por períodos que no excedan de dos años, el cumplimiento de tales obligaciones al Servicio de Salud (léase Autoridad Sanitaria después de la Reforma), a costa de la Municipalidad respectiva, con acuerdo previo del Ministerio del Interior.

Esto es lo que establece la ley, como dice el Ministro Mañalich y que ha sido interpretada de una manera a mi juicio errónea (de manera voluntaria o por desconocimiento y soberbia), tanto por él como por el nuevo Ministro del Trabajo, que hablaba sólo de un rol facilitador del Ministerio y del Gobierno y no de una responsabilidad compartida en un problema laboral y de salud pública.

Es bien conocido el hecho que la gran mayoría de los Municipios tienen presupuestos estrechos que no permiten que asuman completamente este aumento salarial justo solicitado por los trabajadores y son muy pocos y Municipios grandes que tienen este servicio como un servicio más de la Municipalidad y no en forma de subcontratos a empresas privadas, donde está el problema más grave.

Destaca igualmente en este mal manejo del problema, la ausencia absoluta de una propuesta técnica por parte del Ministerio de Medio Ambiente.

Soluciones existen, y es un programa nacional de reciclaje de las basuras, hecha de un modo ecológico, limpio, que necesita inversión obviamente, pero que ya en Europa se ha implantado desde hace mucho tiempo y además permite que se vayan creando pymes o industrias medias que vayan efectivamente reciclando el papel y plásticos que constituyen más de la mitad de los residuos. Para los residuos orgánicos, especialmente vegetales también existen soluciones disponibles, pero falta decisión política y empuje desde el Gobierno para que operen.

Este Gobierno está terminado en cuanto a ideas aunque le queden 28 semanas de ejercicio, pero el manejo de este problema me parece sencillamente lamentable.

(*) Epidemiólogo ex funcionario de la División de Salud Ambiental del Ministerio de Salud

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