La incapacidad del gobierno griego para conseguir en el parlamento los votos necesarios para elegir Presidente de la República ha traído como consecuencia la suspensión de las conversaciones que conducían a la entrega de una nueva remesa económica para equilibrar los problemas financieros de la nación helénica.

 

Como lo señala el sistema electoral griego, en tres oportunidades durante el presente mes, el parlamento debió votar si aceptaba o rechazaba la proposición del  gobierno para la presidencia, y en las tres oportunidades el candidato oficial no alcanzó los votos requeridos para ser nominado.

El Primer Ministro Antonis Samaras  se ha visto obligado a adelantar las elecciones para el 25 de enero de 2015 y tendrá que disolver el parlamento en los próximos días.

Pero el traspié político  implica mucho mas que una simple lucha partidaria en Grecia.  La nación helénica, cuya economía está siendo sostenida por un programa de rescate aprobado por la Unión Europea y llevado adelante por el Fondo Monetario Internacional, requiere que el gobierno que venga suscriba el programa de rescate si es que quiere seguir recibiendo ayuda.
Grecia y la UE saben que la oposición al gobierno de Samaras –el partido Syriza – fuerza que se visualiza como ganadora de las próximas elecciones,  quiere desahuciar  el programa de ayuda.

Ante esta eventualidad, el FMI ha suspendido las negociaciones  en que participaba para llevar  adelante  la renovación del apoyo económico y ha dicho que hay que esperar hasta que los griegos resuelvan su situación política.
El vocero del FMI, Gerry Rice,  se limitó a decir en un escueta nota que la discusión en curso con las autoridades griegas se retomará “cuando el nuevo Gobierno esté formado”. Es un proceso que va de la mano de la Comisión Europea y el Banco Central europeo, por lo que antes de restablecer las negociaciones deberán consultarse.

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