Exigencia de Degradar Militarmente a Contreras y Pinochet Avanza como Alud Arrollador

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No se sabe a ciencia cierta a quién se le ocurrió primero la idea, pero su lógica es implacable. Si lo que ocultaron los medios por cuarenta años, es cierto, como parecen descubrir con sorpresa muchos chilenos, la consecuencia debería ser obvia y natural: no podrá haber paz social ni reconciliación sin verdad, justicia y reparación. Y habiendo ocurrido semejantes atrocidades, en el caso específico de Augusto Pinochet y Manuel Contreras, no se podrá hablar de justicia y reparación sin la degradación militar y la pérdida de todos sus grados, honores y reconocimientos. Con abstracción e independencia de a quién se le ocurrió, el hecho es que la idea encontró una estruendosa acogida.

La locura moral de las FF.AA. y la urgente degradación de Pinochet y Contreras

Santiago Escobar (*)

Las Fuerzas Armadas son un componente esencial y permanente del Poder Nacional. Constituyen un servicio muy especial de la organización del Estado y como depositarias del monopolio legítimo de la fuerza que éste tiene, ocupan un sitial preferente en la estructura de la República. Es por ello que sus acciones deben ser juzgadas bajo el prisma estricto de la ley. Por ello también, la profesión militar debe ejercerse bajo las reglas de la ética militar, la cual implica obediencia al poder civil, disciplina, honor y verdad.

El ambiente catártico que ha rodeado el 40º aniversario del Golpe Militar de 1973, ha entregado con crudeza inédita hechos e historias que alumbran tanto el drama personal de quienes las vivieron como el desplome moral de las instituciones, entre ellas las Fuerzas Armadas. Esto ha generado también una ola de peticiones de perdón y expresiones críticas frente al Golpe de Estado. Incluso de partidarios del régimen dictatorial, las que en un ambiente de amistad cívica debieran, necesariamente, ser recibidas con ánimo positivo.

Sin embargo, en una República, las instituciones no piden perdón. Lo que hacen es rectificar sus doctrinas y corregir el comportamiento de sus miembros. Particularmente cuando ellos se han alejado de los objetivos para los cuales estas entidades fueron concebidas y son la causa principal de la crisis moral. El mejor ejemplo positivo es el del Poder Judicial y su doctrina del secuestro permanente que evitó la aplicación de la Ley de Amnistía dictada por la dictadura, sin que hubiera al menos investigación y verdad.

Este es el nudo central en las violaciones a los derechos humanos cometidas por militares durante la dictadura. Tales acciones, que lesionaron no sólo la dignidad humana de miles de personas, sino al país como Nación, manchando los símbolos más preciados de la profesión militar: el uniforme, el honor y la verdad, no han experimentado una rectificación creíble.

¿Qué fue lo que impulsó a que militares violaran a mujeres indefensas, asesinaran niños, torturaran a miles de personas o simplemente las ejecutaran y las hicieran desaparecer?

¿Cuál formación ética o doctrinaria permite que tales actos pasen a ser considerados operaciones militares, se transformen en hechos habituales, y den paso a una pedagogía del terror en contra de los ciudadanos de un país?

Peor aún, ¿bajo cuáles circunstancias un mando militar olvida lo más esencial de su profesión, que es proteger a la población y se dedica a exterminar adversarios políticos? Poder determinarlo no es fácil, pero sí es seguro que su rectificación requiere decisiones drásticas guiadas por los más altos principios de un Estado democrático.

El desquiciamiento de los militares torturadores y de quienes los mandaron o ampararon en la impunidad sólo tiene explicación en la locura moral, que los lleva a actuar fuera de todo límite ético.

Es en el análisis de esa locura moral donde deben anclarse los actos de rectificación doctrinaria que Chile espera de sus Fuerzas Armadas, especialmente del Ejército. Si un loco moral que cometió delitos de lesa humanidad sigue ostentando grados y emblemas que solamente corresponden a militares de honor, aún estando preso o muerto, continúa manchando a su institución.

Significa también que ella está confundida, y que ha sido y es incapaz de simbolizar en la condena de esas conductas, con hechos concretos, —por más difíciles que sean— los límites que un militar no puede transgredir.

La locura moral, ha sido descrita por la antropología criminal hace más de un siglo. Consiste en una conducta maliciosa, manipuladora, desleal y sin escrúpulos. Sin mecanismos de conciencia interior que limiten al individuo que la experimenta, el que miente o distorsiona la realidad sin vergüenza de sus actos, y es incapaz de experimentar emociones profundas como la compasión.

Experimenta un proceso de bestialización que anula su conciencia, que es lo que realmente separa a los humanos de los animales.

“Un loco moral es, según el criterio más extendido, un sujeto que teniendo todas sus funciones psíquicas aparentemente normales y poseyendo una inteligencia normal —o incluso superior— se comporta de un modo contrario a las normas morales, premeditadamente y sin necesidad, porque aún cuando conoce, por así decirlo, el código de la moral, le falta sentirlo para creer en él” (p. 91, Manual de Psicología Jurídica, Salvat 1932).

Si tal conducta contagia a una institución de la República, como efectivamente ocurrió después del Golpe Militar de 1973 con las Fuerzas Armadas, lo que corresponde no es la solicitud de perdón sino la rectificación por parte de ellas. En el caso específico de Augusto Pinochet y Manuel Contreras es la degradación militar y la pérdida de todos sus grados, honores y reconocimientos.

La Parada Militar del próximo 19 de septiembre y todas las que vengan durante muchos años tendrá la sombra de esta demanda ciudadana, porque en esta materia la rectificación no ha existido, lo que constituye el peor ejemplo doctrinario que pueden dar nuestras Fuerzas Armadas a las nuevas generaciones militares.

Un violador de derechos humanos no merece ni puede ser parte, ni siquiera remotamente, del reconocimiento ciudadano a las glorias militares de la Nación, ni menos de los símbolos institucionales que ellas ostentan. Augusto Pinochet Ugarte y Manuel Contreras, aunque no son los únicos, no son militares de honor ni están en la tradición de Chile. Ellos se acercan mucho más a la figura del loco moral que por circunstancias históricas contaminaron su institución y la vida nacional.

(*) Abogado y Cientista Político

Fuente: El Mostrador

Diputado Gabriel Ascencio pide urgencia a proyecto que degrada a militares por crimenes de lesa humanidad

Parlamentario DC ingresó la iniciativa en el 2010 y se encuentra en la comisión de Derechos Humanos de la Cámara.

“No es posible que militares que han violado los derechos humanos y han sido condenados por estos delitos, sigan conservando los grados militares y el honor de pertenecer a sus filas”, indicó Ascencio.

Un llamado al Gobierno, para que otorgue urgencia al proyecto de Ley que Modifica el Código de Justicia Militar, y que establece la degradación militar por crímenes de lesa humanidad, formuló el diputado DC, Gabriel Ascencio.

Al respecto señaló, “este proyecto refleja el sentir de millones de chilenos y chilenas que, además de esperar que hechos como los vividos en la dictadura nunca más vuelvan a repetirse en Chile, se establezca justicia y verdad y, para ello, la degradación de aquellos militares que participaron en estos atroces crímenes es, sin duda, un paso indispensable y necesario”.

En la misma línea, Ascencio explicó que el proyecto, ingresado en el 2010, impone una sanción accesoria a todos aquellos militares que cometan crímenes de lesa humanidad, condenados en cualquier época, siendo degradados de sus cargos perdiendo, con ello, los beneficios que les otorgan por pertenecer a las Fuerzas Armadas.

Cabe precisar que en el código militar no existe la degradación para aquellos uniformados que hayan cometido delitos de lesa humanidad “siendo ellos repudiables por todos los estados democráticos del mundo”, precisó el diputado Ascencio.

Asimismo, el legislador señaló que “no es posible que militares que han violado los derechos humanos y han sido condenados por estos delitos, sigan conservando los grados militares y el honor de pertenecer a sus filas”.

En ese sentido, Ascencio como miembro de la Comisión de Derechos Humanos agregó “actualmente vemos como militares condenados por crímenes de lesa humanidad en nuestro país, todavía gozan de los beneficios de ser parte de las Fuerzas Armadas, algunos los siguen llamando por sus rangos y eso es lo que queremos cambiar a través de esta ley, porque estos hombres que violaron los derechos humanos no deberían recibir ningún beneficio y menos tener los honores de las Fuerzas Armadas”.

La pena de degradación producirá la privación del grado y del derecho a usar uniforme, insignias, distintivos, condecoraciones o medallas militares, el retiro absoluto de la Institución, la incapacidad absoluta i perpetua para servir en el Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros, la pérdida a perpetuidad de todos los derechos políticos activos y pasivos, y la incapacidad para desempeñar, a perpetuidad, cargos, empleos y oficios públicos.

Piden apoyar la degradación de militares condenados por violaciones a DD.HH.

Que a los militares condenados por violaciones a derechos humanos se les trate como a civiles, sin honores. Eso es lo que busca el proyecto que fue impulsado en 2010 por el diputado DC Gabriel Ascencio, que busca modificar el Código de Justicia Militar para castigar a aquellos que comentan crímenes de lesa humanidad.

La iniciativa se reactivó luego de que la semana pasada, en el marco de la conmemoración de los 40 años del golpe militar, el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, diera una serie de entrevistas desde el Penal Cordillera, donde cumple su condena.

Por esto, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, junto a la Fundación Víctor Jara, pidieron que se apruebe este proyecto e iniciaron una campaña en la que llamaron a las Fuerzas Armadas y al Ejecutivo a que realicen un gesto, para que también se degrade a aquellos que ya tienen sus condenas ejecutoriadas.

La presidenta de la agrupación, Alicia Lira, señaló que “pensamos y queremos una verdadera justicia para llegar a una democracia igualitaria y plena. Eso no se va a llevar a cabo mientras no se sancione, no se degrade a aquellos militares como Arellano Stark, a Krassnoff, Manuel Contreras”.

Mientras que la viuda de Víctor Jara, Joan Jara, declaró que es “absolutamente inaudito que una persona que ha sido condenada por crímenes de lesa humanidad tenga libre acceso a hacer declaraciones a la prensa. Eso no pasa en otros países”.

¿En qué consiste la degradación?

Los diputados Gabriel Ascencio (DC) y Tucapel Jiménez (PPD), integrantes de la Comisión de Derechos Humanos, explicaron en qué consiste la degradación de los condenados por este tipo de crímenes.

“La degradación fundamentalmente consiste en que tú lo privas del grado, cualquiera que éste haya sido, se lo quitas y también lo privas del derecho de usar uniforme, insignias, condecoraciones, las medallas”, detalló Ascencio.

Jiménez señaló que “resulta hoy inconcebible que, después de todo lo que hemos visto a 40 años del golpe; en la última entrevista al criminal Manuel Contreras; el gendarme, que más que gendarme parecía el mozo de él -todos vimos cómo le pasaba el bastón y faltó que le trajera el café- que sigan cuadrándose con estos criminales”.

El proyecto de ley se encuentra actualmente en la Comisión de DD.HH. de la Cámara. Sus impulsores esperan que su tramitación se agilice en los próximos días.

Fuente: Radio Cooperativa

Suma apoyos proyecto que degrada a uniformados condenados por crímenes de lesa humanidad

Héctor Areyuna S.

La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la Fundación Víctor Jara, Joan Jara y el diputado Tucapel Jiménez dieron a conocer una campaña para que los uniformados militares de cada rama de las Fuerzas Armadas implicados en violaciones a los Derechos Humanos, sean degradados por sus instituciones. Además de esto, se suman nuevos esfuerzos para lograr la extradición desde EE.UU. del imputado del homicidio de Víctor Jara.

La intención de degradar a los militares condenados por violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la dictadura, cuenta con la dificultad de que una iniciativa legal en esa línea no tendría carácter retroactivo.

Esto significaría que una ley, aunque promulgada, no incluiría a quienes ya están condenados.

El diputado del PPD Tucapel Jiménez, coautor de la iniciativa, dijo ante esto, que debe haber un gesto de las Fuerzas Armadas y del Gobierno, ante las “provocaciones que siguen estando” incluso en el Congreso.

En este sentido, el parlamentario del PPD señaló que “el proyecto de ley habla principalmente de degradar a todos los militares que sean condenados por delitos de lesa humanidad, lamentablemente las leyes no son retroactivas, por lo tanto, por eso insisto que acá tiene que haber un gesto del Gobierno de las Fuerzas Armadas, y la viabilidad es difícil porque todos sabemos que incluso en el Congreso hay una bancada que se dice llamar bancada militar, que a estos criminales no los llama criminales, sino defensores de la patria. Esas provocaciones que todavía siguen estando, no solamente, con colaboradores dentro de La Moneda, también las tenemos en el Congreso”.

Por esto que se inició una campaña que deje un precedente, según afirman en la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos. Se buscará degradar a criminales de Estado como Augusto Pinochet, Miguel Krasnoff y Manuel Contreras.

A esta campaña se suma la Fundación Víctor Jara y también la viuda del compositor, actor y cantor popular que hace 40 años fue ejecutado en el Estadio que hoy lleva su nombre, Joan Jara.

La bailarina inglesa lamentó además el clima de impunidad que a cuatro décadas de la intervención militar y el inicio de la dictadura, aún se ve reflejada en las entrevistas que Manuel Contreras da a canales de televisión.

En esa línea, Joan Jara afirmó que “yo consideró absolutamente inaudito que una persona que ha sido condenada por crímenes de lesa humanidad puede tener acceso a hacer declaraciones en la prensa, eso no ocurre en otros países. Yo pienso que las Fuerzas Armadas en general, pero especialmente el Ejército de Chile no puede seguir adorando a Pinochet, yo creo que tiene que cambiar de ideología y de corazón para que pueda haber un cambio verdadero”.

Es por esto que la Fundación Víctor Jara asegura que participará activamente de ambas campañas: la que busca concretar la degradación de estos militares en retiro, que cumplen condena en lujosos recintos penitenciarios; y la que busca extraditar a Pedro Barrientos, imputado por el homicidio del artista.

Gloria König, directora ejecutiva de la fundación, agregó que junto a las gestiones que podría hacer el Gobierno para acelerar estos procesos, debe investigarse quienes estuvieron luego de la “decisión política” del crimen contra Jara.

Por esto, la directora de la fundación del artista nacional explicó que “sabemos que en el círculo del horror no sólo son estos ex oficiales los que están involucrados, también sabemos que hay militares de mayor graduación y sobre todo los civiles y los militares que dieron la orden, que nosotros tenemos la convicción que la decisión de asesinar a Víctor Jara fue previa al momento específico, aquí había una decisión política de acallar el mundo de la cultura, había una decisión política de dar un golpe muy letal a todo lo que había sido el proceso de la Unidad Popular. Por eso que resuelve asesinar a Víctor Jara de esa manera tan brutal”.

Estas campañas se suman a los actos de homenaje y conmemoración que se desarrollarán durante esta semana en nombre de Víctor Jara. Ante la posibilidad de un reconocimiento oficial por parte del Gobierno, Gloria König, dijo que los homenajes se los ha hecho el pueblo.

Fuente: Radio Universidad de Chile

1 Comentario

  1. Yo creo que no sólo es quitarle los grados,se les debe quitar la jugosa jubilación que reciben por esos cargos,una vez degradado ,sin cargo,no puede recibir beneficios de jubilación por cargos que mancilló.

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