Error: Pinochet fue una Constatación de Marx (y de que Marx Tenía Razón)

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Hace unos días leí con curiosidad la opinión de Federico García Larraín, sorprendida de leer Marx y Pinochet en la misma línea. Debo confesar que me dio risa a fines del 2013 leer sobre los apetitos voraces atribuidos a Marx y sus discípulos (¿se iban a comer los comunistas a occidente?). También debo confesar que me dio vergüenza la desfachatez con la que se usa la teoría (de Marx en este caso)  sin ningún tipo de respeto: ni en términos de lo que el hombre efectivamente escribió, ni en términos de las trayectorias de pensamiento y cambios históricos que inspiró.

 

 

Quiero decir en dos palabras que, si usted leyó la columna, ¡lo que leyó esta absolutamente errado! (no creo que Federico haya pasado por clases serias ni de teoría social ni de filosofía ni economía política). Pero dejando en claro eso, en parte por respeto a la disciplina, y porque es septiembre y han pasado 40 años desde el golpe y 23 desde que dejamos de tener un dictador de presidente, es que me permito las tres reflexiones siguientes:
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Primero, los escritos de Marx, en especifico el “Manifiesto Comunista”, es hoy best-seller en Europa y en Inglaterra, en particular desde la debacle financiera del 2008 y las movilizaciones del 2011. Y no es que el mundo se haya vuelto comunista, obviamente, sino que en los escritos de Marx uno puede encontrar muchos elementos para entender por lo que estamos pasando: el por qué de las crisis financieras, las nunca bien ponderadas contradicciones internas del capitalismo, la aun menos ponderada alienación,  o forma de vida que enajena al hombre (o mujer, si Marx era sexista) en su vida cotidiana.

Esos elementos no son “refritos” teóricos, son mas bien “cocina de vanguardia” (o lo que usted esta esperando si cree y quiere que las ideas lo sorprendan… a mi la teoría del valor de Marx, o como le atribuimos valor al producto de nuestro trabajo me parece no solo fascinante sino clave dados los debates y crisis actuales).

Segundo, la tesis 11 sobre Feuerbach no es una cuestión “metodológica”, sino ética. No se trata de generar teorías por el placer de ocupar una cátedra en la universidad, o ser columnista de un diario prestigioso.

Lo que la tesis 11 propone es que las ideas si no están al servicio de intervenir en la vida cotidiana, no sirven. Para que usted la lea (aunque sea la única línea de Marx que lee en su vida): “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Esto a mí me hace sentido, y me suena imprescindible en el mundo de hoy. Y también me lleva al punto final.

Tercero, es precisamente por esta tesis que Pinochet constato la teoría de Marx sobre la historia, el capitalismo y ¡aha! la revolución (aunque estoy de acuerdo que no con esa Revolución con mayúsculas que los utópicos aun esperamos).

Para Pinochet fue siempre clarísimo que el hombre (El por sobre cualquiera) era capaz de hacer y transformar la sociedad en la que vive. Que la historia no es una armado de estructuras dadas, sino el resultado de las relaciones y modos de producción en la que todos (burgueses, proletarios y los que no caben en ninguna de estas categorías) están involucrados.

Que cambiando esos modos y relaciones de producción cambiará  la sociedad toda. ¿Eso no le suena familiar a las reformas estructurales implementadas en Chile después del golpe? ¿No le parece familiar que “el milagro chileno” fue un cambio radical en la forma de organizar el modo de producción de la sociedad toda?

Para Pinochet intervenir “el mercado” no era un acto ideológico ni abstracto, era la forma concreta de cambiar la forma de pensar de los chilenos y la estructura de la sociedad en general. En este sentido, y aunque a uno no le guste ver este cruce de apellidos, lo que Marx escribió (se trata de transformar el mundo) y Allende quiso y divulgo (“la historia es nuestra y la hacen los pueblos”) fue lo que Pinochet tuvo siempre claro y logró hacer: son los hombres (sí, también era sexista Pinochet) los que hacen su historia. Depende de nosotros transformar la sociedad en la vivimos… claro, con un gran pero, a Pinochet nunca le dio para darse cuenta que para eso no se necesita una dictadura.

(*) Socióloga, Universidad de Leiden

Fuente: El Mostrador

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