El Vínculo de Colonia Dignidad con los Asesinatos de Charles Horman, Frank Teruggi y Boris Weisfeiler

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Tres norteamericanos desaparecieron en Chile entre 1973 y 1990. De ellos, el caso más sonado fue el del periodista Charles Horman, quien luego de ser detenido fue asesinado en Santiago, la misma suerte que corrió su amigo Frank Teruggi, que se encontraba desde 1972 en Chile. El caso de Horman fue recopilado posteriormente en el libro “La ejecución de Charles Horman”, escrito en 1978 por Tomas Hauser y llevado al cine cuatro después por Constantin Costa Gavras. El tercer caso corresponde al del matemático ruso-norteamericano Boris Weisfeiler, quien se perdió en la confluencia de los ríos Los Sauces y Ñuble en enero de 1985, en la comuna de San Fabián de Alico, VIII Región, a poca distancia de Colonia Dignidad, enclave al que habría sido conducido, según dijo un informante secreto que aseguraba pertenecer al Ejército chileno y que se presentó en numerosas oportunidades ante el consulado de EEUU en Santiago.

A diferencia de Horman y Teruggi, el cuerpo de Weisfeiler nunca ha sido encontrado.

Sin embargo, en un curioso giro del destino, el 29 de noviembre de 2011 el ministro de fuero Jorge Zepeda dictó dos procesamientos respecto de los casos Horman y Teruggi, resolución en la cual Colonia Dignidad volvió a aparecer implicada, de uno u otro modo.

Los procesados son el ex capitán de inteligencia naval de Estados Unidos Ray E. Davis, comandante de la misión militar de ese país en Chile en 1973 (cuya extradición se solicitó el mismo día),  y el brigadier en retiro y segundo hombre de la DINA, Pedro Espinoza. El primero fue acusado de haber conducido a Horman (quien se encontraba en Valparaíso el 11 de septiembre de 1973) desde el puerto a Santiago, mientras que al segundo le cabría responsabilidad por el papel que cumplió en el Estado Nacional.

Vínculos con la colonia

Uno de los primeros atestados que llaman la atención en el auto de procesamiento es que allí figura el contenido de una de las famosas fichas de inteligencia que el colono alemán Gerd Seewald confeccionaba al interior de Colonia Dignidad para Paul Schäfer.

Las primeras fichas se encontraron el año 2000 y el grueso de ellas fueron ubicadas por la PDI el 2005 en los fundos de Parral y Bulnes, junto con un inmenso arsenal. Sin embargo, su contenido es mayormente desconocido, pues el juez Zepeda les aplicó la Ley de Inteligencia, por lo que algunos sólo algunos retazos de estas se han ido conociendo a través de diversos fallos judiciales, como los dictados por el ministro de fuero de la Corte de Concepción Carlos Aldana, en los casos de Pedro Merino y Adán Valdebenito.

En el caso de Horman, Seewald declaró que confeccionó una ficha acerca del capitán de inteligencia naval Raúl Monsalve Poblete, quien era el enlace entre el Ministerio de Defensa chileno y la misión militar norteamericana. La ficha se refiere a una visita efectuada el 18 de octubre de 1973 (varios días después de los homicidios de Horman y Teruggi) por Monsalve al recinto de Parral, donde llegó acompañado “de dos extranjeros”, que según él andaban buscando nazis.

“Asevera Seewald que se confeccionó la ficha pues constituía un acontecimiento la visita de un capitán de fragata interesado en conversar con alguien de la colonia; que la segunda hoja de la ficha tiene una fotografía de la tarjeta de identificación de Raúl Monsalve Poblete, pues este, al presentar su documento de identificación en la casa de recepción de Colonia Dignidad, se fotografió dicha identificación con una máquina fotográfica que mantenía en ese lugar para ese efecto”, reza el fallo.

El documento rezaba textualmente: “RAUL MONSALVEZ POBLETE. Capitán de Fragata. Santiago. Seguridad Naval, Ministerio de Defensa 7° Piso, Fono 393987 y 393932… “estaba en camino a Talcahuano y quería aprovechar la oportunidad y hablar con AS, con quien había hablado hace 1 año. Quería tratar el mismo asunto de común interés. Pero no había pensado que el camino era tan largo… Lo acompañaron dos caballeros más. Uno de ellos llegó a Chile hace m/m 7 años, es inglés, pero viene de EE.UU. El otro es irlandés… después de avisar a las personas competentes llega el mayor Gómez y habla con ellos. El los cree de entera confianza. A las 02.10 se retiran. Memo: “Lo conozco por imbécil”. Los acompañantes eran del Servicio Secreto Norteamericano. Andaban en búsqueda de nazis (13-8-75)”.

La sigla “AS”, según dedujo el ministro Zepeda, corresponde a uno de los hombres de confianza de Schäfer, actualmente prófugo, Albert Schreiber, quien se hacía cargo de los asuntos legales de la colonia y que también estuvo muy implicado en el tráfico de armas. El “Memo” que menciona la ficha se refiere, según Seewald, a Guillermo Marín Estévez (un conocido empresario parralino).

Hay otras dos fichas escritas por “Molli”, el seudónimo que tenía el famoso encapuchado del Estadio Nacional, René Muñoz Alarcón (como lo admitió el colono), que en junio de 1977 denunció ante la Vicaría de Solidaridad el uso de la Colonia como centro de detención y tortura. En esa oportunidad dijo que había 112 prisioneros vivos al interior del campo y dos dos meses más tarde fue asesinado a puñaladas en Santiago.

La primera ficha decía “FERNANDEZ: Estadio Nacional, trabajé con el Comandante Ramírez y el Sargento Fernández (Molli, 6 o, Oct. 73)”, mientras que la segunda señalaba “MONSALVEZ. Capitán de la Armada. En el Estadio Nacional trabajé con el comandante Ramírez y el Sargento Fernández, posteriormente con la Armada, el capitán Monsálves. Santigo. (Molli 6 0, Oct. 73)

También, Seewald añadió al juez Zepeda que “la información sobre el ‘compartimentaje’ y células en que se conformaban las diferentes estructuras del MIR, las iba obteniendo de lo que salía en los periódicos y de las conversaciones iniciales que mantuvo con Pedro Espinoza Bravo sobre un socialista apodado Gato”.

Finalmente, y respecto de la mención acerca “del servicio secreto norteamericano”, no queda claro si se refiere al Servicio Secreto propiamente tal (encargado, entre otras cosas, de la custodia de las autoridades), o a otra agencia de inteligencia.

El informante alemán

Sin embargo, quizá más extraños aún son cuatro de los cables desclasificados de Estados Unidos que el juez Zepeda citó en su fallo, los que dan cuenta de una curiosa relación entre los servicios de inteligencia de Estados Unidos y un informante que, en Alemania, manejaba muchos datos sobre Chile.

Un memo enviado desde el agregado del FBI en Bonn al director de ese organismo en Washington, el 28 de noviembre de 1972, con el título de “subversivo”, narra que hasta el cuartel que poseía en la ciudad de Heidelberg el Destacamento 66 del Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército Norteamericano, el CIC (la misma unidad que estuvo a cargo de la fuga de numerosos criminales nazi a América Latina tras la guerra, entre ellos Klaus Barbie), se acercó un informante que según el CIC “había estado involucrado en actividades diseñadas a ayudar a hombres del servicio que estaban ausentes de su unidad” y “en actividades de ayuda y organización de disidentes del personal del Ejército de Estados Unidos en Alemania”. Es decir, un infiltrado. Asimismo, se mencionaba que la fuente, cuyo nombre está tachado, poseía “amplios contactos en Alemania y Estados Unidos”.

Luego se menciona algo ininteligible (por los borrones) sobre un diario y después se señala algo a relativo a Londres. Luego aparece el nombre de “FRANK TERUGGI”, y su dirección: “Hernan Cortes 2575, Santiago, Chile”. Es decir, alguien en Alemania, que conocía a Teruggi, estaba entregando voluntaria o involuntariamente en Heidelberg (a 160 kilómetros de Siegburg, la matriz de Colonia Dignidad) la identidad de un “subversivo” norteamericano que residía en Santiago.

El informante, sin embargo, no se limitó a ello: “describió a TERUGGI, como un americano entonces en Chile editando un periódico llamado ‘FIN’, de información chilena para la izquierda americana. Está estrechamente asociado con el grupo del área de Chicago de Liberación de las Américas (CGLAS)”.

Luego de varias galimatías y de recomendar buscar antecedentes sobre Teruggi en el archivo del FBI, el autor del mensaje señala que “Bonn está pidiendo al grupo intentar identificar al sujeto a través de la dirección de Siegelhausen”.

Si bien al inicio del documento pareciera que el informante fue directo hacia el CIC, el párrafo final parece sugerir que hubo un intermediario y que en realidad no se sabía bien quién era el que estaba proveyendo (seguramente a través del sujeto que “ayudaba” a los soldados de franco) la información, aunque pareciera que tenía algún domicilio en el pequeño poblado de Siegelhausen, cercano a Stuttgart.

Un segundo documento, curiosamente de fecha anterior (es probable que el primero haya sido una copia o una ampliación de un original); es decir, del 25 de octubre de 1972, reitera la necesidad de investigar sobre Teruggi. Su último párrafo comienza diciendo “esta información viene de…” y luego hay un borrón de varias líneas, al final del cual se agrega que “la naturaleza de esto, no obstante, nunca debe ser mencionada fuera del FBI”.

El 25 de octubre hay otro cable, que señala que “otra agencia del gobierno de Estados Unidos conduce investigaciones de seguridad, del tipo de las advertidas durante el mes de julio de 1972”, refiriéndose a quien entregó el hombre y dirección de Teruggi. Allí se especifican algunos antecedentes más sobre el informante que llevó los datos a sobre Santiago, y se menciona que se cree que es el líder una organización llamada “Resisters inside the army”.

Asimismo, se señala que es el principal organizador y editor de varias publicaciones underground en contra del Ejército de EEUU (valga recordar, el mismo al cual se acercó para entregar información sobre Teruggi) y de la guerra de Vietnam. El texto concluye con  una advertencia: “Fuentes y métodos sensitivos involucrados”.

El FBI estaba definitivamente interesado en la fuente original. Así lo demuestra el último cable, del 14 de diciembre de 1974 y enviado desde la oficina del FBI de Chicago al director de ese organismo, que detalla que hubo cuatro intentos negativos por contactar a la fuente, desde entre el 4 y el 7 de diciembre de 1972.

Cabe mencionar que, sin especificar cómo obtuvo ese dato, el ministro Zepeda establece en su fallo que toda esta información fue entregada después del golpe de Estado al jefe de Inteligencia Militar del Ejército chileno de aquel entonces, el general Augusto Lutz, y que tras una orden del alto oficial (que posteriormente falleció en extrañas circunstancias) Teruggi desapareció en el Estadio Nacional, igual que Horman.

Fuente: Documentomedia

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