El Nuevo Zarpazo de Mañalich Contra la Salud Pública

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Si hay algo que distingue a los neoliberales, eso es su absoluta impermeabilidad a la crítica, y su fanática determinación determinación para cumplir sus objetivos. Es el caso, sin ir más lejos, del Ministro de Salud, Jaime Mañalich, empeñado contra viento y marea de privatizar lo poco que queda del sistema público de salud. Y lo que no logra con votos en el Congreso, lo intenta por la vía administrativa. Es el caso, sin ir más lejos, de la compra de camas a clínicas privadas de salud, por un valor de 45 mil millones de pesos, lo cual, peor aún, compromete el presupuesto de salud de los próximos tres años. Eso, a pretexto de “ahorros” para el Estado.

 

El Ministerio de Salud informó que compró camas a clínicas privadas por tres años, lo que tendrá un costo total de 45 mil millones de pesos, con el propósito de atender el aumento de demanda en hospitales públicos.

La iniciativa surgió hace tres años, cuando el Minsal llamó a licitación a las clínicas para hacer frente a la alta demanda de salud que se registra en algunas estaciones del año, aunque principalmente en invierno.

El pretexto, típicamente neoliberal, es que cuando un paciente no encontraba cama en el hospital público, el ministerio debía comprar un cupo en alguna clínica y pagar directamente la atención. En consecuencia, con la licitación se generarí un “ahorro” ya que el Estado compra dicha atención en volumen y por una cantidad de años.

El director de Fonasa, Patricio Muñoz, explicó:

“El ahorro se genera en la medida en que nosotros vamos optimizando los recursos al comprar centralizadamente, y no cada servicio por su lado. Tenemos una ventaja de ahorro importante”.

Muy suelto de cuerpo, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, agregó:

“En promedio, un día de cama integral costaba el año 2009 cerca de 850 mil. El año pasado ese valor se licitó a un promedio de 320 mil, es decir, por lo que antes se pagaba un día, hoy podemos pagar dos días y medio de cobertura. En este sentido, creo que esto es un tremendo avance para utilizar eficientemente los recursos públicos”.

En Chile hay 2,3 camas por cada mil habitantes, promedio que está bajo el 4,7 que poseen los países de la OCDE.

Lo que Mañalich y los neoliberales ocultan es que para que se de esa necesidad, es necesario desinvertir en el sistema público, y mantenerlo con una capacidad de atención por debajo de la demanda. 

Es el caso del hospital de Ñuñoa. Si bien el ministerio recibió en comodato en julio del año pasado el edificio que alberga las instalaciones del
la Clínica Ñuñoa, debiendo destinar una inversión de cinco mil millones de pesos para habilitar cinco pisos y dos subterráneos, que ocupan en total un espacio de 23 mil metros cuadrados, la opción se desechó con el pretexto de que la Municipalidad de Providencia otorgará los permisos de construcción del nuevo Hospital del Salvador, lo que permitiría a este último absorber las demandas sanitarias de la zona oriente de la capital.

Según el alcalde Pedro Sabat el presupuestque falta para sacar adelante el hospital es de US$ 20 millones, “que viene siendo el 5% de lo que va a costar el Hospital del Salvador, y que va a estar listo en 10 años más”.

Privatización

Más allá de ese ejemplo puntual, es obvio que el juego de Mañalich constituye un paso más hacia la privatización de la salud pública. 

El senador Alejandro Navarro, apuntó: 

“En vez de destinar los recursos a mejorar la salud pública, se le están pagando cifras millonarias al privado. Por ejemplo, una cama en el sistema público cuesta 150 mil pesos y ésta en el sistema privado vale más de 1 millón 200 mil pesos, es decir pagamos casi 5 veces más por la misma cama cuando esa cama se compra a un privado. Esto no es un negocio que se hace en función del sistema público, sino que en función de enriquecer a las clínicas privadas. Este endeudamiento imposibilita poder mejorar el sistema y agudiza la crisis. Piñera ha transformado el tema en un negocio, donde no hay acceso a la salud, ya que no hay recursos; esto suma y sigue. Los diputados deben hacer su pega y acusar constitucionalmente a Mañalich, ya que no ha cumplido con rol de garante de la salud pública”.

En octubre próximo la Cámara de Diputados citará al ministro Mañalich para que responda sobre este y otros casos. El principal motivo de la interpelación al titular de salud, es la falta de cumplimiento de la promesa del gobierno de construir 12 nuevos recintos hospitalarios.

El encargado de la interpelación es el diputado Víctor Torres (DC), quién dijo:

“Uno de los temas más complejos en el manejo del ministro Mañalich es el incumplimiento efectivo de los compromisos en materia de infraestructura hospitalaria, donde en ningún caso se ha cumplido con los plazos comprometidos”.

Además, el parlamentario -médico de profesión- detalló a Cambio21: 

“Hay problemas en la comuna de Coquimbo, Ovalle, Casablanca, San Antonio, Rancagua y otras. En la capital se prometieron recintos para La Florida y Maipú. Además hemos podido pesquisar problemas de gestión hospitalaria con objeciones importantes en la Contraloría en materia de compra y cotización de medicamentos y servicios, entre otras áreas”.

Para el integrante de la comisión de Salud de la Cámara, el problema de fondo es ideológico, porque tiene que ver con una forma de hacer gestión que pone los intereses de los privados por sobre la salud pública:

“Hemos visto como cada vez básicamente lo que se hace es ideológicamente hablando, tratar de privilegiar al mundo privado, lo que se demuestra con una política de no traspasar más recursos a la salud pública y hacer todo a través de la salud privada. Así se explica la práctica de comprar servicios en vez de construir los hospitales que prometió, lo que ha sido nefasto para la salud pública”.

Colapso

La contracara del negocio privado de la salud es el sostenido deterioro de la atención en el sistema público, que debe atender al 60% de la población, en condiciones presupuestarias sumamente desmedradas, ejemplo de lo cual acaba de ocurrir con el colapso de la Asistencia Pública, ex Posta Central, por el largo fin de semana, en que pacientes debeieron esperar hasta quince o veinte horas para ser atendidos.

Pacientes denunciaron que han debido esperar hasta 20 horas para ser atendidos en la ex Posta Central, recinto que ha vivido una grave situación de saturación desde este lunes.

De acuerdo con la versión de las autoridades, el colapso se vivió debido a que el turno de la noche no dio abasto ante la gran demanda de atenciones pues llegaron muchos pacientes derivados de otros centros asistenciales.

A modo de ejemplo explicaron que hubo 36 personas hospitalizadas durante la noche, lo que más que triplica la atención de una noche normal, cuando se producen entre ocho y diez de este tipo.

La directora de la Asistencia Pública, Patricia Méndez, reconoció que “tuvimos lamentablemente una cantidad de horas de espera especialmente en los pacientes C3. No esperaron los que estaban más graves con riesgo vital”.

“Se produjo una saturación producto de cinco días de feriado, un efecto rebote de un feriado largo con los policlínicos cerrados. Se producen por los feriados largos y ausentismos no programados”, explicó la autoridad.

“Estamos en fase de resolución. Hubo un aumento brusco este lunes a partir de las 14:00 horas, toda la tarde y la noche que fue tremendo. Tuvimos una espera de casi 12 horas y en algunos casos un poquito más”, detalló.

Los pacientes y sus familiares reclamaron que en algunos casos habían llegado a las 15:00 horas de este lunes y uno incluso dijo estar desde las 10:00 de la mañana del mismo día. Además, reclamaron que los enfermeros estaban durmiendo o comiendo mientras los pasillos estaban llenos de gente que necesitaba atención.

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