El Fallo de la Corte de la Haya y la Protoconciencia

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¿Extraño el título verdad ? Esto de vincular causalmente la decisión jurídica de la Corte Suprema del Planeta a un psicodinamismo llevará a más de alguien a pensar que al autor del presente se le alteró el juicio de realidad. Mejor, así aseguro que al menos mis enemigos me leerán y ahora, tras solicitar disculpas por ésta disgresión lúdica entramos a caracterizar lo que se entiende por Protoconciencia cuya presencia en todo ser humano fuera planteada por el Dr. Armando Roa, Director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria, quien fuera mi maestro cuando me especialicé en la disciplina.

Amén de su enorme capacidad profesional en lo diagnóstico-terapéutico fue un innovador en varios campos de la cultura y uno de los escasos médicos de espíritu renacentista que ha generado nuestro país. El Profesor Roa concibió la existencia de lo que denominó “Protoconciencia”, hipótesis que la experiencia clínica de muchos de nuestros cófrades confirma y que viene a proyectar una luz adicional para mejor entender la derrota chilena en Holanda.

Dejemos en suspenso por un instante las causas que se han invocado para explicar lo bizarro del fallo:

a) la superior competencia profesional de la diplomacia peruana,

b) el grueso error de los dos últimos gobiernos chilenos al postular como argumentos ejidales de la defensa chilena la existencia de Tratados Solemnes con el Perú respecto a los límites marítimos, vigas maestras escogidas por Van Klaveren, Subsecretario de RREE del Gobierno de Bachelet 1 , confirmado por Piñera como Jefe Supremo del elenco, y además experto en cocteles e intercambio de condecoraciones, quien escogió como su lugarteniente a la digna Sra. María Teresa Infante, docta en Cartografía. El hecho estriba en que nunca existieron Tratados solemnes y firmados por las partes. Solamente «acuerdos» que no poseen validez jurídica irredargüible tratándose de disputas territoriales,

c) la estrategia de mantener relaciones fraternales con la táctica tragicómica de las “dos cuerdas separadas”. Acusados en La Haya cual delincuentes por usurpación de mar perteneciente a otra nación y simultáneamente mantención de la cordialidad y diálogo constructivo en todo lo relacionado al tema de las inversiones de Chile en el Perú y viceversa, así como el intercambio comercial, llegando lo de la propuesta de las «dos cuerdas» casi a lo grotesco con las declaraciones mutuas de amor eterno intercambiadas entre Alan García (patrocinador de la demanda) y Frei Ruiz-Tagle, Jefe de Gobierno del país demandado como filibustero.

En suma, lo almibarado de la diplomacia chilena distó de ser una estrategia Nacional, y fue la de un estrato de la sociedad chilena y no precisamente del más desposeído. Obedeció predominantemente a asegurarle al grupo Angelini la captura de peces para su industria conservera, sobre todo de anchovetas hoy con alto precio en todo el planeta por ser el nutriente predilecto para criar pollos inmovilizados, y la inmunidad de los capitales del grupo Luksic, invertidos en sus malls instalados en el Perú. La teoría de las dos cuerdas fracasó, salvo para los citados magnates.

Quedamos como lactantes frente a la astucia, competencia y perseverancia de Torre Tagle gracias a nuestros engolados e incompetentes diplomáticos, quienes al parecer olvidaron que los países no tienen amigos permanentes sino intereses permanentes.

De poco sirve procurar mitigar la frustración pregonando la “unidad nacional” que se mantuvo en torno al Gobierno actual, y ratificado por el que asume, así como su inmediato acatamiento que haría resplandecer el honor de Chile, sólo parangonable con aquel que animaba a los Caballeros de la Tabla Redonda. Sólo son unos milígramos de morfina para aliviar el dolor de una fractura expuesta.

Que no se gaste tanto nuestro equipo diplomático en prolongadas reuniones con los enviados de Torre Tagle dirigidas a “afinar los detalles” de un fallo adverso, definitivamente acatado y maquillar la derrota amartelándose con sus pares peruanos, intercambiándose recíprocamente condecoraciones con prolija equidad y tratando de paso disimular el amargo sabor de su derrota con sonrisas de extras cinematográficos en una patética parafernalia de amistad republicana de oropel.

A diario declaran por los mass-media asegurándole al país que el costo del desastre es super-compensado ya que nuestra actitud en orden a respetar el fallo confirma ante el mundo nuestra condición de Nación civilizada y pone para siempre punto final a todo conflicto futuro con el país del Rímac. Siguen equivocándose estos connotados “expertos”. El Perú irá por más, piano-pianissimo al comienzo, para luego acelerar el embalaje de sus reivindicaciones por más y más territorios, aquellos que desde hace siglo medio consideran hurtados por los matones que la Divina Providencia, en mala hora situó en su Sur.

De cómo influyó la Protoconciencia en la decisión de los jueces

La protoconciencia no existe anatómicamente como una suerte de estructura delimitada e independiente de otras, sino es la encrucijada funcional de varias conexiones neuronales que portan elementos de las experiencia, vivencias, apercepciones y recuerdos del sujeto a través de su vida. En ocasiones no somos capaces de llegar a conclusiones/decisiones de forma tan racional que nos dejen satisfechos. Pero el encadenamiento de conceptos que lleva al pensar lógico, racional, silogístico, aunque incompleto para llegar a esa meta no se pierde.

Abandona la conciencia y sigue trabajando en la solución racional a nivel de la ProtoPsique. Una vez alcanzada irrumpe en el campo de la conciencia. Es pues preconsciente (*) y una obrera infatigable en el día y más aun en la noche.

¿Cuántas veces nos hemos despertado con la solución que no pudimos plasmar bien en el día, o dimos con la frase luminosa para cerrar un discurso? ¿Cuántos escritores laboran sin horario preciso, muchas veces en horas de madrugada pues la ProtoConciencia es desvergonzadamente mal educada. ¿Cuántos genios musicales revelan haber despertado en horas insólitas para solfear la frase musical que anhelaron componer sin éxito en las horas de vigilia?

Sin embargo este archivo dinámico de la memoria no es afectivamente neutro. Por una parte, los pensamientos, las ideas de lo leído, el impacto convincente de las opiniones de otros, vale decir sus contenidos, son inseparables del tono afectivo que acompañó a la información recibida sobre un determinado tema, persona o situación. Ello lleva inexorablemente que al regresar a la conciencia la solución racionalmente construida, por lógica que sea su estructura no pueda escapar al sentimiento.

Son éstos, “malgré-tout», los que dirigen en determinado sentido, empático o negativo. La solución racional, cognitivamente construida les aparece como un puramente abstracto y objetivo al protagonista, sin que logre percibir la contaminación afectiva que impregnó en la Protoconciencia el material intelectual perfeccionado que regresa a la conciencia.

En otras palabras, no registra el matiz emocional indeleblemente unido a los conceptos cuyo encadenamiento lógico lo conduce a una conclusión racional que no es tan pura ni objetiva como sinceramente cree, sino en parte influida por el componente emocional asociado a los recuerdos que permanecen almacenados en su Protopsique.

Sus decisiones son aceptadas como tales por el autor y el gran público por la perfección silogística de su construcción permaneciendo ciegos a la causalidad profundamente emocional que influyó en su decisión racionalmente estructurada, pero «dirigida» afectivamente desde la Protopsique de los Jueces. Resulta verosímil aceptar que en la mayoría de quienes componen la Catedral Mundial del Derecho el calificativo de “Chile, el matón del barrio” jugó un rol importante. Por supuesto no el único.

Como ocurre en éstas conflictos, nada menos que entre dos Naciones, la problemática es siempre multicausal. Pero ha sido tan reiterado el mote de marras, “Chile, el matón del Barrio», propagado no sólo por los vencidos de 1879 sino urbi et orbi que pasó a ser conocida y aceptada en gran parte del mundo (con la generosa contribución de la barbarie pinochetista) que al pasar el problema de la decisión jurídica desde la Protoconciencia a la Conciencia Vigil de los jueces de La Haya venía ya contaminada afectivamente en contra nuestra.

Es realmente Chile el matón del barrio Sudamérica… La patria grande, como la definiera uno de los principios fundacionales del partido socialista

Veamos que nos dice la Historia. Para ello usaré el método de revisar sumaria y cronológicamente las guerras sostenidas entre las Repúblicas ya emancipadas de sus metrópolis. Las contiendas de verdad, desechando los meros choques fronterizos que no pasaron a mayores.

1.- Chile y Argentina aliados contra la Confederación Peruano-Boliviana

Instigada por Diego Portales, que previó la inhibición que para Chile, humilde exportador de sebo, cáñamo, velas y trigo significaba la creación por Andrés Santa Cruz de la Confederación Peruano-boliviana que inevitablemente desembocaría en un sólo país, una gran potencia relegando a su Patria a subsistir como una mera factoría sin opción de extender su territorio que en la época tenía como límite septentrional aunque impreciso el paralelo 24 (que cruza la actual Región de Atacama por la mitad) y terminaba en Chiloé. La misma aprensión existía en Argentina. Conversaron en secreto y se acordó separar por la fuerza a los países ya confederados.

La guerra se inició en 1836 con la captura de 6 barcos peruanos por la diminuta armada de Chile y Argentina invadió con su ejército profesional el sur de Bolivia. Esta operación terminó en un desastre. Pulverizados por las tropas bolivianas, los trasandinos huyeron, dispersos y desmoralizados hacia su Patria y su Gobierno renunció a participar más en el conflicto. Portales tomó el asuntó en sus manos y su apuesta resultó triunfante al vencer el ejército chileno dirigido por el General Bulnes a de los confederados en Yungay a comienzos de enero de 1839. Portales fue un vencedor post mortem ya que había sido masacrado un año antes en Valparaíso por el coronel chileno Vidaurre.

Tras la victoria de Yungay, punto final a la Confederación y fuga de Santa Cruz. Chile no se apropió ni siquiera de un centímetro cuadrado de territorio peruano ni boliviano. Sólo solicitó dinero en cantidad que compensara los gastos que le originó la guerra. El nuevo Gobierno peruano accedió gustoso, y pagó sin regatear a quienes los habían librado de la hegemonía de Santa Cruz. En suma no hubo matonaje alguno, ni despojo o humillación a los derrotados. Fue una guerra Nacional, producto de la visión estratégica que apuntando al desarrollo de su país animaba a Portales, posiblemente el precursor de lo que hoy se conoce como «guerra preventiva».

2.- La guerra por el Acre. 1815-1876

El Territorio del Acre, hoy perteneciente en su totalidad a Brasil, era al momento de la batalla emancipadora final (Ayacucho) como una gigantesca bufanda que se extendía por todo lo que constituye el límite Este del Perú hasta gran parte del límite Norte de la actual Bolivia. Tras la disolución de la Confederación, Brasil y Bolivia aprovechan la debilidad peruana, presa de luchas intestinas, para anexarse en partes iguales casi todo el Acre del Perú sin disparar un tiro. Luego el hallazgo en el Acre de ricos yacimientos auríferos y extensas plantaciones naturales de caucho desató durante años una ola migratoria gigantesca de brasileros, llegando ser la mayoría de la población.

En connivencia sumergida con las autoridades de su Patria, declaran al Acre como República independiente respecto a Bolivia en 1899. Frente a la débil protesta de Bolivia, Brasil envía tropas bien pertrechadas a la República «independiente» del Acre, las que permanecen allí hasta la firma del Tratado de Petrópolis en que el despojo asume carácter legal al firmar Bolivia la cesión de 164.242.212 km2 (90% del Acre) al Brasil. Como vemos ya aparece el primer gran matón del barrio, dándole la paliza al matón mediano, Bolivia, cuyo Acre había crecido sustrayendo la mayor parte del mismo al Perú.

3.- La guerra de la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay unidos contra Paraguay (1864 al 1876)

Las causas son controvertidas: a las ambiciones territoriales de Argentina y en menor grado de Brasil, se sumaba la irritación del segundo por ser país esclavista y tener como vecino a una pequeña República Modelo que bajo el Dr. Francia generó una cultura democrática, una producción cooperativista, un reparto igualitario de los bienes y donde convivían con iguales derechos blancos, indios y negros (ex esclavos fugados desde el Brasil). Algunos agregan que la personalidad del Mariscal Francisco Solano López –sucesor en la Presidencia al fallecer el Dr. Francia– orgullosa y arrogante, no concedió espacio alguno para resolver pacíficamente el diferendo.

Lo concreto es que la guerra fue prolongada y mortífera por la heroica resistencia de Paraguay. Al terminar se calcula por historiadores objetivos que la población masculina había descendido entre el 50% al 70%, principalmente por el enfrentamiento bélico, e incrementado por la epidemia de cólera y la venta como esclavos que practicaban los soldados invasores respecto a los negros que caían prisioneros. El botín territorial mayor se lo llevó Argentina arrebatando al Paraguay los territorios que constituyen hoy la mitad de su norteña provincia de Formosa y el 100% de su también septentrional provincia de Misiones. Brasil no realizó anexiones territoriales y su participación armada fue magra.

Se limitó a invadir Uruguay y derrocar al Presidente Aguirre, renuente a la guerra (por su condición de militante del Partido Blanco, de orientación nacionalista), y remplazarlo por un títere, un tal Venancio Flores, simpatizante de Argentina, agente encubierto de los intereses de Inglaterra en el Río de la Plata y miembro del Partido Colorado. Integra al Uruguay a la coalición y envía 5.000 soldados al frente.

Al Brasil le resultaba suficiente las sumas siderales que ingresaban a sus arcas por concepto de derechos aduaneros, en su calidad de socio del Estado Uruguayo, presente concedido por el Presidente pelele Venancio Flores, ya que Montevideo era el único puerto de llegada de los materiales de aprovisionamiento destinados a los ejércitos de la Triple Alianza. Oficialmente la guerra llega a su fin con la firma por las partes del Tratado de Paz en 1876, en el cual Paraguay acepta ceder 334.126 km2, casi el 35% de su territorio y pierde el derecho a navegar libremente desde el Paraná al Río de la Plata, ruta habitual de sus exportaciones. Miren…hasta Uruguay deviene en matoncillo, pero hay que olvidarlo deliberadamente. Es la única mácula en su límpida historia.

4.- La guerra del Salitre, perdón… la guerra del Pacífico. Chile contra Bolivia y Perú en alianza. 1879-1883

El tema es conocido. Su victoria sobre la coalición de Perú y Bolivia, dada la inferioridad manifiesta de Chile en cuanto a población, recursos económicos y bélicos, fue inesperada para la mayoría. Todas las potencias europeas apostaban a la derrota chilena, salvo Alemania. Se cuenta al respecto una anécdota sabrosa: al ser interrogado un alto general prusiano sobre el pronóstico preguntó:

¿Qué comen los peruano-bolivianos respondiéndosele: “cebollas con tomate”; ¿Y qué comen los chilenos ?… “porotos con mote”; respuesta final del teutón: ganan los chilenos. Claro, lo decisivo no fueron los frijoles sino el hecho que, a la inversa de Perú y Bolivia la planificación, la organización de la lucha armada, la suprema dirección fue producto de los civiles. La operación, obviamente de los militares, pero sujeta a los lineamientos que trazaban los primeros.

El gran acierto del entonces Presidente Errázuriz Zañartu fue designar a Rafael Sotomayor, abogado de profesión y ex Juez de Letras provinciano, como Ministro de Defensa en Campaña, organizador infatigable y dotado de una capacidad natural en Logística Militar, se ganó el respeto del Ejército conviviendo con sus jefes en todos los sitios de las batallas, falleciendo días después de la batalla de Campo de la Alianza en que Chile vence a los dos ejércitos enemigos coaligados y se apodera de la provincia de Tacna.

Como consecuencia el ejército boliviano se repliega a su país y ya no volverá a intervenir en el resto del curso de la guerra. Irónicamente estando la Alameda plagada de militares empuñando espadas que aparentan ser terribles, Chile sólo homenajeó al «alma del triunfo», como llamaron a Sotomayor los propios militares, bautizando con su apellido una calle sombría y secundaria de reciente pasado prostibular.

Siguiendo la última directriz de Sotomayor –que recuerda la tesis de Escipión el Africano frente a las dudas del Senado romano si invadir o no a un Cartago ya debilitado– el ejército chileno lleva la guerra al corazón del enemigo, hasta ocupar Lima donde permaneció 3 años, sentidos como siglos por los vencidos debido a la crueldad y dureza con que actuó nuestro ejército de ocupación. Aquí si que actúa como «matón del barrio», y confisca sin compensación alguna obras de arte, faroles de hierro forjado importadas de Francia, maquinarias complejas, alfombras de Persia etc. y las embarcan a Chile.

La guerra con Perú concluye oficialmente al firmar las partes el Tratado de Ancón el 05-1833 en el que el Perú reconoce la definitiva soberanía chilena sobre Tarapacá, dejando el destino de Arica y Tacna sujetas al resultado de un plebiscito a realizarse 10 años después, permaneciendo durante el lapso bajo la soberanía chilena. Nunca se realizó tal consulta ciudadana, zanjándose en definitiva la situación al firmarse el Tratado de Lima, en 1929, el cual, mediado por los EEUU, asigna la soberanía definitiva de Arica a Chile y éste devuelve al Perú la mayor parte de la provincia de Tacna.

En 1904 se firman por Chile y Bolivia el Tratado de Paz definitiva, por el cual la segunda reconoce la soberanía del primero a perpetuidad respecto al «territorio en disputa», vale decir la actual Región de Antofagasta. En total Chile integra a su soberanía 268.34 kms2 a las que se suman 11.000 km2 más al resolverse la disputa con Bolivia y Argentina respecto a la soberanía de la Puna de Atacama. Total: 271.324 km2, un 40 % de su territorio prebélico (del paralelo 24 a Chiloé).

5.- La Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1933-1938)

Se conjuntaron dos causas para originarla: la necesidad de Bolivia, ya obturada su costa por la cesión a Chile de la región de Antofagasta, de asegurar a sus exportaciones una salida al Atlántico vía Río Paraguay-Paraná-Rio de la Plata-Buenos Aires o Montevideo. En la trastienda actuaron activamente dos de las más inmensas Compañías petroleras de la época: la Standard Oil ya operando en Bolivia y Argentina respaldando a Bolivia y la Royal Dutch inclinada por Paraguay.

El territorio en disputa correspondía a casi la mitad del Chaco, el llamado Chaco boreal justamente donde se habían detectado grandes reservas de petróleo subterráneo. El Chaco boreal era en su totalidad un territorio en disputa entre Bolivia y Paraguay ya desde 1928 y combates de magnitud se habían realizado en una guerra no declarada. En vista del rearme boliviano, dotado de armas modernas (aviación de combate, artillería moderna, reclutamiento de los reservistas, y traída desde el exterior de oficiales selectos (entre ellos varios mercenarios chilenos), Paraguay decide declarar oficialmente la guerra el 06-1935.

La contienda, durante los 5 años de duración se caracterizó por la inepcia de la oficialidad boliviana, en su mayoría perteneciente a las capas aristocráticas que libraba batallas en los mapas, muy lejana al teatro de lo acontecimientos, en tanto que los soldados se rendían o desertaban en masa frente a las sucesivas victorias paraguayas que al promediar el conflicto ocupaba ya los dos tercios del territorio en disputa.

EEUU, Argentina, Chile y Perú median en el conflicto, proponiendo un armisticio por 60 días, que Bolivia acepta de inmediato y Paraguay logra reducir a 30 días y sólo bajo la condición que sus tropas se mantengan en el territorio ya conquistado.

Reanudada la guerra, Paraguay desarrolla una estrategia del tipo Defensiva-Activa, mediante la cual creaba condiciones de falsa debilidad en determinados puntos que eran invadidos por los bolivianos, que pronto eran cercados por contingentes paraguayos situados hábilmente camuflado a su retaguardia. Pese a que el Gobierno y el Estado Mayor boliviano ocultaron a su pueblo el desastre total, inevitablemente fueron conocidos la molicie e incompetencia de los oficiales superiores, estallando protestas populares masivas de protesta organizadas por el PIR (trotskista) y grupos de oficiales nacionalistas de izquierda. Bolivia se vio obligada a solicitar un Protocolo de Paz el 06-1938, firmándose un mes y medio después el Tratado de Paz definitivo en el cual Bolivia cedía dos tercios del Chaco Boreal a Paraguay y era compensada con la soberanía de un estrecho corredor de terreno cuyo terminal sería un puerto, también soberano y ribereño del Paraná. Había pagado un precio exorbitante: 110.000 millas2 de territorio propicio a la extracción petrolera) y en vidas (de los 70.000 soldados que combatieron en el Chaco sólo sobrevivieron 7.000). Siguiendo la óptica perú-boliviana respecto a Chile, Paraguay califica también plenamente para el título de «matón del Barrio”.

6.- Guerras entre Perú y Ecuador

Primera. 1941.

El Ecuador era un triángulo rectángulo cuyos catetos se unían al Este, penetrando como una lanza en la zona amazónica y limítrofe con el Brasil. Allí nacía y discurría el Marañón, impetuoso río, tronco principal del Amazonas. Perú inicio muchos años antes de su acción armada en las declarar en las tribunas internacionales a que el vértice este de Ecuador era una zona peruana irredenta. Lo iterativo de la ofensiva diplomática de Torre Tagle terminó por internalizar en casi todos los países de la Subregión la convicción que se trataba de una zona al menos «en litigio». En plena conflagración Mundial, pero sin declaración de guerra previa, ataca al Ecuador por aire y tierra.

Bombardea Quito con un B-29 y destroza fácilmente a las FFAA ecuatorianas, diminutas y carentes tanto de entrenamiento como de equipamiento. Reunidos los países del «barrio» Sudamericano con el «rascacielos» del barrio Norte, imponen al Ecuador la firma del infame Protocolo de Río de Janeiro (1942) por el cual cede los 4 quintos de la zona en litigio que pasa a perpetuidad a la soberanía del Perú. Por su parte Colombia recuerda súbitamente que la zona en litigio había formado parte tanto del virreinato de Nueva Granada como de la Gran Colombia creada por Bólivar.

Los países concurrentes a Río «comprenden» su prolongada amnesia al respecto y le es entregada a título perpetuo el quinto que restaba de la zona en litigio. Con esos acuerdos, las fronteras de Colombia y el Perú se adosan, quedando el Ecuador encerrado entrambas, reducido a su mitad centro-oeste y deja de ser un país amazónico. La reunión fue una pantomima dirigida por los EEUU, que en los hechos portaba al llegar los acuerdos finales.

Su apoyo decidido por la parte peruana fue motivada en parte por la valiosa colaboración prestada por ese país a la causa de la Democracia en la Guerra Mundial (hecho efectivo pues aceptó rebajar el precio de venta de sus materias primas a los yanquis a la mitad del que tenía en el mercado). Además EEUU poseía información respecto a la existencia de colosales reservas de petróleo no explotado en la porción adjudicada al Perú.

Este también estaba «noticiado» pero ambos se equivocaron. Petróleo subterráneo había, pero en cantidades homeopáticas que no justificaban la inversión. Los grandes yacimientos quedaron en el territorio que Ecuador conservó. Han sido estatizados por el Presidente Correa y hoy el producto de su venta financia en gran medida el costo de las medidas de bienestar social de los trabajadores e indígenas del entonces mutilado país que se ha reencontrado con Bolívar.

Segunda. 1995. La Guerra (término usado por Ecuador) o Conflicto del Cenepa (definición empleada por el Perú)

Fue breve, pero intensa y originada por reiterados desacuerdos en la demarcación limítrofe entre ambos países en la zona de la Cordillera del Cóndor. Supuestamente el Perú atacó primero creyendo o queriendo creer que soldados ecuatorianos habían violado la frontera y penetrado en su suelo.

Aunque Perú movilizó mayores fuerzas terrestres (3.000 hombres), y los ecuatorianos 2.000, y estando los contingente aéreos equiparados la opinión generalizada piensa que el vencedor fue el Ecuador cuyos pilotos derribaron el 80% de las aeronaves de guerra peruanas enviadas al efecto y el armisticio solicitado por los países garantes sorprendió a los soldados del Guayas desafiantemente fortificados en suelo peruano.

Reunidos los países garantes del Pacto de Rio de Janeiro (Chile, Argentina, Brasil y EEUU), se acordó que los 2 países debían simplemente cumplir con lo señalado en el Protocolo de Río de 1942, que establecía que la línea fronteriza debía seguir trazada coincidiendo con lo que evidenciaran las cumbres codilleras más elevadas. Ecuador logró además que le fuera reconocida la libre navegación de los barcos amparados por su bandera a través del Amazonas. No hubo anexiones ni cesiones territoriales.

7.- Cuasi conflictos de estirpe matonesca

a) En Venezuela los gobiernos de ADECO y COPEI, los mismos barridos por el tsunami Chávez, los mismos que hoy cebados con la oligarquía exigen el «regreso a la democracia”, escenario en el cual han sido vencidos limpiamente en las urnas 23 de las 24 en las que el pueblo ha sido llamado a dirimir con su voto los dilemas en un país que marcha irremisiblemente al socialismo, mantuvieron intensa presión incluyendo amenaza armada para que le fuera cedida por Guyana la diminuta provincia de Pomerion, de 6.000 km2 y 31.000 habitantes aduciendo que quedaba dentro de su mar territorial (?). La bizarra exigencia de los insaciables traga-dólares cesó con el ascenso de Chávez al Poder

8.-Los hermanos chantajistas

Ya inminente la lucha armada de Chile contra la coalición Peruano-Boliviana el 79, Argentina informa que ha sido invitada por aquellos a unirse al Pacto Secreto que han firmado contra Chile. Los argentinos nos hacen saber que no lo firmarían, en el caso que Chile desista de sus aspiraciones a la parte meridional de la Patagonia continental que reclama para sí y se limite al control del Estrecho de Magallanes. Nuestros negociadores cuerdamente aceptan.

9.- Los hermanos cleptómanos

Recuerdo de las clases de Historia en el Instituto Nacional que la Provincia de Mendoza pertenecía a la Capitanía General de Chile y las ex colonias aplicaron el «utis possidetis»; sin embargo nunca se ha sabido de documento alguno que haya oficializado su traspaso a Argentina, consagrando una anexión de territorio que hubiese sido llevada a cabo por la fuerza o producto de una equitativa negociación. Puede también que el General Belgrano sufriera de Cleptomanía, enfermedad en la cual no es consciente para el paciente que comete un acto doloso, sino es una forma de manifestarse de los llamados procesos Obsesivo-Compulsivos. Si fue por ello… perdonados.

Queda demostrado que no somos los matones del barrio o al menos no el único. De los 10 países del barrio sudamericano (excepción hecha de las tres colonias, la inglesa, la holandesa y la francesa) ocho califican como matones aunque con matices que permiten diferenciarlos.

Si utilizamos como indicadores la extensión de los territorios adquiridos por el supremo argumento de la fuerza, las riquezas que contenía el botín y el relieve geopolítico de lo confiscado a un vecino del barrio me resulta el siguiente ranking:

A) Actuando en las grandes ligas

Primer e indiscutido lugar: Brasil
Segundo Lugar: Argentina
Tercer lugar: Empate entre Perú y Chile. Habría que revisar mejor para saber quien de los dos sube al podio.
Cuarto lugar: Uno de los dos anteriores
Quinto lugar: Paraguay

B) Aún en las ligas menores
Colombia, Uruguay, Venezuela en ese orden.

C) Doncellas y efebos violados por alguno de la banda matonesca o en pandilla
Doncellas: una (Bolivia). Efebos: uno (Ecuador).

Perfiles tendenciales en la mayoría de los conflictos

1.- En la mayor parte de los países victoriosos, factor relevante de su victoria fue la de haber centralizado el mando y las determinaciones fundamentales en el Poder Civil constituido, que aplicaron a la letra la frase de Clemenceau en los albores de la Primera Guerra Mundial : «La guerra es un asunto demasiado delicado como para dejarlo en manos de militares».

2.- En todos ellos, exceptuando la conflagración entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana del 39, casi todos los Gobiernos de turno y como su reflejo, en el mando superior de sus ejércitos, las potencias europeas, contaron con el respaldo de Inglaterra y los EEUU, apoyo que no por ser subrepticio fue menor, fijaron la fecha para la fecha para la declaración de guerra, potenciaron la logística militar, prestaron asesoría para mejor asesinar sudacas, y otorgaron préstamos blandos al socio sudamericano priorizado por ofrecer mejores condiciones para los negocios de sus grandes compañías tras la victoria.

A la vez se negaron a vender material bélico a los más «testarudos». Los más desembozados en su actuar fueron los yanquis, que prácticamente redactaron los términos en varios Tratados de Paz que oficializaban el despojo a los vencidos y precisaban la ubicación territorial más adecuada de los mismos, fieles a su particular interpretación de la doctrina Monroe… «América para los Norteamericanos».

Con más hipócrita sutileza, pero similar apetito, actuaron los diplomáticos de Inglaterra que por algo es conocida como la «pérfida Albión». En Chile no existen datos confiables respecto a una actuación directa sobre el Gobierno ni sus Generales en la Guerra del Pacífico, siendo por el contrario muy conocida la actuación de Míster North quien compró las acciones de las Compañías peruanas del Salitre en Tarapacá, muy devaluadas por los avances chilenos (bajaron hasta el 12% de su valor), vendiéndolas después a empresarios chilenos al 60 %. El industrioso aventurero inglés fue a la postre el gran vencedor de la Guerra del Pacífico.

Aventuro opiniones al futuro

Pese a que se han realizado avances en nuestro Ministerio de RREE (depuración de oficiales pinochetistas ascendidos a diplomáticos tras un cursillo al vapor), y reformas al Curriculum formativo de la Academia Diplomática, sobre todo en los aspectos de Administración y Economía esenciales para la diplomacia de un país de economía abierta (creo que sólo le queda firmar un TLC con los esquimales) resulta evidente que el fallo de La Haya sacó a flote la impericia de un personal técnico para conducir la defensa de Chile frente a un vecino difícil.

No comparto la creencia que Torre Tagle sea profesionalmente tan superior como para imponer un fallo tan «rocambolesco» como el de cortar con su escalpelo jurídico las 200 millas que siguiendo la dirección del paralelo prolongan a Chile en el mar, reduciéndolas caprichosamente a 80.

Es claro que, sumadas a la limitación política de todo técnico puro, hubo de parte de ese contingente una sobrevaloración subjetiva del peso que inevitablemente asumirían meros «Acuerdos» marítimos y no Tratados. Esa «gaffe» engañó a Bachelet 1 y a Piñera, creando un espejismo triunfalista.

Algo tan relevante como lo es una disputa de soberanía con un vecino que en su inconsciente colectivo sueña con reconstituir el Imperio de los Incas, debe ser dirigido en el futuro por una suerte de task-force que posea una clara estirpe política. Tiene que haber gente, hombres y mujeres preparados(as) que se han refugiado en sus profesiones, asqueados con los protagonistas actuales, en su mayoría expertos sólo en la Micropolítica, la de la refriega por carguillos, sinecuras, placenteros consuladitos, parlamentarios designados, geólogos que dictan cátedra sobre reformas a la Salud, personajes insignificantes que piden protección policial, y otra suerte de actividades subalternas que no aceptó Aristóteles integrar a la definición de POLITICA a la que consideraba – y lo es – la más elevada y compleja de las actividades humanas.

¿Cuál será la Política de relaciones con el vecindario propuesta en el Programa de Michelle Bachelet?

Ojalá que supere la versallesca y por ello mismo fracasada de hoy. Plasmar esa task-force con gente de amplia visión política, con «vista al mar», que tenga claro que, recordando a Von Clausewitz, «la Política es la continuación de la guerra por otros medios». Ojalá el Programa contenga algo de ello, pero… pero es imposible saberlo puesto que, salvo en el área tributaria, en la que Alberto Arenas Junior ha sido claro, ese Programa es desconocido.

Viene a ser una suerte de Caleuche… todos los chilotes creen firmemente en que existe pero nadie lo ha visto jamás.

Cuánto hace falta la convergencia en un nuevo actor ideo-político, una nueva fuerza nacional, popular y autónoma, fiel a la ética Humanista, que rescate la fe popular, acotada hoy a delirar por la Roja o la Coca, viviendo perturbada por el esguince de un X volante defensivo o asesinando a un joven nada más que por exhibir en su camisa la insignia de su credo deportivo.

Cuánta falta nos hace la concreción de un inédito y abierto movimiento que condense en una sola orgánica las aspiraciones fragmentadas, localistas, justas pero inconexas que por esa índole no representan peligro alguno para el statu-quo. Un nuevo tsunami nacional y popular que rompa éste medioevo que paraliza la creación chilena. Tenazmente estratégico de sus principios y lúcido intérprete del estado de ánimo de las masas, como lo fuera el Partido Socialista en su hora más gloriosa.

(*) No se trata de la vieja teoría freudiana de las 3 regiones separadas y luchando entre sí. (Yo, Superyo, Ello), visión decimonónica superada tiempo ha por la Psico-Sociología, aunque sobrevive en los «foros culturales», ya que el tema les aparece modernísimo a los (as) charlatanes(as) autodenominados(as) «opinólogos (as)».

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