El Club de la Pelea en Punta Peuco: Las Cuentas Pendientes entre los Violadores de Derechos Humanos

0
337

Los nueve militares que salieron con viento fresco del penal Cordillera este fin de semana, deberán insertarse con los 44 internos de la cárcel ubicada en Til-Til. Álvaro Corbalán tendrá tiempo para limar asperezas con su ex jefe en la CNI, el general Hugo Salas Wenzel por el caso de la Operación Albania. En tanto Maximiliano Ferrer Lima podrá ver a la cara a Marcelo Moren Brito. Estos últimos tuvieron un encontrón de aquéllos en el recién cerrado recinto, luego que Ferrer acusara a Moren de haber asesinado a su sobrino con un alambre y una bolsa plástica cuando estuvo detenido en el centro de tortura de Villa Grimaldi. Y esto es sólo el principio.

Cuando el 10 de septiembre pasado Manuel “Mamo” Contreras otorgó una entrevista a CNN, nunca pensó que sus clásicas mentiras sobre las acciones de la DINA -desapariciones, torturas y asesinatos- derivarían en dos cosas: el cierre del penal Cordillera y el traslado a Punta Peuco y el suicidio de su archienemigo, el general (R) y ex director de la CNI, Odlanier Mena.

Con los hechos consumados y toda la plana mayor de la DINA en el penal que se ubica en Til Til, las relaciones internas del penal comenzarán a reordenarse.

Sucede que en Punta Peuco las cosas están separadas entre “Los Faraones”, los pacos del caso Degollados y el ex DINA y ex jefe del Servicio Secreto del Ejército, Maximiliano Ferrer Lima. Casi no se mezclan, salvo para las actividades propias del penal.

Entre los faraones están, por ejemplo, el ex jefe operativo de la CNI Álvaro Corbalán, los ex DINA Eduardo Iturriaga Neumann, Fernando Laureani Maturana, entre otros. Y aunque los grados entre estos violadores de derechos humanos aún siguen manteniéndose (sólo entre ellos), los nuevos visitantes no necesariamente serán bienvenidos, ya que las instalaciones se harán más pequeñas y las visitas pagarán el precio. Más aún porque a Contreras y compañía los destinaron una zona especial, aunque sin las comodidades del penal Cordillera.

Como sea, los cara a cara no se harán esperar.

Cuitas, cuentas

Sabido es que Contreras con Mena se odiaban con todo. Pero ahora que este último se pegó un tiro la semana pasada, las diferencias se harán presentes con el brigadier (R) Pedro Espinoza, quien fuera su brazo derecho en la DINA. Este odio parido entre ambos comenzó durante la investigación del caso Letelier a mediados de 1991 y se hizo aún más fuerte en 1995 cuando dictaron condena -7 y 6 años, respectivamente- en 1995. La inquina volvió hace pocos años cuando Espinoza, en el marco del proceso que investigó el ex ministro Alejandro Solís por el homicidio del general Carlos Prats, entregó un documento que daba cuenta que Contreras sabía todo de la operación. El papel en cuestión era un informe rubricado por el entonces jefe de la Brigada Lautaro de la DINA, coronel Juan Morales Salgado, donde constaba toda la actividad de seguimiento hecha a Prats en Buenos Aires, cuestión que permitió instalar la bomba en su Fiat, por la cual murió también su esposa Sofía Cuthbert. Así, Espinoza y Morales también tendrán tiempo para seguir limando asperezas.

Un segundo reencuentro será entre dos ex DINA: Marcelo Moren Brito (o “Moren Bruto”) y Francisco Maximiliano Ferrer Lima. Este último en 2008 debió ser trasladado desde Cordillera a Punta Peuco. ¿La razón? Una pelea a combo en el hocico que terminó con Ferrer Lima esposado por los gendarmes y enviado a Til Til como castigo. La cosa comenzó como un mero intercambio de palabras y escaló hasta las manos, cuando Ferrer Lima, otrora ex jefe del Servicio Secreto de Espionaje del Ejército, lo acusó de asesinar a su sobrino Alan Bruce ahorcándolo con un alambre y una bolsa de plástico, cuando estuvo detenido en el centro de tortura de Villa Grimaldi. Hasta hoy Bruce está desaparecido.

Hacerse el tontuelo

Álvaro Corbalán también tendrá lo suyo, porque dentro de los 9 militares enviados a Punta Peuco, está quien fuera su jefe en la CNI: el general (R) Hugo Salas Wenzel. Este último, mientras se realizaba la investigación por la llamada Operación Albania, donde fueron asesinados doce militantes del FPMR en enfrentamientos ficticios, intentó deslindar responsabilidades en Corbalán, haciéndose literalmente el huevón, pese a que dio la orden e incluso felicitó al personal que participó en los ajusticiamientos bebiendo whisky. Este hecho derivó en que en las declaraciones de Corbalán bastó con que mencionara quién era el jefe del organismo represor y el conocimiento que tenía, para que en 2007 la Corte Suprema le impusiera la pena de presidio perpetuo. Y a Corbalán sólo 20.

Krassnoff, en tanto, tendrá su parte con Fernando Laureani Maturana, ambos ex DINA. Fuentes militares aseguran que la mutua aversión viene de antaño, de sus días en el organismo represivo y que en más de una oportunidad tuvieron fuertes intercambios de palabras.

Laureani también podrá cobrarle a Espinoza un viejo desencuentro. Sucede que cuando se eligió una cárcel para enviarlo Espinoza fue a Cordillera, ocupando el cupo de Laureani, quien fue trasladado a Punta Peuco, sin aviso previo.

En cualquier caso, todo esto sucedió gracias a la entrevista de Contreras en CNN, así que, por lo bajo, ya está condenado por sus pares por convivencia.

Fuente: The Clinic

DEJA UNA RESPUESTA