Digámoslo con Franqueza: En el Fallo de La Haya Hubo Pérdidas para Chile

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Diversos expertos en asuntos internacionales coinciden en que, finalmente, a Perú se le otorgó parte de lo que quería y Chile perdió mar en la Zona Económica. Lo que favoreció a los chilenos es que la Corte Internacional de Justicia de La Haya respetó el Hito 1 para trazar la frontera marítima, pero lo hizo con una extensión de hasta 80 millas marítimas. Desde ahí se traza una diagonal en que Perú accede a unas 22 mil kilómetros cuadrados de mar.

Para los peruanos aquello es un triunfo, un logro. Para la mayoría de los chilenos no es nada grato perder kilómetros de mar pero se compensaría con quedarse con una zona rica en pesca y, por lo tanto, económicamente favorable (principalmente para los grandes consorcios privados de la pesca).

Desde el 16 de enero de 2008 que esto estaba en controversia en La Haya. Ahora ya no queda nada más respecto a este tema, aunque viene una compleja “implementación”.

El periodista y Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense, Iván Valdés, manifestó que no quedaba otro camino que la resolución fuese “perjudicial para el país desde el punto de vista territorial”.

Planteó que “la derrota de la política exterior chilena es anterior, de hecho la sola presentación de la demanda ante La Haya, es expresión de esa derrota, porque supone la incapacidad de la diplomacia chilena de alcanzar un acuerdo o de disuadir una confrontación abierta, como lo es este juicio. ¿La razón?, el Estado chileno carece de una agenda propia en política exterior, su quehacer fue capturado por los intereses de los grandes grupos económicos hace ya más de dos décadas”. 

Valdés enfatizó en su escrito que “el fracaso de esta política está a la vista. Como antes señaláramos, el sólo hecho de que se haya llegado al Tribunal Internacional de La Haya, supone una derrota para la diplomacia chilena. Hay mucho de falaz en la supuesta disposición chilena al diálogo con los países vecinos, pues se trata de un diálogo en donde no se está dispuesto a negociar nada de lo que interesa realmente a la contraparte, que suele ser mucho más que sólo comercio”.

Opinó que “el problema, desde el punto de vista territorial para Chile, es que salvo que se de toda la razón a la postura chilena, cualquier otra posibilidad supone una pérdida para el país, sin obtener nada a cambio como compensación, lo que se habría logrado en una negociación bilateral. ¿Qué queda a Chile?, ¿salirse de los mecanismos internacionales de resolución de controversias como algunos parlamentarios han señalado?… eso equivaldría a convertir al país en un paria internacional”.

Iván Valdés planteó varias interrogantes:

“¿Se podría haber llegado a un resultado distinto por la vía de la negociación?, por ejemplo, ¿se podría haber suscrito un acuerdo de explotación compartida del área en disputa?, ¿o como espacio reservado a la regeneración de biomasa y la investigación científica?, claro que sí. ¿Un cambio en el talante de la relación de Chile con sus vecinos, podría abrir las puertas a otros sectores de importancia crítica para el país?, claro que sí.

De seguir este sendero, Chile podría, por ejemplo, participar en el circuito del llamado “Anillo Energético” regional, teniendo como base los enormes yacimientos de gas peruano de Camisea,  o recibir gas de las ingentes reservas bolivianas, entre otras regalías que ofrece la cooperación efectiva. Algo de particular importancia, por ejemplo,  en el norte del país, que ha visto como proliferan las centrales termoeléctricas con base a carbón, las más contaminantes del mundo. 

“No es un fallo salomónico”.-

En tanto los abogados Hernán Bosselini y Ramón Briones, en un escrito en elmostrador.cl, partieron afirmando que “la sentencia de La Haya en modo alguno es un fallo salomónico. Muy por el contrario, se trata de una resolución arbitraria, abusiva y notablemente ilegal”.

Indicaron:

“Lo concreto es que la Corte de La Haya ha inventado un límite marítimo que ninguna de las partes le pidió. En efecto, Perú solicitó una línea, una bisectriz altamente difundida por los medios de comunicación, que no tiene nada que ver con el paralelo actual que fija dicha Corte. Esa era la petición central de la demanda peruana que suponía el desconocimiento total y completo de los llamados Convenios Pesqueros, suscritos y ratificados por las partes y que constituyen verdaderos  tratados de límites marítimos”.

Agregaron en el artículo que “Chile, por su parte, en el juicio se limitó a reforzar lo acordado en tales Convenios; reafirmando, como límite marítimo, una línea paralela de 200 millas, respaldada por la aplicación práctica de la misma, a través de explotaciones pesqueras. La Corte de La Haya, a nuestro juicio, según se desprende del fallo leído por el Presidente de dicho tribunal, utilizó como argumento determinante un informe interno de la Cancillería chilena, de antigua data, que señala que no existía total claridad en los límites marítimos, por cuanto si bien estos existían, los mismos no se encontraban bien determinados”.

Bosselini y Briones manifestaron que “si Chile desea darle plena legalidad a la sentencia del tribunal de La Haya, debería enviarse un Proyecto de Ley, firmado por el Presidente de la República, para que el Congreso apruebe los límites marítimos del  norte  de Chile”. Expusieron a reglón seguido que “en iguales términos debiera proceder Perú. Sólo de esta manera se lograrán cerrar los temas limítrofes que muy artificialmente se han venido construyendo por Perú  en contra de nuestro país”.

Los abogados enfatizaron que “el cumplimiento y ejecución de la sentencia del Tribunal de La Haya, que dice relación nada menos que con los límites marítimos de nuestro país, en modo alguno puede quedar entregada a la sola voluntad del Presidente de la República. No basta, por cierto, una simple declaración del Presidente de la nación, diciendo que el fallo de la Corte de La Haya se acata. Del mérito de lo establecido en el artículo 54 de la Constitución Política de la República, se deduce claramente que tal cumplimiento requiere una consagración legal, ya que se está modificando uno de los elementos esenciales del Estado de Chile, cual es nada menos que su límite marítimo en el norte”.

En tanto Boris Yopo, Magister en Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile, en una columna en el diario La Tercera, sostuvo que “en una primera lectura, ya varios hablan de un resultado ‘salomónico’ que hace concesiones y reconocimientos a ambas partes. Nuestro país no logró mantener el ‘statu quo’ previo al fallo y hemos perdido aproximadamente 22.000 kilómetros cuadrados de Zona Económica Exclusiva…”

En particular sobre Arica, zona fronteriza con Perú, el especialista señaló que “ve resguardados sus intereses fundamentales a partir de este fallo, a pesar de algunos reclamos de sectores de la pesca artesanal”.

Sobre lo que vendrá, apuntó que “ahora vendrán días y semanas donde se analizarán los detalles del fallo y sus implicancias inmediatas para ambos países. Y tal vez surja alguna voz acá cuestionando la estrategia seguida estos años, así como nuestra participación en tribunales y órganos cuyos fallos pueden afectar nuestros intereses nacionales. Pero en la actividad diplomática nunca se debe actuar de manera precipitada y siempre hay que calibrar bien todas las conse

Fuente: Reporte

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