Las Desigualdades que Explican el Malestar de los Chilenos

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Con frecuencia en el discurso político conservador se culpa a activistas o fracciones minoritarias de las expresiones de reclamo que realizan las organizaciones sociales en las calles. Es necesario conocer la realidad de la población para mejor comprender el trasfondo de tales reclamos. En efecto, el 30% más pobre de los chilenos –un poco más de 5 millones de personas– percibe menos de $3.400 diarios, es decir, 102.000 pesos mensuales o alrededor de 2.000 dólares anuales con datos de la Casen 2013, según los sociólogos Gonzalo Durán y Karina Carbona de la Fundación Sol.

 

A mayor abundamiento, el ingreso anual del 36% siguiente de la población está entre 2.000 y 4.000 dólares. Cuando las autoridades anuncian las cifras que nos llevan a auto considerarnos “país desarrollado” se habla de 15.800 dólares por habitante, o incluso más de 20.000 dólares si se hacen ajustes por poder de compra real.

Obviamente, este 66% de la población está muy lejos siquiera del promedio nacional. Es evidente que la distribución de los ingresos en el país es extremadamente desigual.

Esto, en gran parte se debe a las pocas posibilidades que tienen los trabajadores para obtener remuneraciones adecuadas ya que, si solo se considera los ingresos del trabajo, las personas percibirían un 20% menos que lo indicado.

Esta semana, se dio a conocer un estudio realizado por el Boston Consulting Group (El Mercurio del 16.6.2015) que mide los activos financieros líquidos invertibles de los hogares, incluyendo los montos depositados por cotizaciones a las AFP.

No extraña que solo 45 hogares tienen activos promedio de 805 millones de dólares y que solo 11.487 hogares tienen activos superiores al millón de dólares, es decir el 0,2% de la población.

Cabe recordar que en la campaña presidencial reciente M. Enríquez Ominami planteó que la base de una reforma tributaria podía ser un impuesto de solamente 1% a los patrimonios financieros superiores a un millón de dólares. Esto se consideró un atentado a la clase media y es claro que solo afectaría a un mínimo -aunque poderoso- sector de la población.

Si se analizan los datos desde los grupos de menores recursos es igualmente sorprendente que el 91% de los hogares (que cubre alrededor de 15,5 millones de personas) tienen menos de mil dólares (unos $600.000) de patrimonio financiero… incluyendo sus fondos en las AFP!!!.

No cabe la menor duda que estas personas no podrán financiar su vejez. De paso, cabe preguntarse qué sentido tiene que estas personas coticen en las AFP y que, además se les descuente comisiones por una administración de fondos que, en todos los casos, será insuficiente y el Estado deberá aportar casi todo mediante una pensión solidaria.

Sin duda que el Estado podría asegurar ingresos muy superiores para la gente si administrara esos recursos, por ejemplo, reemplazando los fondos que se solicitan a las empresas concesionarias. La situación de los grupos de menores ingresos puede ser aun peor si se contrasta con los datos del alza del precio de los alimentos que se explicó en el taller de Chile 21 de esta semana.

Los alimentos en promedio entre 2010 y 2014, habrían experimentado un alza de 37%, muy por sobre el promedio del Indice de Precios al Consumidor en similar período (18%). Debe recordarse que los alimentos y bebidas representan el 22% en la ponderación de la canasta que dispone el INE para el cálculo del IPC.

Este valor supera el 30% en los grupos de menores ingresos. Las cifras de desigualdad en Chile están en el centro del debate actual. Resulta insólito que algunos grupos sugieran una vuelta atrás de la reforma tributaria que, si algo debiese cambiar es, justamente, en focalizar la recaudación en las más grandes fortunas del país lo que no se hizo y confundió la propuesta.

Valga destacar que, según el estudio del Boston Consulting Group sólo 45 hogares de Chile poseen el 10% de la riqueza financiera del país, es decir, 36 mil millones de dólares.

(*) Economista Fundación Chile 21

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