Al Cumplirse un Mes: Se Complica Caso de Esquizofrénico Desaparecido en Alto Hospicio

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Al cumplirse un mes de la desaparición del joven esquizofrénico José Vergara, luego de ser abandonado en el desierto por una patrulla policial, las esquirlas del caso saltaron al plano político. El ministro del Interior, Jorge Burgos, fue invitado a declarar a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, mientras que los familiares de la víctima protestaron en demanda de justicia. Hoy salieron a la luz pública las insostenibles declaraciones de los carabineros involucrados en la Fiscalía Militar, las cuales constituyen, por lo bajo, concertación para obstruir la justicia.

 
Los diputados de la Comisión de Derechos Humanos invitaron a declarar al ministro del Interior, Jorge Burgos; al general director de Carabineros, Bruno Villalobos; y a la intendenta de Tarapacá, Claudia Rojas, por la desaparición del joven José Vergara en Alto Hospicio.

El joven de 22 años padece de esquizofrenia y tras ser detenido, hace más de un mes, por cuatro carabineros de la Tercera Comisaría de Alto Hospicio, se perdió todo rastro de su paradero. Los cuatro funcionarios fueron desvinculados de la institución y sometidos a proceso en la Fiscalía Militar.

Los parlamentarios buscan que las autoridades expliquen la desaparición y las medidas que se han adoptado para dar con su paradero, según confirmó el diputado por Tarapacá, Hugo Gutiérrez, miembro de la mencionada comisión.

José Antonio Vergara Espinoza fue detenido el pasado 13 de septiembre por una patrulla de Carabineros en la puerta del domicilio de sus padres, luego de una denuncia por violencia intrafamiliar.

Tras ello, el detenido fue trasladado hasta las cercanías de la Caleta Buena, un sector del desierto ubicado al norte de la ciudad y cercano al camino a Pisagua donde habría sido abandonado por los efectivos policiales.

Familiares de joven desaparecido en Alto Hospicio protestaron y exigieron justicia

Este viernes familiares del joven desaparecido desde el 13 de septiembre en Alto Hospicio realizaron una protesta en las afueras de la primera zona de Carabineros de Tarapacá.

Alicia Vergara, hermana del joven señaló que los motivos de la manifestación, nace de la necesidad de tener justicia, ya que según sus palabras hace dos semanas que no tienen noticias de los avances en la investigación que se desarrolla.

Además dio a conocer que interrumpieron la reunión que sostuvo la intendenta con los altos mandos de el Ejército, Bomberos, la PDI y Carabineros y agregó que la familia no fue notificada, siendo que son los principales afectados por esta situación

Recordemos que José Vergara de 23 años, quien padece esquizofrenia, se encuentra desaparecido desde el 13 de septiembre, cuando fue detenido por personal de carabineros en las afueras de su hogar, tras una disputa familiar y posteriormente fue abandonado en el desierto.

Las confesiones de los carabineros por la desaparición en Alto Hospicio

El 13 de septiembre José Vergara Espinoza (22) se levantó mal. No había tomado sus medicamentos para combatir su enfermedad: la esquizofrenia. Producto de esto, cerca de las 8.30 horas comenzó a hacer alboroto en su casa ubicada en el pasaje María Encarnación en la comuna de Alto Hospicio, en la I Región. “Comenzó a gritar, a golpear las rejas de los vecinos con un fierro, las cosas de la casa, dio vuelta un tambor con agua, estaba bien agresivo, por lo cual llamé a Carabineros”, relata la pareja del padre del joven, Jacqueline Soto Gálvez, en su testimonio que prestó ante la Fiscalía Militar.

Así comienza la historia que tiene en vilo a Alto Hospicio y en la que cuatro carabineros fueron dados de baja y procesados por el presunto delito de detención ilegal. Se trata del ex carabinero Abraham Caro Pérez; el ex cabo primero Carlos Valencia Castro; el ex cabo segundo, Angelo Muñoz Roque; y el ex carabinero Manuel Carvajal Fabres. “Me entrevisté con estos funcionarios y me dijeron que se iban a llevar a José. Les hice saber que tenía esquizofrenia (…) lo esposaron dentro de la casa. Me dijeron que lo tendrían preso unas horas para que se calmara”, indica la mujer.

Dos días más tarde, ella y el padre de José, Juan Vergara Luenberger, fueron a la comisaría y le señalaron que no había registro en el sistema de la detención. Juan Vergara declaró que el oficial llamó a los carabineros que participaron el procedimiento, quienes frente a él negaron haber detenido el joven.

Tras escuchar los testimonios de las víctimas, la fiscalía militar citó a los ex policías, quienes decidieron contar la forma en que mintieron y las razones por las que decidieron llevarse al joven hasta el desierto bajo una espesa neblina conocida como camanchaca.

En las declaraciones, todos los ex uniformados niegan que les hayan manifestado que José Vergara era esquizofrénico, sino que supusieron que era drogadicto, y también indican que nunca lo agredieron.

“En ningún momento la mujer manifestó que era enfermo, nunca escuchó la palabra esquizofrenia. Al verlo, inmediatamente pensé que estaba enfermo, pero de drogadicto, nunca pensé ni se nos dijo que mantenía otras enfermedades mentales”, indica el ex carabinero Abraham Caro.

Sobre el procedimiento irregular, Manuel Carvajal dice que “tenía aspecto de drogado, de fumón (…) no sabíamos que era esquizofrénico. El cabo Valencia dio la orden de esposarlo (…)  una vez en la patrulla mi cabo (Carlos) Valencia dio un comunicado a la Central señalando que llegamos al lugar, se entrevistó con la denunciante y (el joven) no se encontraba en el domicilio. Yo le manifesté que íbamos a tener problemas, pero el me dijo que no me preocupara que es siempre se hacía en Alto Hospicio”.

Agrega que “llegamos al sector de la cárcel cerca de las 8.40 (…) mi carabinero (Abraham) Caro dijo que él iba bajar el detenido, se bajó, abrió la puerta del calabozo (…) no dijo nada y estaba como desorientado, además, estaba nublado y había como camanchaca por lo que no se veía nada. Una vez que le quitaron las esposas, se puso las manos en los bolsillos y comenzó a caminar hacia el nororiente.”.

Tras esto, los ex uniformados acordaron que no contarían los sucedido. “Valencia tomó la decisión de dejarlo ahí (…) le pregunté porqué no íbamos a la unidad y me dijo ‘compadre este es un DOS CORTO, lo dejamos ahí para que se calme y él vuelve sólo a la casa y punto’.

A su pregunta, un DOS CORTO significa vamos y volvemos (…) Pasaron unos días y los familiares dejaron la denuncia por presunta desgracia (…) a raíz de eso Valencia nos reunió y nos dijo que era mejor para todos decir que nunca habíamos visto al joven en la casa”, señala Angelo Muñoz.

Si bien todos mantuvieron la versión, incluso frente a los padres del joven, finalmente confesaron todo el engaño. “Me fui a entrevistar con mi mayor, quien estaba en una reunión con los familiares, me mostró la hoja de ruta y me preguntó si me acordaba de ese procedimiento, le dije que no (…) estaba esperando afuera y en ese momento llegó el cabo segundo Muñoz y mientras mi mayor conversaba con otro oficial, me dijo al oído que era el procedimiento en el que fuimos a botar al huevón a la cárcel, señalándome que me quedara callado (…) me llamó el cabo Valencia, quien me dijo que no tenía que decir nada y mantener la versión (…) Me entrevisté con el capitán y le confesé todo, le conté que había mentido porque tenía miedo”, manifiesta Manuel Carvajal.

Finalmente, el cabo Valencia fue confrontado con estas declaraciones. “Le hice presente (a la mujer) que no iba en calidad de detenido y que lo íbamos a llevar a la unidad para hacerle un control de identidad y que después de un par de horas lo iban a soltar”.

Confirma también que el ordenó que entregaran la versión a de que Vergara no estaba en el domicilio cuando llegaron.

“En el mismo trayecto, conversamos y decidimos dónde lo íbamos a dejar y surgió la idea de ir a dejarlo camino a Caleta Bueno. No recuerdo de quién fue la idea (…) parece que dijimos ‘ojalá este cabro se vaya para la casa, quedando de acuerdo de no contarle esto a nadie”, señala.

Sobre las mentiras, señaló que después de que llegaron los familiares a denunciar el hecho, los cuatro acordaron mantener la versión “una semana después de la reunión con el capitán se inició y una investigación (…) uno de los que andaba en el procedimiento confesó lo ocurrido y después todos confesamos”.

Finalmente, sobre las razones por las cuáles decidieron adoptar el procedimiento irregular que terminó con el joven perdido, Valencia sólo señaló: “decidí adoptarlo así, porque según mi apreciación, no daba como para dar cuenta de un hecho que según mi percepción no constituía delito.  Por omisión o flojera no hicimos lo que debíamos hacer”.

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