Crisis Financiera de SMU Remece los Cimientos del Poder de Álvaro Saieh

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El cierre del canal 3TV es mucho más profundo que dejar sin efecto un proyecto que estaba listo para ver la luz. Es un traspié en el ascendente grado de influencia que ejerce el empresario a través de Copesa, el mayor grupo de medios del país, con diarios, revistas y radios. El canal iba a consolidar su poder total en el negocio de las comunicaciones, sellando definitivamente un esquema de integración horizontal regulado en muchos países, pero no en Chile. La sangría de la cadena de supermercados SMU lo obligó a echar pie atrás en el que iba a ser su tercer proyecto televisivo. Ayer también anunció la venta de sus compañías de seguros, parte de una serie de operaciones para hacer caja.

La crisis llegó hasta el corazón del poder del sexto empresario más rico de Chile según la revista Forbes.

El cierre del canal 3TV es mucho más que dejar sin efecto un proyecto que estaba listo para salir al aire; es un traspié en el ascendente grado de influencia que ejerce Álvaro Saieh a través de Copesa, su holding  de medios escritos y radiales. Con un canal de televisión abierta consolidaría su poder total en el negocio de las comunicaciones al tener presencia en todas las plataformas.

Es lo que se conoce como integración horizontal, un esquema que está regulado en los países desarrollados. No así en Chile.

Aún sin la señal televisiva, Copesa es el mayor controlador de medios de Chile: es dueño de los diarios La Tercera, La Cuarta, Pulso, Concepción; las revistas Qué Pasa, Paula y Hola; y las radios Duna, Zero, Carolina, Beethoven, Disney y Paula, que operan bajo el Grupo Dial. Más el sitio de periodismo de investigación Ciper.

Saieh es propietario del 83,3 % de Copesa; el 16,6 % restante está en poder de Alberto Kassis, el mayor productor de cecinas del país con San Jorge, Winter y La Preferida, entre otras marcas.

Como pocos, Saieh entendió el poder de la influencia y el papel de los medios en la construcción de la realidad social y política. También buscó lo que muchos en este negocio: la protección y el blindaje que brindan. Atacar a quien posee un diario puede resultar un arma de doble filo.

En Chile, además, existe un pacto tácito —cuya intensidad ha ido bajando— que hace que los dueños de medios se traten con mayor benevolencia. En esta pasada Saieh y su crisis han recibido menor cobertura que la de Julio Ponce Lerou y sus sociedades cascada en Soquimich.

La meta de Saieh siempre apuntó a conquistar a las elites y así fue como de la mano de Cristián Bofill en la dirección consiguió posicionar a La Tercera como un diario competidor de El Mercurio. En materia radial compró radio Duna, la que captura más público ABC1, a Felipe Lamarca y su mujer Anita Holuigue, hoy directora ejecutiva del Grupo Dial y miembro del directorio de Copesa, con permiso sin goce de sueldo hasta el 1 de octubre cuando concluya su participación en el comité estratégico de la campaña de Evelyn Matthei.

A NEGRO

Ayer a las 9:30 AM el gerente general del canal, Ricardo Avello, comunicó a los trabajadores que “Copesa no está preparada para salir al aire —ni en el mediano ni largo plazo— por temas económicos que todos ya sabemos”.

El adiós a 3TV no es más que la consecuencia de la crisis de SMU, la cadena de supermercados que al cierre del primer semestre anotó pérdidas por US$ 570 millones. Y que desde Saieh la controla arrastra mas de US$ 1.000 millones en rojo. Las deudas ascienden a US$ 2.400 millones.

Se esperaba que después de las Fiestas Patrias se zanjara el futuro de 3TV tal como adelantó El Mostrador.

Más de 100 personas fueron despedidas y sus sueldos les fueron pagados sólo hasta ayer. Los “rostros” como Marlén Eguiguren, que conduciría el noticiero matinal; Francisco Sagredo, el central a las 21 horas; Javiera Contador y su espacio Mi Show: Nicolás Vergara y el programa Mira quién habla tienen contrato hasta diciembre de 2014 o mediados de 2015.

Se les pagará mes a mes hasta terminar el compromiso, pero si se emplean en otro lugar se termina. La molestia fue profunda. Algunos “rostros” están consultando abogados para evaluar pedir una indemnización por el perjuicio que les provocó estar fuera de pantalla durante varios meses.

El costo mensual de operación de 3TV, según quienes conocen el proyecto, era de $ 400 millones entre los dos pisos arrendados en la Ciudad Empresarial, las remuneraciones de más de 100 profesionales con contrato indefinido desde mayo —ahora despedidos— y el contrato con CNN que incluía el uso de sus imágenes, 10 a 15 camarógrafos y cámaras y un móvil.

3TV era el tercer intento de Saieh en el negocio televisivo. El primero, La Red, fracasó como proyecto y registró pérdidas para él y sus socios. El segundo fue ABT, el canal de la Universidad Andrés Bello, cuando participó en la propiedad de la universidad del mismo nombre.

El cierre de la estación que no vio la luz generó rumores acerca del cierre del diario económico Pulso, pero desde adentro aseguraron que sigue a firme y que su nuevo director, Juan Pablo Larraín, actual gerente de comunicaciones de Enersis, asume el 1 de octubre.

El Grupo Dial no escapó de las versiones que hablaban de una posible venta, lo que fue descartado por fuentes internas debido a que es un negocio que deja utilidades. Aunque, como en todo, si un interesado realiza una oferta muy atractiva, las cosas pueden cambiar.

LA SANGRíA DE SMU

El adiós a 3TV no es más que la consecuencia de la crisis de SMU, la cadena de supermercados que, al cierre del primer semestre, anotó pérdidas por US$ 570 millones y que desde que Saieh la controla arrastra más US$ 1.000 millones en rojo. Las deudas ascienden a US$ 2.400 millones.

El panorama no es auspicioso ya que los problemas de SMU han salpicado al resto del grupo: los bonos colocados por SMU han perdido un tercio de su valor este año; los de CorpBanca se transan con un descuento de 15 % y sus costos de fondeo aumentaron al punto que el banco se vio obligado a vender cartera de créditos y tomar una serie de otras medidas drásticas para dar garantías al mercado.

Para impedir que este buque se hunda Saieh ha puesto casi todo en venta: las compañías de seguros, las cadenas Construmart, Dipac y Mayorsa (Perú). Ayer se deshizo del 67 % de Corp Group Vida, que controla las aseguradoras CorpVida y CorpSeguros. Recibirá US$ 170 millones de parte de ILC, se libera de los bonos por US$ 200 millones y se asegura la devolución de casi US$ 25 millones por parte de CGVC a su sociedad relacionada CG Interhold.

Hubo distintas interpretaciones acerca de si fue un buen o mal negocio. JP Morgan dijo que el precio pagado fue 0,9 veces el valor libro de la compañía, aunque en el mercado no existe certeza sobre estos números dado que no hubo total transparencia sobre las cifras involucradas.

Otros estiman que la venta fue a 1,2 veces el valor libro de los activos. En cualquier caso el precio es muy inferior al promedio de dos veces o más que han tenido otras operaciones como la venta de Cruz del Sur a Security.

“Negoció apurado. Este negocio no era prescindible, madura en ocho o nueve años, pero se vio forzado a venderlo porque era un activo caliente para el mercado”, dijo un experto.

Otro analista que conoce el rubro afirma que Saieh sacrificó US$ 100 millones en esta pasada.

No es la primera operación para hacer caja. El 29 de agosto se desprendió del Mall Vivo en Rancagua, por lo que obtuvo US$ 72 millones.

Hace poco habría vendido una cartera de créditos por US$ 300 millones al Banco de Chile. Además le otorgó un mandato a la corredora Larraín Vial para que venda un paquete de acciones de CorpBanca Colombia, lo que le permitiría recaudar unos US$ 300 millones sin perder el control.

El plan de arqueo para salvar a SMU contempla la venta del 40 % de Supermercados Montserrat, el 100 % de Construmart, de Mayorsa y la distribuidora Dipac. Se calcula que por todos ellos recibiría US$ 400 millones.

Saieh debe aportar US$ 300 millones a SMU antes de fin de año, según el acuerdo con Southern Cros, su socio en la cadena, anunciado hace poco más de una semana. Y si lo hace antes que termine noviembre no le será exigible el crédito puente que comprometió con los bonistas en agosto pasado.

Por eso, Saieh está vendiendo rápido, para cumplir sus compromisos más urgentes con SMU.

También debe pagar sus propias deudas sin tener grandes flujos disponibles más allá de CorpBanca, que este año redujo del 100 % al 50 % el reparto de dividendos, tras la compra de dos bancos en Colombia por US$ 2.600 millones asociado al IFC, empresarios colombianos, AFP y otros.

Uno de los puntos que complica no sólo el negocio sino la imagen del empresario es la revelación de operaciones de triangulaciones, a través de fondos de inversión privados (FIP) para inyectar fondos a SMU, que este medio reveló, gatillando los temores del mercado de que los problemas de la cadena de supermercados terminarían golpeando los resultados y operaciones del resto del grupo.

Fuente: El Mostrador

La venta de activos del Grupo Saieh podría tocar incluso a Copesa

Si bien los ojos del mercado estaban puestos en la inminente venta de las compañías de seguros, Corpvida y Corpseguros, proceso que ya se completó, la necesidad de levantar recursos por la crisis financiera por la que atraviesa SMU, y que toca también a Corpbanca, ha llevado al grupo incluso a evaluar la venta de activos del conglomerado de medios controlado por Saieh.

Los días previos al feriado del 18 de septiembre confirmaron que la salida a la compleja situación por la que atraviesa el Grupo Saieh, a raíz de la crisis financiera de su retailer SMU que está salpicando también a sus otras empresas, pasa por desprenderse de activos, y más que los inicialmente contemplados.

Con la entrega de los resultados corregidos del primer trimestre de SMU, donde sus pérdidas para los primeros tres meses del año totalizaron $27.693 millones (más de US$55 millones), el Ebitda registró una caída cercana al 40% para quedar en $9.635 millones, sus pasivos totalizan US$2.400 millones y que su operación muestra flujos de efectivo negativos por $161.885 millones a marzo (unos US$ 321 millones), quedó en claro que la situación del retailer era peor de lo inicialmente estimado.

Tampoco resultó nada alentador que en la rectificación las correcciones  alcanzaran a algunas cifras de 2012 e incluso de 2011, períodos en los cuales el retailer hizo aumentos de capital y colocó bonos en función de antecedentes que tras la rectificación experimentaron deterioros. A los pocos días SMU entregó sus estados financieros del primer semestre, que ratificaron la gravedad de la situación.

En el lapso enero-junio arroja pérdidas por $286.013 millones (US$570 millones), con lo cual sus pérdidas acumuladas alcanzan los $458.000 millones (US$910 millones). Las cuentas por pagar al 30 de junio totalizan $369.316 millones y la operación arroja flujos de efectivo negativos por $182.072 millones en los primeros seis meses del año.

El estado de cosas facilitó que el grupo Saieh se allanara  a acceder a lo que Southern Cross, accionista minoritario de SMU, venía insistiendo: Que la apertura a bolsa en las actuales circunstancias castigaría el valor de la empresa, que era preferible hacer un aumento de capital privado, sanear la gestión de SMU y una vez que se muestren resultados, proceder a la apertura bursátil.

El grupo y Southern Cross acordaron postergar la salida a bolsa, dejar sin efecto el aumento de capital por US$600 millones aprobado en la junta de accionistas del 8 de agosto, y proceder a un aumento de capital por US$500 millones, comprometiéndose el grupo Saieh a aportar US$300 millones a la compañía  antes del 31 de Diciembre.

Capacidad de maniobra

El acuerdo pone presión sobre la venta de los activos del grupo Saieh. Cabe recordar que como consecuencia de la situación de SMU y los reconocidos efectos que ésta puede tener para Corpbanca, sobre todo tras revelar El Mostrador las triangulaciones  realizadas por el Grupo Saieh mediante fondos de inversión privados, el mercado hizo subir los costos de fondeo para el banco, lo que le resta capacidad de maniobra para financiarse. A ello se suma que la actual vigilancia del mercado y de las autoridades sobre las operaciones entre empresas del grupo, le pone límites a la creatividad para allegar el requerido financiamiento a SMU.

Con lo cual la venta de activos prescindibles sigue siendo la mejor opción, si bien existen dudas en el mercado acerca de cuántos recursos frescos el grupo puede levantar con ello. Básicamente porque la mayoría de los activos han sido adquiridos vía deuda y, salvo en el caso de SMU, no existe claridad sobre los niveles de endeudamiento del grupo.Cabe recordar que desde un principio la clasificadora de riesgo, Feller Rate, ha cuestionado la capacidad de Saieh de contribuír al nuevo aumento de capital, por los compromisos financieros que tiene el grupo en otras áreas. Y eso no ha cambiado.

Saieh dió a conocer a fines de julio el plan para racionalizar costos de SMU, que considera reducir el plan de inversiones, enajenar más de 75 locales y vender el 40% de Supermercados Montserrat. El grupo también ha puesto en venta Construmart, los supemercados peruanos Mayorsa, y las compañías de seguros Corpvida y Corpseguros, cuyo proceso de enajenación estaría en negociaciones avanzadas. Vendió asimismo un activo inmobiliario al Grupo Patio y el banco ha vendido carteras de clientes.También trascendió que Larraín Vial cuenta con el mandato de Saieh para vender un 12% de la propiedad que CorpGroup tiene en CorpBanca Colombia.

A ello se ha sumado en los ultimo días, que el grupo estaría evaluando la venta de las radios pertenecientes a Copesa, el holding de medios de comunicación que preside el hijo del controlador, Jorge Andrés Saieh (quien a la vez es presidente de Corpbanca),  y que hasta ahora no había sido tocado por la crisis de SMU. Al menos públicamente.

Copesa

Si bien la eventual venta de las radios – Carolina, Zero, Beethoven, Paula, Duna y Disney-agrupadas bajo el nombre de Grupo Dial (presidido por Ana Holuigue, también miembro del directorio de Corpbanca y ex directora de SMU), no ha sido oficialmente anunciada por la empresa, los rumores coinciden con la reestructuración que ha experimentado Copesa en los últimos meses, bajo cuyo alero se encuentran también los diarios La Tercera, La Cuarta, Pulso, Diario de Concepción y las revistas Qué Pasa, Paula y Hola.

Además Copesa es propietario de un 20% de VTR desde 2010, mismo año en que adquirió el Canal 22 de la televisión abierta, que estaba próximo a iniciar sus transmisiones como 3tv, pero cuya partida fue postergada, dada la restricción de recursos que le ha significado a Copesa los problemas de sus empresas ” hermanas” SMU y Corpbanca.

Se suma a la lista de medios controlados por el grupo el Centro de Investigación Periodística, Ciper, que si bien está constituído como una Fundación, recibe su financiamiento de Copesa. 

Copesa, por su parte, genera recursos, pero también recibe aportes de las otras empresas del grupo a través de contratos de publicidad y asesorías. En el primer semestre, SMU registra pagos  por unos $1.590 millones a los medios de Copesa, según consta en las transacciones con partes relacionadas en sus estados financieros semestrales, mientras Corpbanca les aportó $511 millones.

Aún así el conglomerado de medios se ha visto enfrentado a ajustes que redundaron en la salida de su gerente general, Max Sichel hace un par de meses, por los malos resultados  de los últimos dos años. Fue reemplazado por Alvaro Caviedes, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa.

En  su primera reunión con representantes de la Federación de Trabajadores de las Comunicaciones, la Gráfica y Servicios Conexos (Fetracose) a mediados de agosto, Caviedes reconoció que los cambios gerenciales de alto nivel que han ocurrido en Copesa en las últimas semanas buscan remozar la estrategia de la compañía.

En alusión a las labores que está desarrollando Rodrigo Errázuriz, como gerente interino de Gestión y Operaciones, dijo que llegó a la compañía porque es cercano a los dueños, y su tarea es resolver algunos problemas y que se retirará cuando se estime que éstos quedaron resueltos.

Entre las modificaciones producidas desde su ingreso destaca la salida de Sebastián Jaque como gerente de Promoservice y el ingreso de Augusto Marcos como gerente general de La Tercera. Ello, según consigna la página de Fetracose, sin referirse a los problemas.

A ello se han sumado también despidos de personal, señal que la orden de reducir gastos, y alivianar carga para que el grupo pueda volver a flotar, ha llegado también al negocio mediático.

Por esta razón, y las dificultades para seguir pasando recursos del retailer y del banco a los medios, es que el mercado no descarta la posibilidad de que Saieh decida desprenderse de las radios, pero siempre manteniendo los medios medulares de Copesa, por el eventual resguardo que ello pudiera significar para los negocios del grupo.

SMU acumula pérdidas por US$910 millones a junio

Esto significa para el retailer del grupo Saieh casi triplicar sus pérdidas acumuladas a la fecha en sólo un año, ya que en los primeros seis meses de 2012, anotaba mermas superiores a los $132.000 millones, es decir, poco más de US$261 millones.

Los resultados al primer semestre de este año del holding del grupo Saieh, SMU, revelaron la fuerte crisis por la que atraviesa. Es así como la empresa admitió en sus estados financieros, que acumula pérdidas a junio que superan los $458.000 millones, lo que representa un monto cercano a los US$910 millones. Esto es comparable a lo sucedido con La Polar, que tras el caso repactaciones unilaterales, arrojó mermas que se alzaron hasta los US$1.100 millones.

Esto significa para la empresa casi triplicar sus pérdidas acumuladas a la fecha en sólo un año, ya que en los primeros seis meses del 2012, anotaba mermas superiores a los $132.000 millones, es decir, poco más de US$261 millones.

Asimismo, SMU registra una pérdida en el primer semestre por $286.033 millones –unos US$567 millones-, impactada por el resultado negativo de $214.883 millones –casi US$426 millones- proveniente de la aplicación del test de deterioro realizado sobre la plusvalía y otros activos intangibles. La pérdida determinada por esto, según el retailer, “se ve reflejada en el ítem no operacional Otras Pérdidas y no genera un efecto en la caja de la compañía”.

En términos acumulados, SMU registró un aumento en sus ventas de nada más que 1% respecto de igual periodo del año anterior, totalizando $1.039.799 millones, más de US$2.060 millones, mientras que su EBITDA quedó en terreno negativo con $9.359 millones, unos US$18,5 millones.

En tanto, SMU informó que decidió, tras las sostenidas denuncias realizadas por el fondo de inversión Southern Cross, postergar la cuestionada apertura a Bolsa que había anunciado, “sin perjuicio de proceder inmediatamente a la inscripción de las acciones de la sociedad en el registro de la Superintendencia de Valores y Seguros”.

Adicionalmente, se acordó someter a la compañía a las regulaciones de la ley 18.046 de sociedades anónimas abiertas, que entre otras materias regula el rol y atribuciones del comité de directorio, la nominación de independientes y las transacciones entre partes relacionadas, punto que fue criticado por el ex director, Fernando Barros, después de su renuncia.

También “se confirmó que la tarifa de 0,20 UF por metro  cuadrado, y de 2 % sobre las ventas aplicada a los inmuebles  relacionados son tarifas de mercado. Se pidió la verificación de las superficies efectivas de dichos inmuebles con el objetivo de ajustar las rentas al alza o a la baja si existieran diferencias con las superficies indicadas en los contratos”.

Mientras, SMU y Southern Cross acordaron dejar sin efecto el aumento de capital acordado el 8 de agosto y someter a votación en junta extraordinaria de accionistas un nuevo aumento de capital por US$500 millones –US$100 millones menos que lo antes dado a conocer-, donde US$300 millones serán suscritos por Álvaro Saieh a más tardar el próximo 31 de diciembre. Esto, bajo una valorización de la empresa de US$1.000 millones.

SMU rectificó estados financieros hasta el año 2011

La revisión y comparación en detalle de los estados financieros del retailer por parte de ESTRATEGIA revela que introdujo modificaciones en varias de sus partidas, llegando incluso a cifras de 2011.

La rectificación de los estados financieros de SMU al primer trimestre de 2013, informados a la Superintendencia de Valores y Seguros tras la detección de errores contables en casi el 40% de sus contratos de arriendo que le llevaron a incumplir covenants y de importantes diferencias en las partidas de gastos, trajo consigo varias sorpresas en medio de la crisis por la que atraviesa que ha salpicado también a filiales del conglomerado como Corpbanca.

Es que pese a que el holding del grupo Saieh afirma que sus FECU anteriores a marzo de este año no tuvieron que ser cambiadas, como se esperaba en el mercado, la revisión y comparación en detalle del balance y los estados de resultados del retailer (ver cuadro) revela que rectificó cifras en varias de sus partidas afectando incluso a los balances de 2011, reconociendo implícitamente que los errores contables datan al menos desde entonces. Esta información, sin embargo, no es entregada de forma transparente y clara ni a las autoridades, ni a los inversionistas.

Las partidas cambiadas

Es así como, por ejemplo, previo a la rectificación de los estados financieros del primer trimestre 2013, la empresa daba a conocer que sus pérdidas acumuladas computaban $206.702 millones, cifra que subió a $220.967 millones con la rectificación. Igual cosa sucede en el balance de diciembre de 2012, en el cual originalmente se reconocían pérdidas acumuladas por $184.000 millones, monto que  tras la revisión sube a $193.285 millones.

En tanto, en la rectificación de su balance, SMU agregó las cifras al 1 de enero de 2012, en el cual las pérdidas acumuladas exhiben $143.930 millones. Sin embargo, si uno se remite a la FECU del ejercicio 2011, cerrado el 31 de diciembre de 2011 (un día antes de la fecha contemplada en la rectificación), las pérdidas acumuladas informadas eran inferiores en $4.247 millones al totalizar $139.683 millones.

Por otro lado, antes de la corrección, SMU reveló que en los primeros tres meses del actual ejercicio sus gastos de administración superaban los $123.000 millones, cuando en realidad eran más de $127.000 millones. Lo mismo pasó en el primer trimestre de 2012: previo a la rectificación indicaba $118.117 millones, subiendo levemente a $118.165 millones con el cambio introducido.

Colocaciones con duda

El que el holding del grupo Saieh no haya reconocido a la SVS modificaciones de partidas de sus estados financieros que afectaban incluso a cifras del balance 2011, no contribuye a reestablecer  la maltrecha confianza en las operaciones del grupo, considerando  que en el intertanto SMU obtuvo financiamiento del mercado en base a cifras que no reflejaban fielmente la realidad de la empresa debido a los errores contables, que jugaron a favor del interés de los inversionistas en los papeles de SMU.

Las operaciones que concretó con el fin de fortalecer sus debilitadas finanzas fueron el aumento de capital de diciembre de 2012 por aproximadamente US$100 millones y otro de marzo 2013 por un monto cercano a los US$50 millones, junto con la colocación de bonos en el extranjero por US$300 millones en febrero del año en curso.

El bono por US$300 millones a 7 años plazo y a una tasa de 7,75% -menor a lo que el mercado proyectaba en esos momentos: 8,5%-, fue la primera emisión de deuda de SMU en el extranjero para dar respiro a sus alicaídas operaciones, y tuvo una demanda considerada exitosa ya que sobrepasó los US$1.200 millones.

En esa fecha, el entonces gerente general de SMU, Javier Luck, explicaba por medio de un comunicado de prensa que “estamos muy satisfechos con los resultados de esta operación, porque la fuerte demanda de los principales inversionistas internacionales demuestra la confianza que el mercado tiene en el desarrollo futuro de la empresa y en sus perspectivas de largo plazo”.

Factor confianza

Vuelven asimismo  las dudas sobre el rol  que jugó la auditora Deloitte, en la revisión de los estados financieros. Cabe recordar que el ex director de SMU hasta  principios de agosto, Fernando Barros, en su carta de renuncia al directorio, entre otros, alertaba  que “es necesario introducir las correcciones que sean necesarias a la información financiera  que la empresa ha presentado en el presente ejercicio, incluyendo -particularmente- el reconocimiento de gastos y el impacto que ellos han tenido en los resultados del primer trimestre y que sólo se reconocieron en meses posteriores”. Asimismo indicaba “considero imperativo realizar un cambio de la empresa de auditoría externa, para que el directorio y el mercado reciban a la brevedad, la más completa y fidedigna información financiera de la compañía”. Con ello dejaba en claro que el mercado y el directorio no contaban con información financiera completa ni fidedigna, afirmación que respaldan los estados financieros rectificados.

Y sin embargo SMU requiere con premura recuperar la confianza y la credibilidad ante el mercado, con vistas al aumento de capital por US$600 millones aprobado para resolver su crisis financiera vía apertura a bolsa, del cual Alvaro Saieh deberá suscribir al menos la mitad. Asimismo deberá conseguir un crédito puente para asegurar la continuidad de las operaciones de SMU hasta la colocación, lo que dadas las dudas sobre el estado del negocio implicará un alto costo financiero.El accionista minoritario de SMU, Southern Cross, ha insistido en que la situación amerita un aumento de capital privado para el retailer que permita  reestablecer las finanzas, corregir aspectos de la gestión, de modo que se demuestren mejorías en el negocio al mercado antes de proceder a la apertura en bolsa. Los analistas e inversionistas ya se están preguntando cuál es la verdadera razón por la cual el grupo Saieh se resiste a esta opción, que parece la más adecuada en las actuales circunstancias.

Fuente: Estrategia

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