Modelos de Desarrollo, Institucionalidad Laboral y Mercados del Trabajo: Contrarreforma al Plan Laboral del año 1979

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El modelo de desarrollo es un objetivo largamente perseguido por nuestro país Quizás el mayor cambio que produjo la dictadura fue imponer a sangre y fuego el modelo de desarrollo neoliberal. Cuando buscamos profundizar el concepto de modelo de desarrollo, vemos que hay dos elementos en disputa, los mercados laborales y la posición del estado.

 

Dentro de estas dos definiciones se encuentra la definición de institucionalidad laboral, entendida como todas las instituciones, políticas públicas, leyes y reglas que norman las relaciones laborales dentro de nuestra sociedad. De lo que se sigue es que cuando definimos un modelo de desarrollo, este enmarca las relaciones laborales, y por consiguiente las económicas políticas y sociales de una sociedad.

En Chile, particularmente después del Plan Laboral de 1979, refrendado en la Constitución ilegitima de 1981, se ha ido avanzado en la desregulación de todo el sistema económico, acabando con la modalidad de desarrollo de estado de bienestar, donde la institucionalidad laboral no es la excepción.

La institucionalidad laboral del neoliberalismo tiene como pilares fundamentales reducir  la negociación colectiva al  nivel de empresa, despojar a los sindicatos de sus derechos colectivos y desnaturalizar la huelga como derecho, dando como principal resultado la bancarrota del poder negociador de los sindicatos,  desnivelando la balanza a favor de los empleadores, llevándonos a los mayores niveles de desigualdad de nuestra historia.

En este articulo, afirmamos que la institucionalidad laboral del neoliberalismo ha entrado en crisis, determinada por la bancarrota financiera del año 2009, la cual no sólo implico un deterioro de los mercados financieros y la producción, sumiendo al mundo en una desaceleración económica extendida, sino que se convirtió en un símbolo de la crisis de un modelo de desarrollo, el modelo neoliberal.

La crisis de la institucionalidad laboral, no es una crisis en el entendido que los mercados laborales no puedan seguir funcionando, sino que es una crisis de sentido, pues la institucionalidad no puede seguir funcionando de la misma manera si queremos salir de forma decida del estancamiento de crecimiento de nuestra economía. Debemos terminar con la creciente desigualdad que se engendra al interior del modelo de desarrollo neoliberal.

Reformas Laborales para el Nuevo Ciclo Político

Tenemos una certeza, el próximo modelo de desarrollo debe poner al centro el equilibrio de la relaciones laborales, persiguiendo como objetivo la creación de mas empleo, en mejores condiciones y mejor remunerado. De alguna manera, tanto a través de la necesidad de políticas sociales como de políticas de empleo, esta problemática replantea – en un nuevo contexto – el viejo debate sobre la necesidad de la conducción deliberada del desarrollo, ante las fallas que presenta el mercado para asegurar un sendero de crecimiento sostenido con equidad social.

Es la brecha sustancial de empleo y la persistente debilidad en la calidad, salarios e ingresos de los empleos, se encuentran entre los factores que contribuyen al déficit del crecimiento económico a través del debilitamiento de la demanda agregada, impactando negativamente  el consumo agre, la inversión y los ingresos y gastos de los gobiernos.

El modelo de desarrollo debe estar constituido en su seno por la preocupación por el empleo por sobre la inflación, por las políticas sociales por sobre la austeridad del gasto, por el fortalecimiento del consumo como motor de la inversión, por un estado cada vez mas fuerte, en suma este debe ser un modelo de desarrollo que ponga a los trabajadores y sus necesidades al centro de sus objetivos.

Pero no cualquier tipo de empleo, sino un empleo que garantice una mayor remuneración y mejores condiciones de trabajo, un empleo que este protegido por políticas de seguridad social, estamos hablando de un empleo decente en el marco de la OIT, que fortalece niveles de igualdad en los ingresos.

Hay muchas pruebas de que los altos niveles de desigualdad de ingresos tienden a reforzarse a sí mismos, reduciendo la movilidad social y afectando así el potencial de crecimiento a largo plazo. Además del consumo negativo y los efectos fiscales de los ingresos estancados y la desigualdad, la investigación del  FMI encuentra que “una menor desigualdad neta se correlaciona con firmeza con un crecimiento más rápido y más duradero” y que los efectos globales de las políticas de redistribución para hacer frente a la desigualdad “son, en promedio, a favor del crecimiento”.

La experiencia muestra que países como Rusia, Sudáfrica, Brasil, Argentina, Indonesia y Turquía han llevado a cabo una serie de políticas de crecimiento de los salarios, ocupando el aumento del salario mínimo y el equilibrio en la  negociación colectiva principalmente, con el fin de reequilibrar sus fuentes de crecimiento mas hacia el consumo interno y haciendo frente a la desigualdad y la pobreza de los trabajadores.

En los EE.UU., Alemania y Arabia Saudita, entre otros, también han puesto en marcha iniciativas para establecer o aumentar los salarios mínimos con el fin de abordar la pobreza laboral y la desigualdad. Japón tiene aumentos salariales significativos que fomenta a través de la negociación colectiva y otra fijación de salarios procesos como un componente clave de sus esfuerzos para luchar contra la deflación.

Por lo tanto, la reforma laboral en nuestro país, debe modificar las relaciones laborales, dándole sentido a un nuevo tipo de institucionalidad laboral, si queremos además provocar un efecto virtuoso en el crecimiento del país. Esto significa impulsar cambios para el fortalecimiento sindical, el fortalecimiento y la ampliación de la negociación colectiva y la consagración de la Huelga como derecho humano fundamental.

Para un equilibrio en las relaciones laborales, se deben configurar los siguientes cambios al menos:

Titularidad sindical, para que sea el Sindicato quien represente principalmente a los trabajadores frente al empleador y al Estado en el marco de sus relaciones laborales, para que los trabajadores que se afilien a él gocen de los beneficios de los instrumentos colectivos, siendo el sindicato el único capaz de extender los beneficios de la negociación colectiva, pues ésta es un resultado directo de la acción sindical.

Para el fortalecimiento y la extensión de la negociación colectiva, creemos pertinente la simplificación del proceso, de forma tal que exista regulación estatal sólo de las grandes etapas:

La información pertinente y permanente al sindicato para afrontar el proceso, la presentación del proyecto del sindicato, la respuesta del empleador incorporando piso mínimo y la votación de la huelga sin descuelgue, ni reemplazos.

Asimismo, es necesario llevar la negociación colectiva también fuera del espacio de la empresa, pues  constituye el único camino posible y efectivo para terminar con la desigualdad de ingresos en nuestra sociedad.

El derecho a huelga, para naturalizarlo como derecho fundamental, no basta con considerarlo legitimo solo en los estrechos marcos de la negociación colectiva, sino que es necesario que sea legitimado fuera de ella. La huelga, debe ser un derecho ejercitable a todo evento de los trabajadores, pues constituye la principal herramienta de nivelación entre el poder de trabajadores y el de los empleadores.

Estos tres aspectos son lo mínimos que  debieran estar contenidos en la reforma, de modo que esta pueda cumplir con  sus objetivos. Cualquier forma de reducir o jibarizar estos objetivos, dejara obsoleta la reforma y nos significara mas bien un amarre del actual modelo relaciones laborales y no su superación.

Así mismo existe un gran capitulo aparte en esta reforma, esas son los cambios que responden a la categoría constitucional, el principal es llevar la negociación colectiva a niveles superiores. Esto significa que la reforma laboral debe tener una continuidad en los cambios a la constitución que proponga el movimiento sindical, no podemos ver esto solo como compartimientos estancos, sino como un proceso completo,  que al final debiera cambiar el carácter de las relaciones laborales en nuestro pais.

La conclusión lógica, es que una institucionalidad laboral construida en torno a relaciones laborales equilibradas, debe llevarnos a determinar un elemento central del próximo modelo de desarrollo, el mercado laboral. La determinación de este nuevo tipo de mercado hara posible que los objetivos de mas empleo, mejor empleo y mejor remunerado  se consigan, dándole así su principal característica a la sociedad construida desde el nuevo modelo de desarrollo.

Entonces, en esta reforma laboral no solo estamos jugándonos el devenir del movimiento sindical, sino mas bien las bases fundacionales de un modelo de desarrollo que supere al neoliberal, conduciéndonos a niveles de desarrollo cada vez mas altos y coincidiendo con las estrategias de crecimiento económico de la OCDE, La OIT y el Banco Mundial.

Todo esto nos faculta para afirmar: “el Nudo Gordiano del Nuevo Ciclo Político es la Reforma Laboral.”

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