Abstención en Chile. ¿Peras o Manzanas?

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La gran noticia de estas elecciones fue el porcentaje de abstención. En efecto, si calculamos el número de votos emitidos versus el padrón electoral, los resultados arrojan una abstención del 58%. Esta cifra corresponde a la actual legislación electoral en Chile: Inscripción automática y voto voluntario, la cual se ejerce por primera vez en nuestro país.

¿Qué pasó con el cambio de legislación?

Antes, la inscripción era voluntaria y el voto obligatorio. Vale decir, se inscribían para votar sólo aquellos que querían ejercer su derecho y —una vez inscritos— estaban obligados a cumplir con su opción. El padrón electoral correspondía a la cantidad de inscritos.

Sin embargo, en este sistema no se consideraba a aquellos que potencialmente podrían haberse inscrito y no lo hicieron. En 1989, el padrón electoral era de 7.557.537 votantes; pero aquellos que cumplían los requisitos para inscribirse, es decir los votantes potenciales deben haber sido alrededor de doce millones.

Al cambiar la legislación a inscripción automática, todos aquellos que se habían amparado en la voluntariedad de la inscripción quedaron inscritos, ya que la inscripción al ser automática, dejó de ser voluntaria.

Sin embargo, estas personas ahora se podían amparar en la voluntariedad del voto para no participar. La gran diferencia estuvo que —en la nueva legislación— más de 5 millones de ciudadanos pasaron de “inexistentes” a “abstencionistas”.

Esto nos lleva a concluir que los porcentajes de abstención de la actual elección no son metodológicamente comparables con los porcentajes de las elecciones de los últimos veinte años. Para poder ilustrar esta afirmación hemos hecho el ejercicio de usar métodos coherentes para comparar las elecciones presidenciales desde 1989 hasta hoy. Los resultados son los siguientes:

CUADRO 1: PORCENTAJE DE ABSTENCIÓN USANDO EL MÉTODO DE “VOTANTES POTENCIALES”.

Los resultados de este ejercicio son sorprendentes. Si entre 1989 y 2009 la inscripción hubiese sido automática, como lo es actualmente, los porcentajes de abstención ¡no habría sido nunca menores a un 40%! …

Y habría ido creciendo consistentemente en la medida que la democracia se consolidaba y el “drama” de las votaciones era menor. Aún así, hay un dato que salta: el 58% de abstención en la segunda vuelta de 2013.

Sin embargo, el aumento de un 6,6% bien puede deberse a la situación inédita de 9 candidatos en la primera vuelta, donde al menos 3 de ellos planteaban soluciones que implicaban un cambio de sistema (Claude, Sfeir y Miranda). La votación sumada de los 3 candidatos suma 6,39%.

Ahora, hagamos otro ejercicio:

CUADRO 2: PORCENTAJE DE ABSTENCIÓN USANDO EL MÉTODO DE INSCRIPCIÓN VOLUNTARIA

Según este cuadro, la abstención el año 2013 es de un 21% en primera vuelta y un 31,8% en segunda vuelta, lo que es alto, pero representa un número mucho más razonable que los exhibidos por la prensa en estos días. Aún así, es evidente que la política tiene el deber de re-encantar a la ciudadanía.

Ahora, para hacerlo, se deben estudiar los fenómenos existentes con rigurosidad. Y para ser serios, se deben comparar peras con peras y manzanas con manzanas.

(*) Consultor Estratégico

Fuente: El Quinto Poder

Notas

[1] Para calcular los “votantes potenciales” desde 1989 hasta el 2009, el método es asumir un universo de 12.000.000 de votantes el año 1989 y sumarle 315.000 nuevos votantes cada 4 años, para lograr una curva coherente con la cifras de inscritos del 2013.

[2] Para calcular los “inscritos” el año 2013, se sumó a los del año 2009 una cantidad igual de votantes a la variación que hubo entre 2005 y 2009 (64.289 votantes).

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