A Cuatro Años del 27F: La Historia del Boicot de las Fuerzas Armadas contra la Presidenta Bachelet

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Dos de los comandantes en jefe se quedaron en sus casas, el Ejército no informó que disponía de un completo sistema de comunicaciones y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Cristián Le Dantec, notificaba directamente al entonces Presidente electo, Sebastián Piñera, a pesar que la mandataria estaba a escasos metros de distancia. Detalles inéditos y exclusivos de lo que ocurrió esa madrugada, luego del cataclismo.

Han pasado cuatro años del terremoto y posterior tsunami que asolaron nuestro país, pero para millones de chilenos que vieron cómo su vida cambió en esos fatídicos tres minutos, las heridas no se cierran.

Son miles las familias que se sienten burladas con las cifras de reconstrucción (que según el gobierno alcanzan casi el 100%) y porque durante estos años han visto en forma majadera cómo su dolor ha sido utilizado con fines político-electorales, para desprestigiar a Michelle Bachelet e impedir que fuera nuevamente Presidenta de la República.

Como siempre, apoyada por los grandes medios de comunicación, la derecha se lanzó en una campaña para responsabilizar a la ex mandataria de las fallas que impidieron dar la alerta del tsunami que ocasionó 156 muertes, a pesar de que la justicia la eximió de toda culpa. Esta cruzada no dio frutos, al contrario, sólo en Constitución – donde el tsunami causó 55 muertos, 10 de ellos aún desaparecidos – la mandataria alcanzó el 71% de los votos.

Entretanto, los familiares de las víctimas siguen viendo con impotencia cómo con el paso del tiempo las responsabilidades se siguen diluyendo, a pesar de que las investigaciones de los hechos han confirmado que muchos de los muertos y desaparecidos en lugares como Constitución o Juan Fernández podrían haberse salvado si las Fuerzas Armadas hubieran cumplido su rol en hechos cruciales ocurridos las horas inmediatamente posteriores a la tragedia.

La desinformación en horas decisivas

Hace dos años Cambio21 dio a conocer los entretelones del actuar de los uniformados que debieron haber mantenido a Bachelet al tanto de lo que ocurría, en un reportaje que dejó en manifiesto la forma al menos negligente en que actuaron los altos mandos: dos de los comandantes en jefe ni siquiera se presentaron esa noche en la Onemi, el Ejército no informó que disponía de un completo sistema de comunicaciones -conocido como Plan Torrente – y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Cristián Le Dantec, notificaba directamente al entonces Presidente electo, Sebastián Piñera, a pesar que la mandataria estaba a escasos metros de distancia.

Las primeras autoridades en llegar a la Onemi la madrugada del 27 de febrero fueron la ex directora de la entidad, Carmen Fernández; el ex subsecretario del Interior, Patricio Rosende y la ex presidenta, Michelle Bachelet. Posteriormente, hicieron su arribo el ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, el ex ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar y el ex ministro de Defensa, Francisco Vidal.

No estaban ni estuvieron presentes en esa crucial cita los encargados de entregar ayuda y de dar las respuestas claras, específicas y necesarias para este tipo de emergencias: los altos mandos de las Fuerzas Armadas simplemente no se presentaron…. Fue ahí cuando Bachelet, en medio de la confusión reinante, se preguntó: «¿Dónde están los altos mandos?», o cuando a las 06.26 horas se cuestionó: «¿Cuál es mi dificultad, mi problema? Me gustaría que estuviera alguien de la Armada aquí».

«Mirado desde la perspectiva de estos cuatro años, es evidente que hay una falla en la comunicación de las Fuerzas Armadas. Yo lo viví directamente en la reunión temprana encabezada por la Presidenta Bachelet en la oficina de la Onemi, donde se notó la ausencia de las Fuerzas Armadas y al día siguiente donde viví la experiencia directa de esta falta de información en la reunión de coordinación, en la que la información que nos entregaban era que no pasaba nada respecto al tsunami. ¡Ya era domingo, el tsunami había pasado y no había información!», recordó el ex ministro Sergio Bitar.

La politización

En conversación con este medio, Bitar, entonces titular de Obras Públicas, recalcó que «hay que distinguir las investigaciones de lo que sucede mediáticamente, porque todos los informes señalan que las responsabilidades recaen en el SHOA. Otra cosa es el uso posterior que hace la derecha para atacar a Bachelet y debilitar a otros funcionarios de su gobierno».

Recordó que en este caso «se dio la misma estrategia contra el presidente Lagos, que no dio ningún resultado», porque la ciudadanía se da cuenta de que se trata de una manipulación política.

Al hacer un análisis de este tipo de prácticas dijo que «es propio de la democracia, mientras más bajo el nivel, más bajas las críticas. Las críticas cuando son de buen nivel siempre hacen bien a la democracia. Para ser franco, yo espero tener una oposición constructiva y en ese sentido no me alegro de ver a la derecha como está ahora, destruida. Lo importante es que la Nueva Mayoría no se tiente, pensando que no tiene oposición y termine teniendo problemas internos».

Afirmó que en este tema hay que sacar lecciones positivas para el futuro. «La presidenta es una mujer que tiene un conocimiento acabado del tema y la perspectiva es generar un diálogo serio cívico- militar y contar con los elementos técnicos y tecnológicos» y lamentó que en las relaciones entre uniformados y la ciudadanía aún no esté todo resuelto, por los resabios de la dictadura.

Por su parte, en conversación con Cambio21, el abogado Luciano Fouillioux, representante de la ex directora de la Onemi, Carmen Fernández, aseveró que tras cuatro años de analizar fríamente los antecedentes del caso, «se ratifica lo que sostuve hace un año en otro reportaje de su medio, respecto a que en esta causa la responsabilidad es del SHOA».

«El tema se politizó desde un comienzo, partió como una decisión política y ha estado cruzada durante toda su tramitación por un componente político importante que genera mayor repercusión pública y mediática», señaló Fouillioux en esa oportunidad y respecto a que si esto se suma a un afán de la derecha de apoyar a las FFAA, declaró: «Yo no me quisiera pronunciar sobre eso, porque la historia habla por sí misma».

En el mismo reportaje, el también ex ministro de Bachelet, Francisco Vidal, estimó que más allá de la protección a las Fuerzas Armadas, durante estos cuatro años lo que había era un claro afán electoralista, porque «pese a que la mitad de los procesados por la fiscal Huerta son marinos, para los efectos mediáticos los marinos son cero amenaza electoral para la derecha».

Vidal dijo que «en el caso de la Armada, hay una clara responsabilidad del SHOA» e insistió en que no se buscaran responsabilidades en los altos mandos. «La derecha concentra sus fuegos en lo que importa, y ¿qué le importan a la derecha las responsabilidades del almirante González?… Nada».

Añadió que «los errores cometidos fueron de la Armada en el funcionamiento del SHOA; están acreditados en el proceso penal los errores. En el caso de la Fuerza Aérea, hubo un error menor, que los helicópteros estaban pero no la tripulación en la base aérea», sin embargo, desestimó cualquier intencionalidad en la desinformación.

Coincidiendo con estas declaraciones, el ex ministro Sergio Bitar enfatizó: «Me niego a creer cualquier teoría conspirativa».

La declaración de Carmen Fernández ante la Fiscalía

El 22 de octubre de 2010, la ex directora de la Onemi, Carmen Fernández, declaró ante la Fiscalía Local de Talagante. Cambio21 accedió de la manera exclusiva a este documento, donde Fernández dejó entrever que los organismos presentes en la Onemi fueron los que dificultaron el acceso a la información, y que nunca existió un apoyo a la presidenta.

«La Presidenta reiteraba la solicitud de información a los organismos, preguntando por medios alternativos de comunicación que pidiéramos usar, información sobre carreteras, puentes, entre otros aspectos. Quiero dejar expresa constancia sobre dos aspectos: ninguno de los organismos presentes, algunos representados por sus más altas autoridades, proporcionaron ni un mínimo de antecedentes sobre situaciones del mar, lo que me validaba lo informado por el segundo fax del Shoa, porque no puede ser que a nivel de autoridades que se encontraba en el COE a esas alturas de la madrugada, no hubiese un indicio de la ocurrencia de un tsunami, salvo Juan Fernández».

«El jefe del Estado Mayor Conjunto general Le Dantec, en ningún momento indicó que se mantenía operativo su plan de comunicación «Torrente», el que habría constituido una importante alternativa si lo hubiese informado. El general Le Dantec me informó el domingo 7 de marzo de 2010 que la «Red Torrente» siempre funcionó y que habría bastado con que la Presidenta se hubiese constituido en algún regimiento la madrugada del 27 de febrero de 2010 para que hubiese contado con buenas comunicaciones. Por otra parte, la madrugada del 27 de febrero la Presidenta también le solicitó al general Le Dantec que pusiera al máximo de su gente en la calle a trabajar».

Luego de conocer esta información inédita de Le Dantec, Carmen Fernández se enojó y puso la información en manos del ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que a su vez también reaccionó indignado citando de urgencia a Francisco Vidal, a quien le enrostró delante de otros ministros si tenía conocimiento del Plan Torrente del Ejército. Ratificado por el propio ex ministro de Defensa, la existencia del sistema, Pérez Yoma le informó a la Presidenta Bachelet.

Los ausentes: Comandante en Jefe del Ejército y La Armada se quedaron en sus casas

El máximo jefe de la Armada, almirante Edmundo González, quien debía hacerse presente la madrugada del 27 de febrero en la Onemi, estaba en Santiago y no en Valparaíso, sin embargo nunca llegó a la Onemi.

Frente a los diputados de la comisión investigadora del caso terremoto, declaró que permaneció en su hogar de la comuna de Vitacura, cerca de Américo Vespucio.

«Yo me mantuve en mi casa. Tenía energía, un generador propio, entre comillas, porque al final no tuve ningún celular, ningún teléfono satelital, hasta que al final, a las 5:10 AM fui informado de que la escuadra no había zarpado, que no había maremoto porque la alerta había sido cancelada hacía cinco minutos y, obviamente, me relajé un poco. Por eso, cuando yo llegué a la coordinación a mí también me afectó la falta de asesoría que afectó a lo mejor a la Presidenta y a otras personas», argumentó González.

Posteriormente y antes de pasar a retiro, el almirante González, hizo lo que fue interpretado como un mea culpa: «Toda la responsabilidad es mía y me siento en paz».

Por su parte, cuando se produjo el terremoto, el entonces comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta, se encontraba a días de entregar el mando y ya había sido contactado por Sebastián Piñera para asumir como Subsecretario de Defensa.

El alto oficial se había trasladado a su departamento de calle Las Tranqueras en Vitacura. «Estaba armando todo, con cajas y cuadros en el suelo. Había dejado la casa del comandante en jefe, donde hay grupo electrógeno, respaldo telefónico. Aquí estaba sin teléfono fijo y me quedé sin celular y además sin luz», explicó Izurieta, quien dejó el cargo el 9 de marzo de 2010 y por eso tuvo que hacer la mudanza.

El actual subsecretario de Defensa, cargo que asumió 16 días después de dejar el Ejército, aseguró que «nunca se ocultó información» a la Presidenta Bachelet tras el 27 de febrero y advirtió que «el Ejército no se equivocó».

La pregunta de la mandataria: ¿Y dónde está el piloto?

Cinco horas se demoró la Fuerza Aérea para poner un helicóptero a disposición de la ex presidenta Bachelet. Según le explicaron, fue porque no había piloto para las máquinas. Sin embargo, el ex jefe de la FACH, general Ricardo Ortega, reconoció que dos horas después de la catástrofe (5:30) «todo estaba listo para que me dijeran dónde llevar y qué llevar (…) el problema es que no llegó la orden».

En este punto, todos los actores políticos señalaron que el militar faltó a la verdad, lo que quedó absolutamente demostrado en el video de la Onemi, donde cerca de las 8.30 horas del día del terremoto, la mandataria ya enojada (a su manera) de tanta ineficiencia, dice en un tono irónico: «¿Y dónde está el piloto?».

A esa hora, Bachelet -con un grado de indignación mayor- le espetó al ministro Vidal esta ineficiencia, señalando que pidió un helicóptero hace más de tres horas y el ministro le señala hacia el lado, donde está un oficial de la Fach.

El completo sistema de comunicaciones que el Ejército no informó a la Presidenta

El Plan Torrente del Ejército es un mecanismo de telecomunicaciones simple, no de combate. Son radios VHF y UHF. Se compraron 1.100 equipos y 60 centrales. Cada unidad del Ejército posee una central y un número determinado de equipos, según su tamaño. Requiere operadores para cada central y para cada radio. Se diseñó para enlazar a militares con militares y a unidades con unidades, para propósitos institucionales.

Según justificó Izurieta: «Este sistema era exclusivamente entre unidades militares… Y si la Onemi no tenía la capacidad para comunicarse, era un problema de ese organismo». Es decir, parece ser que para Izurieta el quinto cataclismo más grande de la historia del mundo no es un problema que ataña al Ejército. Ahí es cuando surge la duda: ¿por qué la presidenta no supo que el Ejército sí tuvo comunicación con todo el país durante la fatídica madrugada del 27 de febrero?

Carmen Fernández aseguró que «el plan Torrente siempre funcionó y que habría bastado con que la Presidenta se hubiese constituido en algún regimiento la madrugada del 27 de febrero para que hubiese contado con buenas comunicaciones».

La existencia del Plan Torrente y la supuesta omisión sobre la existencia del sistema de las autoridades de la época, lo que hubiera hipotéticamente servido para contactar Santiago con las zonas afectadas con el terremoto y tsunami, fue puesta en el tapete por el abogado de la ex directora de Onemi Carmen Fernández, Luciano Fouillioux, quien acusó que no se informó a la ex presidenta Michelle Bachelet que el sistema estaba operativo el 27F.

La conversación de Le Dantec con Piñera

Otro dato que dio a conocer el reportaje de Cambio21, de lo ocurrido esa madrugada en las oficinas de la Onemi, dice relación con las secretas llamadas que recibía y que hacía el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, el general de Ejército Cristián Le Dantec, a Sebastián Piñera -entonces presidente electo- , informándole todo lo que estaba ocurriendo en ese recinto. Ello, pese a que la presidenta aún estaba en ejercicio y se encontraba en las mismas dependencias, a metros de distancia. Así lo confirmaron tres ex altas autoridades de la Onemi y dos ex funcionarios del gobierno saliente.

Le Dantec, según la versión a la que tuvo acceso Cambio21, salía al patio exterior de Onemi, donde estaban estacionados los vehículos de la entidad de emergencia.

«Nosotros fumábamos en el patio y escuchamos decir al general: «Sí, señor Presidente, me parece, señor Presidente, ¿Usted va a venir?», relataron los testigos.

«Vimos entrar al ayudante de Le Dantec -otro militar- tres veces a la sala donde estaba la presidenta Bachelet, indicándole que tenía una llamada, y él salía a hablar al estacionamiento, donde nosotros estábamos. Él no se dio cuenta de nuestra presencia», señaló un ex funcionario del anterior gobierno, que entregó este dato a las ex autoridades.

«Obviamente, él bajaba el tono de voz cuando hablaba con el Señor Presidente, así es que no escuchábamos lo que le decía a su interlocutor, que nos imaginamos que era Piñera», declaró un testigo.

A través de una carta enviada a Cambio21, Le Dantec, desmintió estas afirmaciones: «Conforme con mi autorización voluntaria, en el proceso se debe encontrar el registro de todas las llamadas recibidas y enviadas desde y hacia mi celular esa madrugada. Este elemento de absoluta objetividad debió haberse considerado antes de afirmar lo que el medio a su cargo sugiere en forma irresponsable.»

Agregó que «Mi actuar y el de la FFAA siempre se encuadró dentro de la obediencia al mando civil, a las leyes y legalidad vigentes.»
Sin embargo, los cinco testigos que conversaron con Cambio21, ratificaron sus dichos.

Posteriormente Le Dantec salió de su cargo, pero no por los errores del 27 F, sino porque quiso comprar una casa avaluada en un millón de dólares para realzar su cargo de jefe del Estado Mayor.

Fuente: Cambio 21

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