A 144 Años del Asalto al Cielo con las Manos: Gloria Eterna a la Comuna de Paris

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El  18 de marzo 1871, se cumplieron 144 años, desde que estalló en París el movimiento revolucionario que pasó a la historia como La Comuna, que en los 51 días que duró puso en marcha reformas inéditas que revelaron que el proletariado tenía planes para gobernar que esparcieron gran temor en los gobierno de todo color de los países de Europa. Su primera medida fue  disolver el ejército permanente y reemplazarlo por el pueblo armado en milicias populares. Sólo sucumbió por la traición que la entregó al asalto del Ejército alemán que rodeaba París. El 26 de mayo de 1871 todo había terminado, salvo la despiadada venganza represiva de la burguesía, que acabó con la vida de más de 30 mil obrero(a)s.

 

El levantamiento obrero de París se produjo justamente cuando los ejércitos alemanes se encontraban a las puertas de la capital. La revolución, que comenzó el 18 de marzo de 1871, tuvo un signo anarquista y socialista, y en ella jugaron un papel de cierta importancia representantes de la Primera Internacional

La comuna no tuvo preparación  y fue más bien un acto desesperado y espontáneo, motivado en gran medida por los muchos padecimientos a que París había sido sometida durante la guerra. La clase trabajadora había padecía hambre.

Junto con ellos, la Guardia Nacional, una milicia de ya larga tradición en Francia, se sentía humillada por la derrota ante los alemanes y había sido ganada además por la propaganda revolucionaria. Ignorando esta situación, el gobierno francés suspendió la paga a los guardias nacionales, al mismo tiempo que dejaba sin efecto la moratoria que, como consecuencia de la guerra, permitía a los habitantes de París no pagar sus deudas, alquileres y efectos comerciales mientras durase el conflicto bélico.

El 18 de marzo estalló la insurrección: la Guardia Nacional y los obreros se apoderaron de la capital, provocando la huida del gobierno. Inmediatamente, y por sufragio universal, fue elegido un Consejo General de la Comuna de París, al que se confirió poder legislativo y ejecutivo. De él formaron parte obreros revolucionarios y burgueses de ideas radicales.

El programa de la comuna de París

«En el conflicto doloroso y horrible que amenaza todavía una vez más a Paris con horrores de asedio y bombardeos…, la Comuna tiene el deber de afirmar y determinar las aspiraciones y los deseos del pueblo de París; de preservar el carácter del movimiento del 18 de marzo, incomprendido, desconocido y calumniado por los políticos que ocupan un escaño en Versalles. Una vez más, Paris trabaja y sufre por toda Francia…, ¿qué pide? El reconocimiento y la consolidación de la República, única forma de gobierno compatible con los derechos del pueblo y con el desarrollo justo y libre de la sociedad.

La autonomía absoluta de la comuna extendida a todas las localidades de Francia, asegurándole a cada una la integridad de sus derechos y a todo francés el pleno ejercicio de sus facultades y de sus aptitudes como hombre, ciudadano y trabajador. La autonomía de la Comuna no tendrá más límite que el derecho de autonomía, igual para todas las demás comunas adheridas al contrato, y cuya asociación debe mejorar la Unidad francesa…« (Declaración del 18-4-1871.)

La comuna declaró nulos todos los actos del gobierno, hizo un llamamiento al resto de Francia para que se levantase en armas y adoptó la bandera roja como estandarte.

Al propio tiempo se realizaron algunas reformas democráticas y sociales: separación de la Iglesia y el Estado, prohibición de trabajos nocturnos, establecimiento de alquileres máximos y otras similares. Sin embargo, su efímera existencia le impidió introducir cambios profundos de carácter socialista.

A pesar de que la revolución de París causó verdadero espanto en los gobiernos burgueses de Europa, sus días estaban contados, ya que no consiguió extenderse al resto de las ciudades francesas. Aprovechando este aislamiento, el gobierno francés lanzó un ejército de cien mil hombres contra la capital. La lucha fue sin cuartel.

Los comuneros, desesperados, incendiaron varios grandes edificios y fusilaron a los rehenes que tenían en su poder, entre ellos el arzobispo de París. Por su parte, las tropas, una vez ocupada la ciudad después de siete días de combate, se dedicaron a una durísima represión: fueron fusilados en el acto alrededor de veinte mil hombres; y más tarde, los tribunales continuaron con su labor represiva, de resultas de la cual unos diez mil insurrectos (algunas fuentes hablan de siete mil quinientos a ocho mil) fueron deportados a Nueva Caledonia.

Más que una revolución, el episodio de la comuna debe ser, pues, considerado como un intento fallido. La sociedad burguesa era todavía joven y fuerte y no estaba dispuesta a ceder su sitio al proletariado. Y éste había pretendido ir demasiado aprisa.

Durante los días que duró la comuna, el pueblo de París vivió un experimento político único hasta esos días: socialistas, radicales y anarquistas tomaron el poder y produjeron profundas transformaciones en la vida social. La burguesía desplazada, reaccionó violentamente y hubo una terrible represión que dejó un saldo de 30 mil muertos y más de 47 mil detenidos.

La comuna de París

La antítesis directa del Imperio era la comuna. El grito de “república social”, con que la Revolución de Febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una república que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase. La comuna era la forma positiva de esta república.

París, sede central del viejo poder gubernamental y al mismo tiempo, baluarte social de la clase obrera de Francia, se había levantado en armas contra el intento de Thiers y los “rurales” de restaurar y perpetuar aquel viejo poder que les había sido legado por el Imperio.

Y si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, sustituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros. Ahora se trataba de convertir este hecho en una institución” duradera. Por eso, el primer decreto de la comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo  armado.

La comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento.

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