Respuesta al Acoso a la Presidenta Bachelet

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Hace unos tres meses comenzó una lluvia de declaraciones de personeros políticos y artículos periodísticos y de columnistas donde tácita o explícitamente se establecieron críticas a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet y, además, se instalaron rumores y especulaciones sobre el estado de ánimo y de salud de la jefa de Estado.

El recuento incluye aseveraciones de dirigentes y parlamentarios de la derecha y de la Nueva Mayoría, de ex Presidentes de la República, frases en las redes sociales, notas periodísticas y artículos de opinión, donde se plantearon cuestionamientos a la labor de la Mandataria, se insinuó que “debería renunciar” o “dar un paso a un lado”, se dijo -implícita o explícitamente- que no estaba manejando bien las cosas, y se llegó a sostener que había informaciones de que ella estaba bebiendo mucho y tomando varias medicinas.

En ese contexto se produjo, según la encuesta CEP, un descenso importante de la aprobación de la Presidenta, que marcó apenas un 22%. En la prensa se relevaron datos del sondeo que indicaron una baja en la percepción positiva de los atributos de Michelle Bachelet.

Se generó en las últimas semanas un estado de especulación sobre la jefa de Estado, con una importante dosis de deslegitimación de su gestión presidencial y de su condición personal.

Elementos que, por cierto, puestos en las redes, en artículos de prensa, en los marasmos de los rumores, en espacios de farándula y en los pasillos de los comentarios, generó la activación del morbo, del diversionismo político, de la duda, de las percepciones mediáticas y de lo que popularmente en Chile se define como el cahuín.

Se configuró un acoso hacia Michelle Bachelet en que se puso en el centro su supuesta incapacidad para gobernar y supuestos problemas de salud y de ánimo.

En ese marco, el Ministro del Interior, Jorge Burgos, expresó que “Chile es un país serio, en el que sus instituciones funcionan. Puede haber opinión respecto a un gobierno, pueden haber encuestas malas, regulares, pero poner en tela de juicio la figura de la Presidencia de la República no tiene fundamento alguno, ningún fundamento”.

Y manifestó que “ese tipo de campaña…son antidemocráticas y hay que reprocharlas como país, más allá de la posición que uno tenga” respecto a las políticas gubernamentales.

Ahora, la ficha médica.

En estos días varios medios de prensa y algunos analistas, comenzaron a instalar, como parte del acoso, que se debe dar a conocer la ficha médica de la Presidenta de la República. Algo insólito en el país. Y que puede ser injusto, si se tiene en cuenta que, por ejemplo, cuando Michelle Bachelet tuvo un problema de salud siendo ministra, y cuando su hija tuvo una complicación de salud, se informó oportuna y claramente de lo que ocurría.

Desde un punto de vista institucional, se podría sostener que debe ser de manejo público alguna dolencia que impida que la jefa de Estado desempeñe su cargo o desarrolle sus funciones. En caso contrario, es dudosa la necesidad imperiosa de que su ficha médica tenga que estar sometida a su publicación constante.

Parece claro que ahora se podría generar otro flanco de acoso y de polémica sobre si se debe conocer o no la ficha médica personal de la Presidenta, con todo lo que eso implica.

En todo caso, Marcelo Díaz, vocero de La Moneda, sostuvo que eso “nunca ha estado en nuestra cultura política institucional y yo lo he dicho de manera permanente, hemos visto a ministros caer enfermo y a la Presidenta estar ahí al pie del cañón, y está cumpliendo con cada una de sus responsabilidades y tareas tal y como corresponde”. Añadió que eso “nunca se ha hecho, uno no tiene por qué descartar cosas. En la vida, salvo la muerte, nada es definitivo, pero por qué nosotros vamos a reaccionar frente a rumores con medidas sobre eso”.

Respecto a toda esta situación creada en torno de la Mandataria, Díaz indicó que “nosotros no nos vamos a hacer eco de comentarios y rumores infundados que surgen desde el anonimato, ni tampoco de conductas y planteamientos fanáticos que claramente dan cuenta de que algunos todavía no tienen clara sus convicciones democráticas”.

El vocero gubernamental enfatizó: “Imagínense si termináramos haciendo de nuestra agenda una preocupación, y perdonen esta expresión coloquial, de los cahuines que aparecen en los medios de comunicación, que algunos los arrojan de manera muy cobarde, porque muchos no se hacen cargo”.

Las respuestas al acoso.

La situación llegó a un punto en que presidentes de los partidos políticos de la Nueva Mayoría salieron al paso del acoso hacia la Presidenta Bachelet. Lo que algunos medios catalogaron como “una estrategia” de La Moneda, en realidad pareció obedecer a una convicción política de personeros del oficialismo en cuanto a que las cosas estaban sobrepasando los límites en los comentarios, especulaciones y rumores sobre la Mandataria.

El senador Alejandro Navarro, de partida, indicó sobre el “fuego amigo”, que “no hay fórmula que permita poner mordaza a los militantes, no hay fórmula que permita a los parlamentarios dejar de ser díscolos, este es un proceso de análisis político”. El parlamentario habló de la “liviandad en sectores de la Nueva Mayoría para entender lo que está en juego de fondo”.

Navarro, en su calidad de vocero de la Nueva Mayoría, planteó que “la figura presidencial ha sido golpeada duramente, traspasando límites que nunca habíamos conocido”.

Frente a eso dijo que hay una fórmula sencilla: “Reiterar todo nuestro apoyo a la Presidenta ante un plan, en nuestra opinión, urdido para desatar una ola de rumores sobre su salud”. Y garantizó que “ella goza de extraordinaria salud” y que está “vivita y coleando”.

En la misma línea, la presidenta del Partido Socialista, senadora Isabel Allende, manifestó que “hay que reconocer que el peor daño es el del fuego amigo, por lo tanto yo espero que aquellos que tienen observaciones críticas -nosotros hemos dicho que lealtad que no es incondicionalidad- lo hagan en el marco que debe hacerse”.

Confesó que “cuando hay expresiones que transgreden aquello (la lealtad), obviamente nos duelen”.

Isabel Allende reconoció que existe una “campaña desestabilizadora” desplegada contra la Mandataria y que ante eso, se le debe expresar el apoyo y la solidaridad.

El timonel del Partido Por la Democracia, Jaime Quintana, explicó que “no podemos seguir haciéndonos eco de campañas sucias, del terror, de mostrar un país que no es, que solo está en ciertas encuestas semanales” y planteó que es necesario dar cuenta de los ataques a la Presidenta.

“Este tema de la ingobernabilidad es un plan premeditado”, indicó el diputado del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, y añadió que “nosotros no debiéramos hacernos cómplices de esta perspectiva. Si hay gente que está en una lógica de sedición, dejémoslos que transmitan y peleen solos”.

Sobre esto, el presidente del Partido Demócrata Cristiano, Jorge Pizarro, aseveró que “hay una verdadera campaña de algunos sectores de plantear un vacío de poder que no es tal. La Presidenta está gobernando en plenitud, y nosotros estamos respaldándola completamente”. 

Aunque prácticamente ningún medio dio cuenta de ello, que venía al caso en medio de tanto acoso a la Mandataria, en estos días se dio a conocer que cerca de seis mil mujeres suscribieron una carta de respaldo a Michelle Bachelet y de solidaridad ante la situación que está viviendo.

“Somos mujeres de colores muy distintos” se leyó en la misiva. “No pensamos igual. No somos del mismo signo político ni de la misma religión. No todas somos mamás ni mujeres casadas. Algunas más jóvenes, otras mayores…”

La nota valoró en Bachelet “su coraje y sentido de responsabilidad social que la llevó a aceptar ser Presidenta de Chile por segunda vez, aun intuyendo lo difícil que sería. Desde antes de ser elegida, desde mucho antes de empezar a gobernar, ya estaban atacándola. Era esperable. Sabemos que los poderes fácticos no están dispuestos a ceder privilegios. Lo que no era esperable es la deslealtad de quienes le pidieron volver y ahora le dan la espalda”. 

Las firmantes acusaron que “un presidente varón jamás estaría recibiendo tamaño castigo político por la conducta impropia de un hijo. Y a pesar de todo, usted levanta la frente y sigue adelante”.

Relevaron la honestidad y genuino espíritu de servicio público de la Presidenta, su forma de gobernar con sencillez y cercanía, y su manera de hacer política, “esa que nace de aspiraciones profundas, de sueños transformadores que buscan el bien de todos y todas, donde no se es enemigo por pensar distinto y se apuesta a un Chile más solidario, más humano, más equitativo, libre y seguro. Es lo que está detrás de las reformas y de la búsqueda de una Nueva Constitución nacida en Democracia”.

En otra parte del texto se indicó: Confiamos en su buena fe, en su capacidad de reconocer errores y rectificar rumbos. Ha habido muchos, si. Pero no todos suyos. La corrupta manera de financiar la política es de larga data. Sólo que a usted, le tocó enfrentar y asumir el momento en que todo salió a la luz. Y tomó esa oportunidad para frenarla con medidas de probidad y transparencia”.

Logros, trabajo y tiempos

La carta de las mujeres a la jefa de Estado resaltó algo que, en rigor, está ajeno en los medios de prensa y en las declaraciones de los medios de prensa, que es, precisamente, la labor que desarrolló y desarrolla Michelle Bachelet y que debería constituir un elemento gravitante al medir su gestión.

Las mujeres indicaron en su misiva: “Celebramos sus logros. La prensa los invisibiliza. Distorsiona la realidad mostrando solo lo negativo. En diecisiete meses ha habido muchos: Reforma del Binominal, que aumentará la representatividad en el Parlamento. Reforma Tributaria, que redistribuirá recursos. Primeras leyes de la Reforma Educacional, que otorgarán gratuidad a miles de jóvenes. Proyecto de Reforma Laboral, que acortará la tremenda brecha de poder entre empresarios y trabajadores. Reforma de la  Ley de Acuerdo de Unión Civil, que dará  cabida a las distintas formas de familia. Proyecto de Ley de Despenalización del Aborto, que fortalecerá la autonomía de las mujeres”.

Junto a eso, se constata la frecuente participación de Michelle Bachelet en actividades públicas, en viajes a regiones, en salidas a misiones en el exterior -como será la asistencia a la Asamblea General de las Naciones Unidas-, en frecuentes reuniones de Gabinete y con presidentes de partidos de la Nueva Mayoría, realización de puntos de prensa, en definitiva, la activación y desarrollo de una agenda presidencial normal y continua.

Revisando la pauta presidencial, las apariciones públicas de Bachelet y los reportes de prensa (tanto gubernamental como de medios de comunicación), nada indica alteraciones o situaciones anómalas.

Independientemente de las posiciones que puedan existir sobre las reformas que impulsa el gobierno o las iniciativas de gobierno, se ve a la jefa de Estado dando cuenta de ellas, entrando al debate, firmando y promulgando proyectos, reuniéndose con distintos actores políticos y sociales. Incluso, algo que se ha comentado respecto a Mandatarios distintos, están claros los horarios de trabajo de la Presidenta de la República, que llega temprano a La Moneda y suele retirarse al atardecer.

Lo que ocurre es que en este ambiente de acoso, se ocultan o se diluyen los síntomas de normalidad y los hechos que contravienen las percepciones negativas. Incluso todo aquello que significa clarificar o defender lo que ocurre con la jefa de Estado, alguna prensa y algunos personeros políticos lo colocan en el ámbito de “estrategias” o de reacciones histéricas.

Como sea, en estas semanas parte de la coyuntura parece cruzada por la figura presidencial y las especulaciones entorno de ella. La derecha, medios de prensa de línea editorial conservadora o antibacheletista, personeros del oficialismo que alientan el “fuego amigo”, seguramente persistirán en el acoso. Ello obligará a distintos sectores de la Nueva Mayoría, del gobierno y segmentos de la sociedad a entrar en la arena del debate sobre la real situación de la Mandataria y su gestión.

Quizá con dificultades. Ya la madre de Michelle Bachelet, Ángela Jeria, al hablar sobre el respaldo surgido en torno de su hija manifestó: “Creo que quizás es un poco tarde, pero es un respaldo necesario, porque hay que pensar en el país en primer lugar”.

No dejó de dar un contexto de lo que está sucediendo. “Toda esta situación me recuerda mucho una época pasada y especialmente porque a mí me tocó resistir las críticas de la derecha para descalificar a mi marido (general Alberto Bachelet). Son tan parecidas. Igual que el paro de los camioneros, los atentados, las bombas, me acuerdo de eso”.

Fuente: El Siglo
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-24-37/537-la-respuesta-al-acoso-a-la-presidenta-bachelet

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